lunes 09 de septiembre de 2019 - 6:40 PM

Análisis: Estos son los 10 errores que han hundido al Atlético Bucaramanga

Vanguardia hace un recuento de las malas decisiones que no han permitido desarrollar un plan exitoso desde que se logró el ascenso.
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Por décima vez en tres años y nueve meses el Atlético Bucaramanga se queda sin entrenador. Por las toldas del conjunto ‘leopardo’ han pasado toda clase de técnicos, pero ninguno ha conseguido consolidarse. Todo parece indicar que el éxito no depende del nombre que esté en el banquillo, sino de un conjunto de decisiones que permitan construir un proyecto a corto, mediano y largo plazo.

Vanguardia hace un recuento de las malas decisiones que no han permitido desarrollar un plan exitoso desde que se logró el ascenso.

1. 10 técnicos en 45 meses

Desde que el Atlético Bucaramanga regresó a la primera categoría, el equipo ha estado en manos de 10 técnicos nombrados, sin contar los interinos como Óscar Serrano, Sergio Novoa o Adolfo León Holguín.

José Manuel Rodríguez, Flabio Torres en dos ocasiones, Harold Rivera, Fernando ‘Pecoso’ Castro, Jaime de la Pava, Diego Cagna, Carlos Mario Hoyos, Carlos Giraldo y Hernán Torres, han sucumbido en su intento por construir un proceso serio.

2. Refuerzos de muy baja calidad

No se puede negar que hay jugadores que han llegado al club y se han ganado a pulso su puesto. Sherman Cárdenas, Christian Vargas, Michael Rangel, Brayan Rovira, Mauro Guevgeozián, Jorge Bava, Darío Rodríguez, Jhon Pajoy, Marcos Aguirre, entre otros, han respondido a las expectativas.

Sin embargo, el club no ha podido retener la mayoría de refuerzos de calidad y ha invertido en jugadores desahuciados en otros equipos, sin experiencia o con presentes lamentables.

Jugadores como Alcides Peña, José ‘Chirivico’ Cortés, Jonathan Estrada, Jaime Castrillón, Alejandro Otero, Lewis Ochoa, Dairin González, Adalberto González, Roque Caballero, Fabio Burbano, Yulián Mejía y Yilmar Fililgrana, han socavado las arcas ‘amarillas’ y convirtieron al Bucaramanga en un ‘escampadero’, sin aportes significativos durante su estadía en la capital santandereana.

3. Lo más fácil es descabezar al técnico

Aunque en Colombia es normal que los resultados marquen el destino de los entrenadores, no es normal que en 45 meses hayan pasado 10 personas por ese cargo. Significa que cuando las cosas andan mal, siempre se recurre a la fácil: descabezar al técnico.

La junta directiva usa esta estrategia por varios motivos: es efectiva porque gana tiempo con los medios y los hinchas, los aleja de asumir responsabilidades al señalar un culpable y permite iniciar de nuevo. No obstante, el daño es enorme debido a la desaparición de los procesos.

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4. La contratación no ha sido efectiva

Ni siquiera personajes de renombre nacional como Óscar Córdoba o Ricardo el ‘Gato’ Pérez han podido consolidar una nómina equilibrada, que permita a los entrenadores armar grupos competitivos.

La falta de recursos, la lentitud en la contratación y la falta de proyectos llamativos para los jugadores, han impedido la llegada de jugadores de mayor categoría, que puedan entregar mejores resultados.

5. Comunicación rota entre medios, patrocinadores y afición

A pesar de que todos los interesados en el Atlético Bucaramanga sueñan con lo mismo, ganar una estrella, no todos tiran para el mismo lado. La inexperiencia en el manejo de la información ha creado una zanja entre el club, los medios, los patrocinadores y los directivos.

Ninguna persona interesada en invertir en el equipo puede permitir que su marca sea maltratada por la falta de experiencia en las comunicaciones. Esto aleja nuevos recursos e impide el desarrollo a cabalidad de todos los proyectos.

