La iniciativa propone eliminar de manera gradual el uso de animales en estos servicios y establece límites a sus jornadas, controles durante la transición y un plan para rehabilitarlos y darlos en adopción.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El proyecto plantea que la salida de los animales no sea inmediata. Durante el periodo de transición, las empresas tendrían que cumplir nuevas condiciones para proteger a los perros que todavía permanezcan en sus puestos.
Entre las medidas propuestas está limitar sus jornadas a cinco horas diarias, prohibir los turnos nocturnos y evitar que permanezcan confinados durante más de cuatro horas seguidas. Lea: OIM advierte riesgo de trata de personas tras terremoto en Colombia: estas son las señales de alerta
También se plantea retirar antes de tiempo a los ejemplares que tengan enfermedades, lesiones, signos de estrés crónico, edad avanzada u otras condiciones que puedan afectar su bienestar.
Un registro para saber dónde están los animales
La iniciativa también contempla crear un Plan Nacional de Registro, Retiro y Adopción de Perros de Vigilancia, con información sobre cada ejemplar que continúe vinculado a estas labores.

La base de datos incluiría aspectos como su estado de salud, historial clínico, ubicación, empresa responsable, puesto de trabajo y fecha prevista para abandonar definitivamente la actividad.
Además, las compañías tendrían que someterse a controles y auditorías. El proyecto propone incluso sistemas de monitoreo audiovisual en los lugares donde los animales presten servicio. Entre otras: ¿Impedir que un hijo vea a su padre o madre es violencia? Esto dijo la Corte Suprema
Otro de los cambios estaría relacionado con el entrenamiento. Mientras dure la transición, quedarían prohibidos los métodos coercitivos utilizados para preparar a los perros destinados a estas funciones.
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La adopción sería parte del retiro
Una vez los animales salgan de la vigilancia, la propuesta establece que no simplemente sean retirados de los puestos de trabajo. Tendrían que pasar por procesos de rehabilitación física y comportamental antes de iniciar una eventual adopción.
El proyecto contempla que puedan llegar a hogares que cumplan las condiciones necesarias, organizaciones de protección animal, hogares de paso y, en determinados casos, a sus propios cuidadores o manejadores.

La idea también incluye un seguimiento posterior para verificar las condiciones en las que viven los ejemplares. Los animales retirados no podrían ser abandonados, sacrificados, comercializados, entregados sin control institucional ni utilizados posteriormente con fines comerciales o reproductivos.
¿A quiénes aplicaría la medida?
La propuesta no estaría dirigida únicamente a las empresas privadas de seguridad. También alcanzaría a entidades públicas y a quienes contraten o subcontraten servicios de vigilancia que involucren animales.
De aprobarse en el Congreso, el cambio sería progresivo y, una vez termine el periodo establecido para la transición, ya no podrían contratarse servicios de vigilancia que incluyan perros.
Por ahora, se trata de una iniciativa que debe surtir su trámite legislativo, por lo que las reglas planteadas todavía podrían cambiar durante la discusión en el Congreso.












