El partido amistoso entre La Selección Colombia Femenina y la Selección Argentina que se jugó el pasado 23 de febrero en suelo bumangués, quedó igualado sin goles, sin embargo hubo una demostración futbolística de alto nivel por ambos bandos y una sensación positiva para los espectadores. Fuera de la cancha, muchas cosas peculiares pasaron, por eso esto es... lo que no se vio ni se oyó entre las súper poderosas y las gauchas.






Publicado por: Tatiana Niño
A pesar de que el partido estaba pactado para las 7:00 p.m., el estadio acogió asistentes madrugadores que aprovecharon la soledad de las primeras horas para fotografiarse y buscar el mejor lugar. A las 5:19 p.m. iban subiendo las graderías los primeros hinchas con su camiseta amarilla.
El plan familiar de ir a ver a las heroínas del país en la tierra brava de Colombia fue atractivo para niños, jóvenes y adultos. Desde temprano la Fortaleza Leoparda Sur, comenzó a engalanar su tribuna, para recibir a los invitados que como ellos verían en compromiso desde atrás del arco izquierdo. Con banderas amarillas, azules y rojas, pero sin olvidar los ‘trapos’ del Bucaramanga, la banda estaba lista para tocar al compás de la pasión del fútbol.
Volvieron las paletas, las papas, el mango y las chucherías. La cerveza también estuvo presente, ¿cómo no? en un evento de tan gran magnitud, hasta meseros, bien vestidos, con guantes y bandejas, llevaban y traían las bebidas a los asistentes de la tribuna occidental alta. Las 6:29 de la tarde se marcaban en la pantalla 'led' del estadio, cuando las ‘súper poderosas’ tocaron por primera vez la gramilla del Alfonso López para realizar su calentamiento.
La hija de la casa, Daniela Arias, aprovechó para escanear cada gradería y encontrar a sus familiares, que con entusiasmo le dieron la bienvenida.
El estadio se pintó totalmente de amarillo, pero no faltaron los ‘parchecitos’ de azul y blanco, de quienes venías desde lejanas tierras para alentar a las ‘gauchas’, ni una sola silla quedó libre en la tribuna occidental, la fiesta estaba con la casa llena. Vanguardia estuvo presente y con las tradicionales ‘bombitas’ blancas, le dio un accesorio a los espectadores para que alentaran a su selección.
6:52 p.m. en el cronómetro. Muy bien presentados y totalmente de blanco se dejaron ver los pequeños acompañantes de las invitadas, que estarían pendientes de recoger los balones durante el compromiso. Cuando Colombia, con su camiseta de juego, subió las escaleras del camerino y se encontró con sus hinchas, el estadio estalló en éxtasis
.Todo estaba listo para iniciar. Un minuto de silencio antes de comenzar, cortó los bombos y platillos, para darle entrada posteriormente a los gritos de aliento de las graderías.
Estallaron los extintores en sur al son del ‘himno más lindo del mundo’, y para cuando se catataba ‘el surco de dolores’, el humo amarillo, azul y rojo ya se había adueñado de la mitad del Alfonso López. Rodó la pelota, las miradas de miles de niñas, jóvenes y mujeres comenzaron a percibir el ejemplo de 11 féminas en la cancha que demostraban el ‘nada está hecho solo para hombres’.
Las graderías serían llenándose durante los primeros 45 minutos. Colombia llegaba, llegaba y llegaba, pero el gol parecía no querer entrar.¨¡ Palo! estuvo cerca, pero no fue, las guerreras seguían presionando en zona adversaria , mientras que Stefany Castaño, nuestra portera no debía exigirse mucho por la falta de llegadas contrarias.
Todos los ojos estaban en la cancha... bueno, casi todos, algunos distraídos aprovechaban para buscar en medio de la gente a los vendedores. Los políticos en campaña aprovecharon la oportunidad para dejarse ver, y entre los comentarios que resonaban en la tribuna un ‘mamá ¿por qué no hay directoras técnicas mujeres’? de una niña curiosa, predominó en un pequeño silencio. Es una buena pregunta, la respuesta aún no es concreta. Acabaron los primeros 45 minutos. Los equipos salieron sin hacerse daño.
Un ‘show de medio tiempo’ al mejor estilo del Súper Bowl tomó lugar en la gramilla, dos cantantes del género urbano congratularon a los asistentes. El evento fue un éxito. Los ‘recogepelotas’ aprovecharon el descanso para patear la pecosa a la orilla de la línea de juego. Finalizadas las presentaciones musicales, regresaron las jugadoras al campo, una nueva oportunidad de marcar en los siguientes 45 minutos.
La Selección Argentina salió más agresiva, atacó y desbordó, ya era un mano a mano en la cancha. Los lujos como caños y sombreros, el partido estuvo lleno de alto nivel. Al minuto 25 del segundo tiempo, un perrito quiso unirse a la disputa. Saltó la barda y corrió por el lateral derecho de la gramilla, sin embargo fue ahuyentado hasta la puerta. En otra ocasión será.
Las oportunidades seguían llegando pero no se concretaba, el vitoreo ‘si se puede’ comenzó a sonar. La pelota no quería rozar la malla del arco rival, pero Colombia seguía intentando.
La juez señaló el final del partido, sin goles y con igualdad terminó Colombia ante Argentina, y la pólvora comenzó a tocar el cielo. El estallido de las bengalas despidió a las jugadoras y a los hinchas. La emoción llegó a su punto máximo en el estadio y un par de aficionados aprovecharon el desorden para ingresar a la cancha y pedirle un abrazo a sus ídolas.
Daniela Arias dio una ronda de saludos a las diferentes tribunas, agradeciendo a sus paisanos por haber ido a verla, entre aplausos bajó las escaleras para dirigirse al camerino, amigos y familiares habían visto a la pequeña ‘Dani’ representar a todo un país.
A pesar del resultado, los asistentes se fueron felices, y con una experiencia inigualable en su caja de recuerdo.
Así se vivió la fiesta del fútbol en el templo del fútbol en Santander, gracias Selección Colombia Femenina’, por dejar en alto a las mujeres cafeteras y estimular los sueños de miles de niñas que hoy ‘patean’ bolitas de papel en los pasillos de sus colegios, esperando convertirse más adelante en una ‘chica súper poderosa’.













