El Real Madrid confirmó situación drástica que afecta al talentoso futbolista de la selección brasileña.

El parte médico confirmó el peor escenario, luego de que Rodrygo Goes sufriera una rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de la rodilla derecha, lesión que lo deja fuera lo que resta de temporada y, salvo giro inesperado en los plazos, también sin opciones de disputar el Mundial con Brasil en 2026.
El extremo se lesionó durante el partido ante el Getafe y, tras las pruebas realizadas en la mañana siguiente, el club oficializó el diagnóstico.
“Tras las pruebas realizadas hoy a nuestro jugador Rodrygo por los Servicios Médicos del Real Madrid se le ha diagnosticado la rotura del ligamento cruzado anterior y la rotura del menisco externo de la pierna derecha”, dijo en un comunicado el Real Madrid.
El futbolista había ingresado en el segundo tiempo y, apenas once minutos después, su rodilla quedó comprometida tras un cambio de dirección. Aunque terminó el partido, las molestias persistieron y la exploración posterior confirmó la gravedad.

Impacto deportivo inmediato
La lesión altera el panorama ofensivo del equipo en el tramo decisivo del calendario. Sin Rodrygo y con otros atacantes también entre algodones, el cuerpo técnico deberá ajustar rotaciones y ampliar la presencia de futbolistas del filial.
La baja del brasileño no es menor, era una pieza habitual en la rotación ofensiva y uno de los jugadores con mayor desequilibrio en el uno contra uno.
Parte médico de Rodrygo.
— Real Madrid C.F. (@realmadrid) March 3, 2026
En paralelo, la noticia repercute en la planificación de la selección brasileña, que contaba con él como alternativa en los extremos. Una recuperación de ligamento cruzado en el alto rendimiento exige tiempos amplios y controlados, incompatibles con la exigencia competitiva de un Mundial.

Plazos y tratamiento
La rotura del ligamento cruzado anterior es una de las lesiones más complejas para un futbolista profesional. El tratamiento habitual es quirúrgico, mediante reconstrucción artroscópica utilizando tejido del propio paciente. Tras la intervención, el proceso se divide en varias fases, control de inflamación y recuperación de movilidad (primeras seis a ocho semanas), fortalecimiento muscular progresivo y, finalmente, readaptación específica al fútbol.
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Los especialistas sitúan el retorno a la competición entre nueve y doce meses, incluso si el regreso a los entrenamientos puede producirse antes. El objetivo no es solo volver, sino hacerlo con estabilidad suficiente para minimizar el riesgo de recaída.
Con 25 años, Rodrygo afronta ahora un periodo prolongado de rehabilitación. El calendario es claro: la temporada está descartada y la presencia en el Mundial dependería de una evolución excepcional que, en este tipo de lesiones, no suele acelerarse sin riesgos. La prioridad será una recuperación completa.















