Sin importar las dificultades del camino, estos jóvenes han logrado salir adelante y darle un nuevo sentido a sus vidas.

Publicado por: María Alejandra Barrios
En Colombia, seguir a los deportistas en condiciones de discapacidad intelectual, es vivir sus competencias con intensidad y deleite, y paradójicamente, permitir que en muchas ocasiones se vean cuestionados por la desigualdad que por años se ha vivido en un país que de a poco, ha intentado mejorar la inclusión para esta población, que sueña día a día con borrar los estigmas o falsas representaciones que tiene la sociedad sobre ellos.
Mientras la selección Colombia de fútbol de mayores se alistaba para su encuentro amistoso contra Irak, Nicolás Barbosa, Jeimy Vanessa Álvarez Tasco y Cristian Sepulveda, integrantes de la Fundación Sin Límites, se preparaban para debutar en lo que sería la competencia más importante hasta el momento en sus carreras deportivas, los Juegos Mundiales Especiales de Berlín 2023, que se desarrollarán hasta el 25 de junio.
Llegar allí no fue sencillo; por su parte, Nicolás, hijo único, nacido en la ‘Ciudad Bonita’ de Colombia, creció en el corazón de un humilde hogar, en donde el amor, la protección y la admiración, nunca han hecho falta por parte de sus padres, Nelly Catalina Peña y Elver Barbosa Pérez, quienes llenos de orgullo, con lágrimas en los ojos y sin asimilar la realidad, despidieron a su hijo en el Aeropuerto Internacional Palonegro, el 10 de junio, dejándolo libre para que viviera lo que a sus 20 años sería el primer vuelo de su vida.
Barbosa desde niño se deslumbró por el deporte, las gambetas de Alessandro Rosa Vieira ‘Falcao’, fueron fuente de inspiración para el bumangués, quien fue elegido para conformar la selección Colombia de futsal en la competencia internacional.
Pero la esencia de Nicolás no está solo en su amor por el balompié, se encuentra en su solidaridad y en su capacidad de liderazgo, que preconiza la necesidad de aceptar al otro tal cual es, y que sin duda alguna, según sus maestros, se basa en ser fuente de inspiración para las personas que viven procesos similares.
Otra es la historia de Jeimy Vanessa Álvarez Tasco, quien con los brazos en alto y una sonrisa gigante, así como su alma de guerrera, cruzó la meta en uno de sus entrenamientos, esos que ve como lo más importante de su mundo y que se han convertido en una herramienta para fortalecer su independencia y liderazgo. Mientras Venezuela se hundía en una crisis política y económica, el 2017 marcó para la joven que actualmente tiene 21 años, el preámbulo de una carrera deslumbrante en el para-atletismo.
Seis años después de haber ingresado a la Fundación Sin Límites, luego de superar un proceso bastante largo de la mano de la estimulación, esta atleta ha logrado triunfar en distintas competencias nacionales.
Sin embargo, su mayor progreso no han sido las medallas ganadas, ha sido el hecho de coordinar mejor, ganar resistencia muscular y ser más ágil y veloz; detalles que aunque parecen en muchas ocasiones para un deportista algo normal, para esta joven con Síndrome de Down, son importantísimos para mejorar su calidad de vida.
Desde la gradería, su orgulloso hermano la observa entrenar, mientras que en medio de una amena charla confiesa que desde la clasificación de Jeimy al evento alemán, su mamá y su otra hermana se dispusieron aplicar para ser voluntarias en los Juegos Mundiales y una vez aceptadas hicieron su máximo esfuerzo para aprender algo de inglés y para recolectar el dinero necesario de cara al viaje.
Ahora, parte de su familia, con mucho sacrificio, logró llegar a la ‘tierra de los teutones’ en donde sin duda alguna, serán un soporte para la santandereana.
Cristian Yair Sepulveda es el más pequeño de los tres deportistas que están compitiendo en Alemania. Su vida marca la historia de una aventura interminable, cuyos recuerdos, tribulaciones y ganas de salir adelante, moldean las piezas de una máquina que ha servido como instrumento para mejorar sus habilidades motrices.
Con tan solo 10 años, Cristian tocó las puertas de la Fundación Sin Límites en el 2018, y desde su llegada, el santandereano ha podido vivir un proceso “muy bonito” en el que de menos a más, ha logrado dejar a un lado su discapacidad intelectual para convertirse en una persona más sociable e independiente.
La Fundación cambió sus vidas
De la mano de tres ‘ángeles’, la Fundación Sin Límites dio sus primeros pasos: Luis Fernando Cuellar, Johana Cala y Cindy Saavedra, tras la finalización de un programa que apoyaba a un buen número de familias que recibian beneficios como terapias físicas y psicológicas, tomaron la decisión de unirse y empezar a trabajar por una comunidad a través de la estrategia del deporte, el arte y la cultura en búsqueda de la habilitación y rehabilitación por medio de la inclusión.
En los años de recorrido, han logrado resaltar a distintos deportistas, y como de película, en la ciudad de las estrellas, uno de sus ‘muchachos’ levantó sus brazos en el podio de los Juegos Mundiales de Verano, Los Ángeles, 2015.
Dos años más tarde, en la tercera edición de los Juegos Latinoamericanos de Olimpiadas Especiales, otro de los beneficiados demostró su talento ante todo el continente, en Panamá.
Ahora, Cindy Saavedra se queda sin palabras al conocer que tres de sus ‘hijos’ estarán compitiendo en Alemania, y más aún, reconoce como el proyecto sigue cumpliendo con su fin de cambiar vidas, fortalecer lazos y brindarles a los jóvenes con capacidades distintas unas herramientas que les permita defenderse en cada contexto.
La tarea no ha sido sencilla y tampoco imposible, porque en la cabeza de sus creadores esa idea no tiene lugar.
Historias con valor
Esmeralda Rincón es la mamá de una de las jóvenes que integran la Fundación, su lugar de residencia es Rionegro, en donde realiza actividades de todo tipo para poder generar recursos que le ayuden a la participación de su hija en competencias deportivas.
Su esfuerzo rebosa los límites, demostrando una vez más que el amor de madre no tiene barrera, y aunque en muchas ocasiones se siente cansada, ella resalta que todo lo hace por su hija, Vanessa Rincón.
La joven se caracteriza por la dedicación con la que hace sus cosas, y es una de las fichas de Santander en los Juegos Intercolegiados fase nacional.
Rincón, señala que aunque los recursos sean pocos, ella hará hasta lo imposible por apoyar a su hija, incluso, hace unas semanas envió una carta a la alcaldía de Rionegro en búsqueda de apoyo, lamentablemente no obtuvo respuesta. A pesar de la negativa, su posición no cambia, pues todo se basa en la felicidad de Vanessa.