Gran parte de los medios de comunicación, encargados de informar a los hinchas y de visibilizar a los patrocinadores, se han convertido en ‘enemigos públicos’ del club. Una brecha que se podría cerrar con una simple decisión administrativa de mejorar el flujo de información y renovar las relaciones. Una determinación que los inversionistas privados seguramente agradecerán.

6. Jugadores que quitan y ponen técnicos

No todos los técnicos que han pasado por el equipo han denunciado la situación, pero a otros no les ha temblado la mano para señalar a un grupo de jugadores, con mucho liderazgo al interior del grupo, que toman decisiones claves como sacar o poner a un entrenador.

Rinden cuando quieren o cuando se sienten amenazados. Sin embargo, su influencia dentro del camerino y su ascendencia con la tribuna los cubre, sin importar quien esté sentado en el banquillo. Vale decir que los entrenadores no atreven a dar nombres.

7. Inferiores, inversión a largo plazo

El talento del futbolista santandereano es innegable. Durante la última década ha sido el Real Santander el encargado de cultivar a la mayoría de jóvenes de la región y darles una oportunidad en el profesionalismo.

El Atlético Bucaramanga abandonó a las inferiores por años y solo hasta hace muy poco tiempo, ha empezado a darle la importancia que se merecen.

En menos de cuatro años de trabajo serio ya empiezan a verse los resultados de jugadores que comienza a pedir una oportunidad en la profesional. No obstante, el esfuerzo con las fuerzas básicas es un proyecto a largo plazo y hay que ser pacientes y no retroceder.

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8. Desarme de proyectos exitosos

Los casos de éxito en estos 45 meses no han sido muchos, aún así los ha habido y no se han sabido aprovechar.

Recién ascendido, el Bucaramanga tenía una nómina consolidada, que jugaba bien y que si se hubiera potenciado habría obtenido los resultados deseados. El club optó por destruir lo construido y comenzar de cero. No funcionó y desde entonces no ha podido volver a consolidar ninguna plantilla.

Tampoco se respetó lo hecho por Flabio Torres en su momento. Lo sacaron por el inadecuado manejo de la información y el equipo terminó por pagar los platos rotos al siguiente semestre.

9. Los directivos manejan el equipo como una tienda

No es algo nuevo. Óscar Álvarez solo es uno más de una larga lista de directivos que han manejado al equipo como si de un negocio de barrio se tratara. Son 70 años sin títulos importantes. No es coincidencia, es una costumbre arraigada en el club más importante de la región.

Se sabe que el Bucaramanga es una empresa privada y el objetivo es que entregue rendimientos económicos a sus propietarios. Por eso cada vez que hay un jugador que muestra cualidades, es vendido al mejor postor.

Tampoco se hacen grandes inversiones. Lo mejor es esperar a que algún jugador de bajo costo ‘reviente’ para obtener algún reedito. Es una política que ha demostrado ser ineficiente.

Quizás genere beneficios a corto plazo, pero jamás permitirá construir proyectos serios que obtengan resultados importantes y de forma constante. Ciudades más pequeñas como Ibagué o Manizales han mostrado que sí se puede crear un proceso exitoso, sin demasiados recursos, pero bien distribuidos.

10. Todos somos responsables

Aunque es claro que la mayor responsabilidad de lo que sucedido en este tiempo es de los directivos, no se puede negar que en este momento de oscuridad, todos, incluidos los hinchas y los periodistas, son responsables por lo que sucede.

La siempre sufrida afición del Bucaramanga ha dejado solo al grupo en los momentos en que más lo ha necesitado. El costo de la boleta, el rendimiento del equipo y la violencia en el estadio, se han convertido en excusa para que los aficionados abandonen al Atlético.

Por su parte, parte de la prensa ha sido permisiva con la destitución de los técnicos. Cada vez que las cosas salen mal, lo más fácil ha sido apuntar a la cabeza.

Se presiona para que se tomen decisiones apresuradas y luego se critica lo que se ha hecho. Es un círculo de fracaso irremediable, sin final y sin salida.

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