Sin llegar a la plenaria del Concejo Municipal, fue archivado el proyecto de acuerdo con el que la Alcaldía de Barichara pretendía obtener autorización para gestionar un empréstito por $4.000 millones destinado a inversiones en infraestructura de agua potable. La iniciativa, presentada como una respuesta a los problemas de calidad del servicio que enfrenta el municipio, fue hundida el 31 de mayo en comisión. La decisión se tomó tras acogerse la ponencia negativa presentada por el concejal Fredy Quintero Quintanilla. Aunque se trataba de una decisión relacionada con una de las problemáticas más sensibles para Barichara, este medio intentó obtener la versión del concejal en varias oportunidades. Sin embargo, hasta el cierre de esta edición no fue posible recibir sus declaraciones ni conocer de manera directa mayores detalles sobre los argumentos que sustentaron su posición frente al proyecto o las posibles alternativas que, a su juicio, deberían implementarse para enfrentar la crisis del agua. En el documento radicado ante la corporación , el cabildante argumentó que las inversiones propuestas estaban dirigidas principalmente a mejorar la calidad del agua mediante la optimización de la planta de tratamiento, pero no a solucionar el problema estructural relacionado con la disponibilidad del recurso. También advirtió que asumir una deuda de $4.000 millones podría limitar la capacidad de endeudamiento futuro del municipio, cuestionó la participación de las comunidades en la definición de las inversiones y señaló que la propuesta no contemplaba medidas suficientes frente a los riesgos asociados al cambio climático y a posibles escenarios de sequía. El Proyecto de Acuerdo 017 de 2026 había sido radicado por la Administración Municipal como una alternativa para financiar obras destinadas a mejorar la calidad del agua que consumen los habitantes del casco urbano y de varios sectores rurales, en medio de las dificultades que enfrenta Barichara por problemas de abastecimiento y potabilidad. La mayor parte de los recursos, cerca de $2.354 millones, estaba destinada a la optimización de la planta de tratamiento de agua potable que abastece al casco urbano. Según la Alcaldía, esta inversión permitiría fortalecer los procesos de tratamiento y reducir el riesgo de episodios como los registrados meses atrás, cuando la calidad del agua generó preocupación entre la comunidad. La iniciativa también contemplaba la compra de filtros para mil familias rurales, la instalación de tanques de almacenamiento para acueductos veredales y la entrega de tanques domiciliarios para hogares campesinos que actualmente enfrentan dificultades para acceder al servicio en condiciones adecuadas. Expertos, veedores y algunos sectores ciudadanos habían manifestado previamente su respaldo a la propuesta, al considerar que, aunque no resolvía de manera definitiva la problemática del agua, sí representaba una mejora inmediata para cientos de familias y contribuía a fortalecer la infraestructura de tratamiento y almacenamiento existente. Tras conocer la ponencia negativa, el alcalde Milton Chaparro presentó una réplica técnica y jurídica en la que defendía la viabilidad del empréstito y respondía a los cuestionamientos planteados por el concejal ponente. Sin embargo, según la Administración Municipal, el documento no fue leído durante la sesión en la que se tomó la decisión. En la respuesta, la Alcaldía sostenía que el proyecto cumplía con los requisitos legales, técnicos, financieros y de planeación exigidos para este tipo de operaciones de crédito público, y controvertía los argumentos de carácter jurídico utilizados para sustentar el archivo de la iniciativa. Además, señalaba que la inversión propuesta no buscaba resolver por sí sola toda la crisis hídrica del municipio, sino avanzar en soluciones inmediatas frente a un problema que afecta tanto a la población urbana como rural. Luego de la decisión de la comisión, el alcalde cuestionó que el proyecto se archivara sin llegar a plenaria y sin que, según él, se tuviera en cuenta la réplica presentada por la Administración. El alcalde aseguró que la Alcaldía estaba dispuesta a realizar modificaciones, aclaraciones o ajustes a la iniciativa si así lo consideraban los concejales, pero sostuvo que esa posibilidad no fue analizada. El mandatario también lamentó que la decisión cerrara la puerta a otros escenarios de discusión o al desarrollo de espacios dentro del propio Concejo Municipal para escuchar a la comunidad, organizaciones sociales, veedores y demás sectores interesados en participar en el debate sobre el futuro del agua en Barichara. Chaparro afirmó que durante años Barichara ha esperado inversiones del Gobierno Nacional y de otras entidades para resolver de manera estructural la problemática del agua, sin que hasta ahora se hayan materializado soluciones concretas. Por esa razón, sostuvo que era necesario buscar alternativas propias de financiación para ejecutar obras que, aunque no solucionaban integralmente la crisis hídrica, sí permitían mejorar las condiciones de calidad del agua para cientos de familias. “Quienes han tenido responsabilidades públicas administrativas en el municipio durante años no lograron concretar soluciones definitivas para el agua y ahora tampoco permitieron avanzar ni abrir una discusión de fondo sobre una propuesta relacionada con una de las principales necesidades de la comunidad”, afirmó el mandatario, al señalar que Barichara lleva décadas esperando recursos del Estado. Tras el archivo del proyecto, el alcalde Milton Chaparro invitó al Concejo Municipal a reunirse con veedurías ciudadanas, líderes comunitarios y demás sectores interesados para analizar la problemática del agua y construir conjuntamente alternativas que permitan avanzar en soluciones para el municipio. Según el mandatario, en ese espacio, si así lo desean, los concejales y demás sectores podrán plantear modificaciones al proyecto archivado o proponer otras opciones de inversión y financiación. No obstante, insistió en que cualquier alternativa deberá ir acompañada de un compromiso real para respaldarla, pues aseguró que actualmente el municipio no cuenta con recursos propios suficientes para realizar inversiones de gran escala en infraestructura hídrica y que, hasta ahora, el empréstito era la única fuente de financiación identificada para ejecutar las obras planteadas. Mientras tanto, el municipio continúa enfrentando los desafíos asociados a la calidad y disponibilidad del agua, una problemática que en los últimos años ha generado preocupación entre habitantes, sectores productivos y organizaciones comunitarias.