Crisis en el fútbol turco: investigación por 66 millones de euros impacta entorno de los colombianos Yaser Asprilla y Dávinson Sánchez.

El fútbol turco atraviesa uno de sus momentos más delicados en los últimos años y, en medio de ese vendaval judicial, dos colombianos quedaron como testigos directos.
Recién instalado en el camerino del Galatasaray, Yaser Asprilla se encontró con un contexto explosivo que va mucho más allá de lo deportivo. A su lado, como capitán y referente del equipo, está Dávinson Sánchez, quien también observa de cerca el impacto de un escándalo que sacude a todo el balompié otomano.
La Fiscalía turca dictó órdenes de arresto contra 72 personas acusadas de integrar una red de apuestas deportivas ilegales que habría movido cerca de 66 millones de euros.
Según reportes oficiales, la investigación se originó en Antalya, donde se detectaron operaciones financieras millonarias a través de tres oficinas que funcionaban como eje de la red clandestina.

Los operativos se extendieron a ocho provincias, con múltiples allanamientos y detenciones. El caso no es aislado, forma parte de una ofensiva judicial que desde hace meses apunta al corazón del fútbol turco.
Las autoridades han investigado árbitros, jugadores y oficiales, principalmente de categorías inferiores, por su presunta participación en apuestas, tanto legales —pero incompatibles con su profesión— como ilegales.
A finales de 2025, 149 árbitros ya habían sido suspendidos por periodos de entre ocho y doce meses. Además, la Federación Turca de Fútbol envió a 1.024 futbolistas ante el Consejo de Disciplina del Fútbol Profesional (PFDK), de los cuales 102 recibieron sanciones que oscilaron entre 45 días y un año de inhabilitación.

El escándalo también alcanzó a clubes
La Fiscalía de Estambul ordenó recientemente la intervención judicial del Diyarbekirspor, equipo de cuarta categoría, bajo sospecha de haber sido utilizado para blanquear dinero proveniente de apuestas ilegales coordinadas por su antiguo presidente.
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En este ambiente convulsionado, Asprilla vive sus primeros días en Estambul con una mezcla de ilusión deportiva y tensión institucional.
El joven colombiano, que llegó como apuesta de futuro, comparte vestuario con un consolidado Dávinson Sánchez, figura en la zaga y uno de los líderes del plantel. Ambos, ajenos a cualquier señalamiento, son testigos de una crisis que amenaza con reconfigurar el mapa del fútbol turco.
Mientras la justicia avanza y las investigaciones siguen abiertas, el balón continúa rodando.














