Vendedores de pescado y sahumerio en el centro de Bucaramanga contaron cómo avanza la comercialización de sus productos durante esta Semana Santa.
Publicado por: Valeria Quiroga
La Semana Santa en Colombia se caracteriza por ser una temporada llena de reflexión y recogimiento para conmemorar la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Un momento en el que las costumbres de antaño regresan para practicarse una vez más en familia, y donde el comercio también aprovecha la tradición católica para generar ganancias con diferentes productos que hacen parte de los rituales de la Semana Mayor.
De acuerdo con las recientes cifras del Ministerio de Agricultura, entre el domingo 24 de marzo y el 31 del mismo mes, se espera que 47.000 toneladas de pescado sean consumidas, 6 % más que en 2023 durante la misma época.
Las cifras son positivas para los pescadores, acuicultores y vendedores desde el año pasado. Durante el cuarto trimestre de 2023, el sector tuvo un crecimiento del 37.8 %, por lo que se espera que durante esta Semana Santa, el consumo de pescado aumente tres o cuatro veces más que en una semana normal.
“Está garantizada la oferta de pescado de calidad en todo el país, gracias a la efectividad en la cadena productiva. A través de los diferentes operativos de inspección y vigilancia realizados por la Aunap, garantizamos el cumplimiento de la normatividad pesquera en relación a tallas mínimas, vedas, etc., aportando así al aprovechamiento sostenible de los recursos pesqueros”, expresó Karen Mejía Piñerez, directora de la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca.
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Un plato lleno de tradición
El pescado seco es un plato típico que acompaña las comidas de los creyentes durante esta época, caracterizado por conservar raíces históricas y simbólicas profundas.
En medio de la abstinencia por comer carne este Viernes Santo que se aproxima, los católicos optan por este alimento que es fácil de conservar en tiempos de escasez o ayuno.
Al caminar por los pasillos de la Plaza de Mercado Central de Bucaramanga, Martha Patricia Sierra recibe a sus clientes con una sonrisa cálida y los invita a llevar el bagre seco para almorzar en familia. Los precios de su producto estrella están entre $20.000 y $35.000 la libra, su valor varía según su calidad y tamaño.
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“El bagre normalmente viene del Amazonas, también viene del Magdalena Medio”, explica Martha Patricia, quien afirmó que la venta durante estos días de tradición católica ha sido satisfactoria para Pesquera Martha, su negocio que abre todos los días sagradamente de 5:00 de la mañana a 6:00 de la tarde desde hace 35 años.
En el piso de pescados y mariscos hay toda una variedad de opciones para quienes desean cumplir con la vigilia del Viernes Santo. Heriberto Ballesteros vende productos de mar hace 20 años en ‘Pez Toto’, el comerciante dijo que la mojarra, a $10.000 la libra, es el pescado que más lleva su clientela por esta época.
“Dentro de las expectativas está bien. Se esperaba una buena afluencia de público y la gente está respondiendo. Seguimos invitando a toda la ciudadanía que se acerque a la Plaza Central, tenemos la mejor mercancía, los mejores precios, la mejor atención”, sostuvo el vendedor, quien también ofrece diferentes tipos de camarones, mariscos y salmón.
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El incienso, aroma característico
Las calles del centro de Bucaramanga se impregnan con el aroma del sahumerio. Al caminar por cada cuadra, los vendedores ambulantes llevan pequeñas bolsas que contienen resinas aromáticas de origen vegetal como romero, lavanda, menta, jazmín, albahaca, o hasta canela.
A las afueras de la Catedral de la Sagrada Familia, Marco Julián Ayala Pérez permanece de pie y le ofrece a los feligreses bolsitas de incienso y palo santo mientras balancea el incensario característico con el que el olor se esparce por la zona.
“Desde el Domingo de Ramos se empiezan a vender cositas y mejora la economía de la ciudad. Llevo palo santo a 5.000 ‘pesitos’ e inciensos a 3.000 ‘pesitos’, dos por $5.000″, contó el vendedor. A pesar de que la venta no ha superado sus expectativas, Marco Julián espera que el jueves y viernes mejore la venta de estos productos.
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Lo mismo considera Stella Pabón Villamizar mientras atrae a la clientela que camina por el centro de la ciudad. “Ha estado floja la ‘ventica’ de sahumerio este año”, reconoció la vendedora, quien inició la comercialización del incienso desde la semana pasada. Además de vender esta mezcla de aromas tradicionales, una tira en $3.000 y dos en $5.000, también vende incensarios desde $10.000 hasta $30.000 y varían de precio según su tamaño.
Mientras la Semana Santa avanza en Bucaramanga, los comerciantes no desaprovechan ni un solo día para comercializar esos productos que les generan rentabilidad en esta época del año tan importante para los católicos y demás creyentes, quienes buscan un espacio de recogimiento en medio de sus rutinas laborales.

















