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Lunes 20 de julio de 2026 - 01:00 AM

Paola Holguín quizá sirva para algo

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Dijo Mastersondí que le parece terrible el modo como se está conformando el gabinete entrante, y le preocupa especialmente la nueva ministra de cultura, Paola Holguín, porque considera que es otro fuerte golpe contra nuestra cultura cenicienta, que, si bien ha carecido de apoyos verdaderos y los nombramientos en esta cartera han sido solo premios de consolación políticos, se ha “procurado” nombrar a alguien que tenga algún sentido de la cultura, alguna relación con la cultura nacional, no con otras subculturas, como la que representa esta señora.

—Pues no estoy de acuerdo —dijo Catalina Arana—, y ese señor, ese tal “Mastersondí” debiera retractarse, porque no es nada objetivo lo que dice; y, si no se retracta, podemos denunciarlo.

—Estoy de acuerdo —apoyó Maurén—. Yo esperé esa cartera, muy ilusionada, porque así me lo hicieron creer, pero, de todos modos, este señor no puede venir a faltarnos al respeto y hacer afirmaciones que no corresponden con la realidad.

—Un momento —intervino el ilustre profesor Gregorio Montebell—; no tienen por qué alterarse. Por un lado, parece que el nombramiento es coherente con lo que se viene, que es terrible. Por otro lado, es importante que entiendan de una vez por todas que una cosa es la información –por cierto, bastante manipulada por los medios convencionales–, que debiera ser como en los juicios: «la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad»; pero estos medios, y los otros, amañan la verdad, y los periodistas han sido más opinadores que informadores, y eso no ha sido claro. El opinador opina, no necesariamente informa; y las opiniones son subjetivas, no objetivas. De hecho, la información precisa, por más precisa, no es del todo objetiva, aunque debe procurarse la objetividad; una opinión no: es subjetiva porque la expresa un sujeto. Hay quienes salen a exigir a gritos objetividad en una opinión, pero están equivocados; ojalá algún día alcancen a entenderlo.

Ahora, volviendo a esa opinión, hay mucho que decir y hay mucho que discutir. Lo cierto es que la persona que llega a ser nombrada al frente de una cartera debiera tener una hoja de vida que le dé mérito. Recuerdo, por ejemplo, al brillante médico Virgilio Galvis como ministro de salud, que estuvo donde tenía que estar; pero hubiera sido una escachada si lo hubieran nombrado, por ejemplo, como ministro de transporte, o de minas. ¿Ven?

Sin embargo, hay que revisar la experiencia: aunque el próximo ministro de justicia es abogado, debieran pensarlo mejor; la entrante ministra de transporte debiera estar en… bueno, no sé en qué podría ser útil; y Paola Holguín, la próxima de cultura, debiera estar en otra parte, porque seguramente ha de servir para algo.

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