Tras la ceremonia de premiación, Argentina o España recibirán una exclusiva réplica, conocida como el “Trofeo de los Campeones”.

Cada cuatro años, el momento más esperado del fútbol llega cuando el capitán de la selección campeona levanta la Copa del Mundo frente a millones de espectadores.
Sin embargo, pocos conocen que ese trofeo dorado, símbolo máximo del deporte, permanece apenas unos minutos en poder de los nuevos campeones antes de regresar nuevamente a la FIFA. Así ocurrirá este domingo cuando Argentina o España conquisten el Mundial de 2026.
Aunque durante la ceremonia de premiación los jugadores celebran con la copa original, el reglamento de la FIFA establece que el trofeo nunca deja de ser propiedad del organismo.

Una vez concluyen los festejos sobre el terreno de juego y el equipo regresa al vestuario, la selección campeona debe devolver inmediatamente la pieza original y recibe, en su lugar, una reproducción oficial conocida como el “Trofeo de los Campeones”, idéntica en apariencia, pero fabricada en bronce bañado en oro.
Esta norma ha dado lugar a curiosas historias. Ángel Di María contó después del título de Argentina en Catar 2022 que, mientras algunos integrantes del plantel celebraban con la copa auténtica, Lionel Messi ya recorría la cancha con la réplica oficial, sin que la mayoría de los aficionados pudiera notar la diferencia.
El misterio de la Copa del Mundo
La anécdota ayudó a revelar uno de los secretos mejor guardados de la premiación mundialista.
El trofeo original es una verdadera joya. Está elaborado en oro de 18 quilates, mide 36,8 centímetros, pesa 6,175 kilogramos y tiene una base de malaquita verde.
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Fue diseñado por el escultor italiano Silvio Gazzaniga en 1974 y representa a dos figuras humanas sosteniendo el planeta, una imagen que se convirtió en uno de los íconos más reconocidos del deporte mundial. En su base están grabados los nombres de todos los campeones desde ese año.
La FIFA protege la copa con estrictas medidas de seguridad. Desde 2016 permanece en exhibición en el Museo Mundial del Fútbol, en Zúrich, y solo abandona ese lugar para tres ocasiones, el sorteo del siguiente Mundial, el partido inaugural y la final del torneo. Incluso, únicamente los campeones del mundo y los jefes de Estado pueden tocarla con las manos desnudas; el resto de personas autorizadas debe manipularla usando guantes blancos.
El campeón solo la tiene unos minutos en sus manos
La decisión de mantener siempre la propiedad del trofeo tiene un antecedente histórico. El antiguo Jules Rimet, que Brasil conservó definitivamente tras ganar su tercer Mundial en 1970, fue robado en 1983 y nunca volvió a aparecer.
Desde entonces, la FIFA optó por no entregar jamás la copa original a ningún país y reemplazarla por una réplica exclusiva para cada campeón.
Solo queda un partido... 🗓️#CopaMundialFIFA pic.twitter.com/Nd0FOUXt4G
— Copa Mundial FIFA 🏆 (@fifaworldcup_es) July 19, 2026
Así, cuando el capitán de Argentina o España levante la Copa del Mundo en el MetLife Stadium, sostendrá durante unos minutos el trofeo más valioso del fútbol.
Después, la pieza regresará a Zúrich para continuar bajo custodia de la FIFA, mientras el nuevo campeón conservará una reproducción oficial que inmortalizará su conquista y ocupará un lugar privilegiado en las vitrinas de su federación.
















