Cambios importantes se preparan para la piscina y el estadio del Colegio San José de Guanentá, en San Gil. La institución busca un nuevo administrador para la piscina y analiza qué hacer con el deteriorado estadio, donde una de las posibilidades es construir una cancha sintética.

Publicado por: Jorge Rios
El Colegio San José de Guanentá, en San Gil, avanza en el proceso para entregar a un particular la administración de su piscina y estudia una alternativa similar para el estadio de la institución, dos escenarios deportivos que en los últimos años han representado gastos de mantenimiento, dificultades de seguridad y problemas para garantizar su adecuado funcionamiento.
El rector del colegio, Irving Herney Pinzón Tapias, quien asumió el cargo hace pocos meses, recibió del Consejo Directivo las facultades para adelantar el proceso de arrendamiento o concesión de estos espacios. Sin embargo, mientras para la piscina ya existe una ruta más definida, en el caso del estadio todavía se analizan las alternativas que permitan garantizar su recuperación y evitar que continúe deteriorándose.
Según Pinzón Tapias, la iniciativa hace parte de un proceso de reorganización de las finanzas y prioridades de la institución. Actualmente, señaló, el colegio debe destinar recursos al mantenimiento de estos escenarios, al tiempo que enfrenta otras necesidades de infraestructura educativa.
La piscina, el proceso más avanzado
La piscina sería el primero de los dos escenarios en entrar en este proceso. De acuerdo con el rector, cuando asumió la dirección del colegio encontró daños en diferentes componentes de la infraestructura, entre ellos lavamanos, losas ubicadas alrededor de la piscina, válvulas, elementos del sistema de bombeo y otros componentes necesarios para su funcionamiento.
Pinzón Tapias aseguró que mantener este escenario le representa al colegio cerca de $20 millones al año, teniendo en cuenta la compra de productos químicos, el consumo de energía, las reparaciones y otras labores de mantenimiento.

Según el rector, la piscina lleva por lo menos cuatro años sin utilizarse de manera regular. También señaló que, en el anterior esquema de administración del escenario, la persona encargada se retiró sin cumplir la totalidad de los pagos acordados con la institución.
Actualmente, el colegio adelanta trabajos para recuperar la infraestructura y dejarla en condiciones adecuadas de funcionamiento. La intención, explicó el directivo, es entregar posteriormente su administración mediante la figura jurídica que resulte procedente, inicialmente por lo que resta de 2026 y durante 2027.
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El objetivo es que el nuevo esquema permita disminuir los costos que actualmente debe asumir la institución y, al mismo tiempo, garantizar que los estudiantes puedan hacer uso de la piscina sin pagar por ese servicio.
El rector también planteó a los docentes de Educación Física la posibilidad de incorporar la natación dentro de las actividades académicas, de manera que el aprovechamiento del escenario tenga una relación directa con la formación de los estudiantes.
Pinzón Tapias indicó que la selección del particular encargado de administrar el espacio se realizará mediante un proceso público y de acuerdo con las normas aplicables. Asimismo, invitó a la comunidad educativa a hacer seguimiento a una iniciativa que, según explicó, busca recuperar la infraestructura sin trasladar nuevos costos a la institución.

El estadio aún no tiene una fórmula definida
El futuro del estadio requiere una evaluación más amplia. Aunque el Consejo Directivo también autorizó al rector para adelantar gestiones relacionadas con este escenario, todavía no se ha definido la figura mediante la cual podría entregarse su administración.
El rector aseguró que el estadio presenta un avanzado deterioro y que, en diferentes momentos, han sido hurtadas puertas y otros elementos de la infraestructura. Los baños y la cafetería también se encuentran en malas condiciones.
Pinzón Tapias señaló, además, que se han registrado ingresos no autorizados de personas que utilizan el lugar para pernoctar y mencionó situaciones relacionadas con el consumo y la presunta venta de estupefacientes en el sector.
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El directivo también aseguró que existe un proceso judicial relacionado con el escenario en el que, según su versión, aparecen vinculados el colegio, la Gobernación de Santander, la Alcaldía de San Gil y Acuasan.
A los problemas de infraestructura se suma el estado del terreno. De acuerdo con el rector, la superficie contiene piedras y requiere una intervención antes de que pueda utilizarse nuevamente en condiciones adecuadas para la práctica deportiva.
Otro de los principales obstáculos es la vigilancia. Pinzón Tapias explicó que buena parte de los recursos que recibe la institución tienen destinaciones específicas relacionadas con el servicio educativo, lo que limita su utilización para cubrir determinados gastos. Según sus cálculos, contratar un vigilante de manera permanente podría representar un costo cercano a los $50 millones anuales.
Por esta razón, la alternativa que se estudia no consiste únicamente en entregar el estadio para que un tercero lo administre, sino en encontrar una fórmula que garantice su recuperación, mantenimiento y funcionamiento durante varios años.
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Entre las posibilidades analizadas está conservar el escenario con sus características actuales y realizar las obras necesarias para recuperarlo, o avanzar hacia su transformación en una cancha sintética.
Según el rector, una intervención de este último tipo exigiría un acuerdo de largo plazo, que podría extenderse entre 15 y 20 años debido a la inversión requerida. La alternativa de conservar el estadio en sus actuales características permitiría, en cambio, evaluar su funcionamiento durante un periodo más corto, inicialmente de alrededor de dos años.
Antes de adoptar una decisión, la institución deberá definir la figura jurídica aplicable, las condiciones para el aprovechamiento del inmueble y las obligaciones que asumiría un eventual administrador.
Con estas iniciativas, la administración del colegio busca que la piscina y el estadio dejen de representar únicamente una carga económica y puedan mantenerse en funcionamiento, con mejores condiciones de conservación y seguridad y, especialmente, al servicio de los estudiantes.















