Fútbol colombiano
Domingo 16 de septiembre de 2012 - 12:00 AM

“Un tiro al aire”

Fue una fresca noche de febrero de 1994 cuando por el amor enfermizo de un sicario al que ‘El Palomo’ le quito la novia y la convirtió en su esposa, fue asesinado Albeiro Usuriaga en el barrio 12 de Octubre al oriente de Cali, en un crimen que se convirtió en noticia mundial por la importancia del fallecido.

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Publicado por: POR CHARLES FIGUEROA MENDOZA

Fue una fresca noche de febrero de 1994 cuando por el amor enfermizo de un sicario al que ‘El Palomo’ le quito la novia y la convirtió en su esposa, fue asesinado Albeiro Usuriaga en el barrio 12 de Octubre al oriente de Cali, en un crimen que se convirtió en noticia mundial por la importancia del fallecido.

Albeiro era brillante, quizá uno de los mejores delanteros en la historia de Colombia. Jugó en 16 conjuntos en su corta carrera deportiva, incluido el Atlético Bucaramanga, vistió la camiseta del Santos de Pelé, fue grande en Argentina y regó su fútbol por seis países dejando su impronta en muchos estadios del mundo.

No se amañaba en ninguna parte diferente a su Valle del Cauca y sobre todo en su ciudad natal. “Siloé y sus callecitas”, el barrio obrero, el río Pance, el chontaduro y el sancocho de gallina quizá fueron sus peores enemigos. Alguna vez me confesó en Buenos Aires, donde era figura excluyente de Independiente de Avellaneda, que tal vez su amor por Cali no le permitía estar más de un año  lejos de la ciudad. Amaba su terruño y sobre todo al Deportivo Cali equipo donde curiosamente jamás jugó, así es la vida, escandalosamente contradictoria.

Alguna vez le pregunté a ‘Pacho’ Maturana en Quito, antes de un partido contra Ecuador, por Albeiro Usuriaga y el filósofo de Quibdó me contestó “Usuriaga es un tiro al aire”. Lo que Maturana quería decir es que con ‘El Palomo’ no se podía estar seguro. Esa frase se hizo famosa  en todos los rincones futbolísticos del país.

El mundo del fútbol se preguntó por qué Albeiro Usuriaga no estuvo en el Mundial de Italia habiendo sido precisamente él quien con su gol en Barranquilla nos clasificó regresando a Colombia al Mundial después de 28 años. Maturana jamás lo quiso responder, elegante caballero, pero la verdad es que en Quito después de un partido contra Ecuador, el plantel quiso festejar el cumpleaños de su técnico, con ponqué y copita de champaña incluidos, y Albeiro amaneció tirado en la escalera en condiciones deplorables, “un tiro al aire”.

Lo conocí en sus inicios con América, en su éxito como jugador de la selección, en su paso extraordinario con Independiente donde era ídolo, recuerdo alguna vez que pasamos a saludar con el narrador Johnny Romero en la concentración de Independiente en Buenos Aires y nos sorprendió una muchedumbre que coreaba sin parar el nombre de Usuriaga en la Nueve de Julio, tal vez la avenida más ancha del mundo. Lo seguían en el campo de prácticas, camino al estadio, en la calle, eso lo molestaba pues en el fondo ‘El Palomo’ era un niño grande, introvertido, tenía fama de homosexual entre las lenguas viperinas de las señoras caleñas, pero en realidad, y esto lo sabe la prensa de la época, solo era un pobre hombre solo que llenaba su camioneta de jóvenes a quienes trataba de darles lo que a él le faltó en su miserable vida.

No quiero recordar que ‘Usu’ fue suspendido durante dos años por el Tribunal de Disciplina de la Asociación de Fútbol de Argentina por consumo de cocaína, ni que fue condenado a 18 meses por “encuellar” a un policía, en la  vía Yumbo-Vijes, cuando era jugador del Atlético Bucaramanga y estaba en libertad bajo palabra, tampoco que fue detenido y trasladado a la cárcel de Villahermosa por comprar una moto hurtada; solo quiero recordarlo como lo que fue, un jugador excepcional, un fuera de serie, un goleador empedernido, un alegre muchacho de barriada, “un tiro al aire”.

Albeiro Usuriaga apodado ‘El Palomo’ por su forma de vestir, vivió intensa y peligrosamente; fue producto de los cordones de miseria, no tuvo educación ni oportunidades de lograrla, como  millones de Colombianos, pero dejó una estela imborrable de buen fútbol que inevitablemente debemos agradecer quienes amamos este deporte. Tranco largo, gambeta preciosista, amague elegante, potente disparo, cabeza arriba, pelota cosida al zapato, goles, alegrías y títulos, eso fue Albeiro ‘El Palomo’ Usuriaga, pero lamentablemente también fue  “un tiro al aire” como muchos de nuestros jugadores.

Publicado por: POR CHARLES FIGUEROA MENDOZA

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