Con lesiones en una de sus patas y varias raspaduras, Antonio fue atendido por veterinarios poco después de ser sacado de la estructura destruida.

Durante casi dos días, el ruido de las máquinas y el silencio de la espera se mezclaron en las Torres del Limonar, uno de los complejos residenciales que quedó reducido a concreto retorcido tras el terremoto que golpeó a Colombia el pasado lunes.
Nadie imaginaba que la primera señal de vida en llegar desde lo más profundo de los escombros no vendría de una persona, sino de un perro.
Se llama Antonio y apareció con vida la madrugada de este miércoles, a más de nueve metros bajo tierra, en medio de una zona que había quedado despejada por el propio colapso de la torre.
Los rescatistas llevaban horas escuchando movimiento antes de poder confirmar que se trataba de un animal con vida. Además: El puño en alto una señal que mantiene viva la esperanza entre los escombros del terremoto
#Colombia 🐶❤️ ¡Rescatan a un perrito de los escombros en Cali! El animal fue encontrado con vida durante las labores de búsqueda y rescate que adelantan los organismos de socorro tras el terremoto.
— Vanguardia (@vanguardiacom) August 12, 2026
🆘 Los equipos de emergencia continúan trabajando entre los escombros con la… pic.twitter.com/gqaaDwvyJl
Horas de trabajo bajo el concreto
Uno de los voluntarios que participó en la maniobra relató a la agencia EFE que el perro corría de un lado a otro dentro del espacio despejado, señal que mantuvo la operación en marcha pese al cansancio acumulado.
El hallazgo se produjo tras jornadas extenuantes de remoción de escombros en una de las más de 50 edificaciones que colapsaron solo en Cali.
El sismo, de magnitud 7,4, sacudió con fuerza a la capital del Valle del Cauca y a Pereira, capital de Risaralda, además de golpear a numerosas poblaciones de Chocó, Caldas y Quindío.
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El presidente Abelardo de la Espriella reportó al menos 190 personas fallecidas en todo el país, aunque las autoridades regionales elevaron esa cifra a cerca de 240 muertos, una diferencia que las entidades confirmaran de manera oficial durante el día. Lea también: Pereira intenta levantarse tras el terremoto mientras crece la cifra de víctimas

Antonio salió con lesiones visibles en una de sus patas y varias raspaduras en el cuerpo, pero estable. Equipos veterinarios del Centro de Bienestar Animal de la Alcaldía de Cali lo atendieron de inmediato en una vivienda cercana convertida en campamento improvisado, donde fue canalizado e hidratado.
El médico veterinario Martín Ortiz, quien hizo parte de la atención, explicó que el equipo ya trabaja también en la búsqueda de Copito, otro perro de la misma familia que podría seguir con vida entre los escombros. Ortiz insistió en que los animales también sienten y merecen la misma atención y el mismo trato humano que cualquier persona afectada por la tragedia. Siga informado: Jhon Arias envía ayuda al Chocó tras el terremoto y financia un avión con recursos propios

La fe de una familia que espera
Para Camila Sepúlveda, dueña de Antonio, el rescate del animal significó mucho más que recuperar a una mascota. Su madre, Luz Adriana Correa, y su abuela, Mélida Betancourt, seguían sin aparecer al cierre de esta nota. Ambas vivían en el primer piso de la vivienda familiar, hoy completamente destruida.
Entre lágrimas, Camila le dijo que, si Antonio salió con vida, es porque su madre y su abuela también deben estarlo, pues el perro nunca se apartaba de ellas. Esa certeza, más emocional que técnica, la mantiene aferrada a la búsqueda mientras las máquinas continúan removiendo escombros a su alrededor. Lea también: Colombia Te Busca, la plataforma que ayuda a encontrar desaparecidos tras el terremoto
#Colombia 🐕🦺❤️ En el olfato de estos #HéroesDe4Patas también hay esperanza de vida. Los caninos de búsqueda y rescate continúan acompañando a los organismos de socorro en las labores de emergencia.
— Vanguardia (@vanguardiacom) August 12, 2026
🙏🐾 Con valentía, entrenamiento y dedicación, siguen recorriendo los escombros… pic.twitter.com/qoHGrXHjcJ
La ciudad ha dispuesto puestos de atención tanto para las familias damnificadas como para los animales rescatados, con veterinarios y voluntarios encargados de recibir, valorar y trasladar a cada uno de los sobrevivientes que va apareciendo entre las ruinas. Antonio, sin saberlo, se convirtió en uno de los símbolos de una emergencia que la ciudad todavía no logra dimensionar por completo.
















