Un análisis de la revista británica señala que el valor de la cocaína que sale de Colombia habría superado al de las exportaciones de petróleo.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Colombia vuelve a aparecer en el centro de la discusión internacional sobre el narcotráfico. Un análisis publicado por la prestigiosa revista británica The Economist sostiene que el país sería responsable de cerca del 70 % de la cocaína producida en el mundo.
El informe advierte que el crecimiento de la producción ha alcanzado una escala que incluso permite establecer una comparación con uno de los principales productos legales de exportación de Colombia como el petróleo.

Un mercado ilegal que mueve miles de millones
Según las estimaciones citadas por la publicación, desde 2024 el valor de la cocaína que sale del país habría superado el valor de las exportaciones petroleras.
Se trata de una comparación basada en el valor estimado de un mercado ilegal, por lo que no significa que la cocaína haga parte oficialmente de las exportaciones colombianas.
El análisis señala que el mercado mundial de la cocaína tendría un valor cercano a los 15.000 millones de dólares. La expansión estaría relacionada, entre otros factores, con el aumento del consumo en diferentes regiones del mundo.

Según las Naciones Unidas, “se estima que 25 millones de personas consumen cocaína a nivel mundial; Europa representa una parte importante de esta demanda, con cerca del 22% de los consumidores”. Lea también: Algeciras registra segundo atentado en cuatro días: explosivo afectó una droguería en el Huila
El crecimiento del mercado internacional también ha incrementado los incentivos económicos para los grupos dedicados al cultivo, procesamiento y tráfico de cocaína. Colombia, como principal productor, ocupa un lugar central dentro de esta cadena.
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Narcotráfico y violencia en Colombia siguen siendo un desafío
The Economist pone como ejemplo a Potrero Grande, en Cali, donde recoge testimonios sobre las condiciones sociales que pueden facilitar la presencia y expansión de organizaciones criminales.
El informe también aborda el impacto que tienen las economías ilegales en comunidades vulnerables y zonas afectadas históricamente por la violencia. Puede leer:

Desde 2016, el fotógrafo danés Mads Nissen ha estado siguiendo el rastro de la cocaína hasta su origen. Ha fotografiado a cabecillas y traficantes en laboratorios clandestinos en la selva y ha viajado a las remotas fincas en las laderas de los Andes donde se cultiva la planta de coca.
Nissen explica que la cocaína emprende un viaje de miles de kilómetros desde esta zona del país. Una parte se comercializa en los barrios marginales de Cali y Medellín, “pero la mayor parte continuará su viaje hasta los puertos de Tumaco y Buenaventura”. Desde allí, la droga se enmbarca “en buques portacontenedores o en narcosubmarinos”.
Un desafío que va más allá de las incautaciones
Otro de los aspectos que genera preocupación es que el crecimiento de este mercado ocurre mientras Colombia enfrenta dificultades para reducir de manera sostenida los cultivos de coca y la producción de cocaína.
El aumento de las ganancias del narcotráfico representa además un reto para las autoridades, debido a que estos recursos pueden fortalecer estructuras armadas, redes criminales y actividades relacionadas con el reclutamiento de menores. Le puede interesar: Tres menores habrían muerto en segundo bombardeo del Gobierno de De La Espriella en Guaviare
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The Economist indica que bajo la llegada de Abelardo de la Espriella a la presidencia, se amplía la promesa de librar una “guerra total” contra los cárteles de la droga, con el apoyo de Estados Unidos.
“Todos los intentos anteriores por reprimir este comercio han fracasado. El primer día de Espriella en el cargo, dos atentados con bomba perpetrados por grupos guerrilleros dejaron un policía muerto y varios heridos. Una guerra total provocará numerosas bajas”, reseña el artículo.

La comparación entre cocaína y petróleo expuesta por la revista británica busca dimensionar el tamaño que ha alcanzado el negocio ilícito.
Aunque las ganancias del narcotráfico no aparecen como exportaciones oficiales en las estadísticas económicas del país, las estimaciones reflejan la magnitud de un mercado que continúa creciendo y que mantiene a Colombia como uno de sus principales escenarios.











