José Miguel Narváez suma condenas por el secuestro de Piedad Córdoba, el asesinato de Jaime Garzón, el caso G-3 y la tortura psicológica contra la periodista Claudia Julieta Duque.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La reciente decisión del Tribunal Superior de Medellín, que confirmó una pena de 28 años de prisión contra José Miguel Narváez por el secuestro de Piedad Córdoba, volvió a poner en primer plano el historial judicial del exsubdirector del desaparecido Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).
Narváez fue condenado como determinador del secuestro de la entonces senadora, ocurrido el 21 de mayo de 1999. De acuerdo con la decisión judicial, tuvo un papel en la entrega de información de inteligencia que terminó siendo utilizada por las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y en la decisión de retener a Córdoba. Lea: Gobierno Petro desclasifica archivos del DAS ligados a los casos de Jaime Garzón y Pedro Julio Movilla
Pero ese no es el único proceso por el que ha sido condenado. Su nombre también aparece en decisiones judiciales relacionadas con el asesinato del periodista y humorista Jaime Garzón, las operaciones de inteligencia del denominado G-3 y la persecución contra la periodista Claudia Julieta Duque.

La condena por el asesinato de Jaime Garzón
El 13 de agosto de 1999, pocos meses después del secuestro de Piedad Córdoba, Jaime Garzón fue asesinado en Bogotá. El proceso judicial terminó señalando a Carlos Castaño como autor intelectual y a Narváez como determinador del homicidio. Te interesa: Tribunal confirma condena contra José Miguel Narváez por secuestro de Piedad Córdoba
En 2018, el Juzgado Séptimo Penal del Circuito Especializado de Bogotá condenó a Narváez a 30 años de prisión. La pena fue modificada posteriormente por el Tribunal Superior de Bogotá y quedó en 26 años y tres meses. La Corte Suprema mantuvo la decisión al no admitir el recurso de casación presentado por la defensa.
La investigación estableció que información relacionada con Garzón llegó a estructuras paramilitares y fue utilizada dentro del proceso que terminó con el asesinato del periodista. En las decisiones judiciales también se documentaron los vínculos de Narváez con Carlos Castaño y su papel como asesor del jefe paramilitar.

El caso G-3 y las interceptaciones del DAS
Otro de los procesos está relacionado con el Grupo Especial de Inteligencia 3, conocido como G-3, una estructura del DAS que realizó operaciones de inteligencia contra periodistas, defensores de derechos humanos, organizaciones sociales y otras personas.
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En una decisión judicial se estableció que Narváez, quien para entonces estaba vinculado a la dirección del DAS, fue encargado de gestionar asuntos relacionados con este grupo. El proceso documentó interceptaciones ilegales y otras labores de inteligencia realizadas entre 2003 y 2005. Entre otras: Fiscalía pidió que José Miguel Narváez sea condenado, por ‘chuzadas’ del DAS
Por estos hechos, Narváez recibió una condena de ocho años de prisión por concierto para delinquir e interceptación ilegal de comunicaciones. La decisión incluyó operaciones en las que fueron afectados defensores de derechos humanos, organizaciones no gubernamentales, periodistas, jueces y magistrados, entre otros.
El caso de la periodista Claudia Julieta Duque
Dentro de ese mismo entramado de operaciones de inteligencia también estuvo el caso de la periodista Claudia Julieta Duque, quien investigaba el asesinato de Jaime Garzón. Más: Doce años de cárcel para exjefe del DAS por tortura contra periodista
Las decisiones judiciales reconstruyeron seguimientos, amenazas y actos de intimidación contra la periodista. La justicia determinó que esas acciones buscaban amedrentarla para que dejara sus investigaciones y que las intimidaciones psicológicas podían configurar el delito de tortura.

El proceso terminó con una condena contra Narváez por tortura agravada continuada. Los hechos juzgados correspondieron principalmente al periodo comprendido entre 2001 y 2004.
De esta manera, la condena por el secuestro de Piedad Córdoba se suma a un historial judicial que también involucra hechos ocurridos durante los años en que Narváez estuvo relacionado con el DAS y con estructuras de inteligencia de esa entidad.
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La decisión del Tribunal Superior de Medellín sobre el caso de Córdoba mantiene así abierto el capítulo judicial de un exfuncionario que ya había recibido condenas por otros hechos ocurridos entre finales de los años noventa y la primera mitad de la década de 2000.














