En la Copa América sigue el dominio albiceleste, que ha ganado en 19 de las 23 oportunidades que se ha enfrentado a Paraguay. Los otros cuatro duelos acabaron empatados.

Publicado por: TOMADO DE OLE.COM.AR
Después de ocho años, Argentina volvió a meterse en la final de la Copa América. Y a lo grande, para no dejar dudas: 6-1 contra el Paraguay de Ramón Díaz. ¿Los goles? Rojo, Pastore, doblete de Di María, Agüero y el ingresado ‘Pipita’ Higuaín. Chile espera a la albiceleste el sábado y la gloria también.
Argentina tiene Ángel. Tiene a un grupo infinitamente voraz. Tiene la final en el bolsillo y a Chile esperando. Tiene gol. Tiene, sobre todo, a Messi. O sea, tiene todo para soñar. El fútbol a veces da revanchas. Ocurrió en esta noche de goles, de baile, de ilusiones: la Selección vapuleó a Paraguay por 6-1, no dejó dudas, lo durmió. Marcos Rojo, Pastore, Di María, Agüero, Higuaín y a festejar... Y allá quiere festejar todo el grupo. Como dice el tango, 22 años no es nada... El sábado cueste lo que cueste, pase lo que pase, habrá que dar el último de los pasos. El más difícil. El más deseado...
Si algo necesitaba la Argentina, más allá de meterse en el partido final, era contar con 90 minutos como los que terminó redondeando en Concepción. Es que a la Selección le sobró un tiempo para demostrar que se encuentra un escalón por encima de alguno de los rivales que en el comienzo de esta Copa lo habían complicado.
Lo extraño es que Argentina fue igual y distinta a la vez que en los anteriores encuentros. El mismo porque la intención fue el balón y el control del partido. Distinto porque encontró la efectividad que no había tenido, porque a ratos optó por un juego directo, porque abrió a Paraguay de pelota parada, porque Pastore fue más profundo que en toda la Copa, porque apareció Di María...
Solo faltó el gol del mejor jugador del mundo, es cierto. Pero Messi, por ejemplo, tiene una buena cuota en el grito de Pastore. “Tomá, Flaco, hacelo vos”, pareció decirle cuando el partido no estaba decidido. Había sido la cuarta llegada y el segundo tanto argentino.
Una mala salida de Otamendi revivió algunas dudas que la Selección había tenido en su debut. Lucas Barrios, que había entrado por Santa Cruz, se encontró solo en el espacio que dejaron los centrales y no perdonó a Romero ni a su invicto de 313 minutos.
Si ese grito fue psicológico, la corrida de Di María en el arranque del segundo tiempo fue psiquiátrica. ‘El Fideo’ empezó a avisarle con otro tanto a toda América que Argentina quiere la Copa. Y Messi, también. ‘La Pulga’ siguió buscando el gol que le llegó a Agüero e Higuaín... Un tremendo 6-1 para esperar a Chile.
Imposible no llenarse de ilusión después de una noche tan redonda, tan argentinamente feliz. “Que de la mano de Leo Messi, todos la vuelta vamos a dar”, cantó la gente al final. Es el canto de todo un pueblo futbolero.
¿Por qué ganó Argentina?
Porque tuvo un planteamiento táctico inteligente y aguardó a que Paraguay le diera los espacios necesarios para explotar al máximo su ataque.
Porque contó con un jugador multifuncional: Javier Pastore, quien aprovechó que a Messi lo cubrían en todo momento y se convirtió en el socio de todos en el último cuarto de cancha.
Porque Paraguay arriesgó más de la cuenta cuando el marcador iba 2-1 y el equipo del ‘Tata’ Martino simplemente aprovechó las ventajas que dieron atrás.
Porque concretaron la mayor parte de las opciones que generaron gracias a la efectividad de hombres como Pastore, Ángel Di María y el propio Higuaín, que marcó al poco tiempo de ingresar al campo.


















