El 3 de junio de 1962 la selección Colombia consiguió un histórico empate en el Mundial de Chile, donde además concretó un gol olímpico y el santandereano Hermán Aceros se reportó en el marcador.

Eran cerca de las tres y 20 minutos de una tarde de domingo del 3 de junio de 1962. En el estadio Carlos Dittborn de Arica, Chile, cerca de 9.000 aficionados observaban una auténtica ‘masacre deportiva’.
La Unión Soviética (URSS), reciente campeón de la Eurocopa y favorito al título, vencía 3-0 a Colombia, que se estrenaba en un Mundial.
El equipo colombiano, orientado por Adolfo Pedernera, había caído 2-1 frente a Uruguay, en la primera fecha mundialista, mientras que los soviéticos venían de ganarle 2-0 a Yugoslavia.
Colombia tuvo como titulares a Efraín ‘El Caimán’ Sánchez, Aníbal Alzate, Jaime González, Óscar López, Héctor Echeverri; Rolando Serrano, Marcos Coll (capitán), Hermann Aceros, Marino Klinger, Antonio Rada y Héctor González.
En los primeros minutos del partido la Unión Soviética salió literalmente a ‘arrollar’ a los colombianos. Y fue así que en los 11 minutos de la etapa inicial los ‘cafeteros’ caían 3-0. El delantero Valentín Ivanov, a los 8 minutos, abrió el marcador y solo dos minutos después llegó en 2-0 para los soviéticos en los guayos de Igor Chislenko.
A los 11 minutos, cuando Colombia aún no se sacudía del segundo tanto, de nuevo Valentín Ivanov puso el que parecía un lapidario 3-0, cuando no se había jugado ni el primer cuarto de hora del encuentro.
El gol del ‘Cuca’ Aceros
“No iban 15 minutos y ya perdíamos 3-0. Yo pensé que nos iban a masacrar. Mi gol nos tranquilizó un poco, pero las palabras de Adolfo Pedernera en el descanso nos llenaron de ánimo”, le dijo Aceros (QEPD) en su momento a Vanguardia.

A los 21 minutos, luego de un pase filtrado de Antonio Rada, quien había recibido el balón de Marcos Coll, el jugador santandereano, que jugó para Bucaramanga, Millonarios, Cali y Medellín, entre otros, anotó el descuento, tras una exquisita definición que venció a Lev Yashin, conocido como la ‘Araña Negra’, considerado el mejor arquero de la época.
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El surgido en el barrio Modelo de la ‘Ciudad Bonita’ tomó el balón en la mitad de la cancha, iniciado una brillante acción ofensiva, que terminó con una gran definición en el área.
Con el 3-1 se fueron al descanso. El bumangués, quien era de los más jóvenes de la delegación ‘cafetera’, con 23 años, se rebeló ante el dominio adversario.
“El Milagro de Arica”
Hermán Aceros le relató a esta casa periodística que en el camerino el técnico Pedernera les dio una voz de ánimo, pese al abultado marcador. Además, recordó que el estratega les dijo que tenían buen fútbol y que Colombia no era inferior a ningún equipo.

A pesar de las palabras de Pedernera, a los 11 minutos del segundo tiempo llegó el cuarto gol de los soviéticos. Viktor Ponedelnik fue el encargado de poner el 4-1; marcador que suponía la superioridad del rival.
Pero a los 23 minutos vino el tanto histórico. Marcos Coll marcó el único gol olímpico que se ha convertido en un Mundial de Fútbol y que ‘llenó del aire’ la camiseta del cuadro ‘cafetero’. Era el 4-2 parcial.
Cuatro minutos después, cuando el equipo soviético aún no se recuperaba del golazo del volante barranquillero, el talentoso Antonio Rada puso de 4-3 y al minuto 31 fue Marino Klinger el encargo de poner el definitivo 4-4.
Con este tanto se selló una historia que se mantiene viva y que la prensa tituló: “El milagro de Arica’.













