El país bajó cinco puestos en el último Índice de Transición Energética y ocupa el puesto 43 entre 120 países. Ocho si comparamos la clasificación actual con la de 2022. El país aún enfrenta desafíos en materia regulatoria, la falta de inversión y en equidad rural.
A pesar de los esfuerzos del Gobierno de Gustavo Petro por impulsar la transición energética y acelerar una política de descarbonización, Colombia no estaría avanzando al ritmo que se esperaba.
El país cayó cinco posiciones en el más reciente Índice de Transición Energética (ETI) del Foro Económico Mundial, un retroceso que demuestra que aún está lejos de las metas trazadas y deja algunas dudas sobre su capacidad para ejecutar nuevos proyectos, garantizar la seguridad energética y ofrecer reglas estables para atraer inversión.
Y es que la edición 2026 de este ranking establece que Colombia se ubicó en el puesto 43 entre los países evaluados, cinco lugares por debajo de la clasificación del año pasado y ocho menos frente a 2022, cuando comenzó el gobierno de Gustavo Petro.
¿A qué se debe este fenómeno? ¿Qué obstáculos se están enfrentando en la transición energética en el país? ¿Dónde sí se están viendo avances?
En resumen, el país mantiene una matriz de energías renovables en buen estado, en gran parte por su red de hidroeléctricas, pero tiene problemas para atraer nuevo capital y presenta rezagos en el sector rural, donde millones de colombianos siguen cocinando con leña.

Dudas sobre la política energética de Colombia
El índice mide dos aspectos fundamentales. Por un lado, la capacidad del país en garantizar la seguridad energética y la sostenibilidad todo el sistema. También tiene en cuenta la equidad, es decir, hasta qué punto todos los habitantes tienen acceso a las mismas alternativas y beneficios de la transición energética.
Y por otro lado, qué tan preparado está el país para avanzar en la transición, considerando factores como políticas públicas, infraestructura, financiamiento, innovación y capital humano.
Al respecto, Natalia Gutiérrez, presidenta del Consejo Gremial, afirmó que, aunque Colombia mantiene fortalezas importantes, en gran medida gracias a su red de hidroeléctricas, el informe también evidencia señales que no deberían ser ignoradas.
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Entre ellas mencionó una menor estabilidad regulatoria, mayores desafíos de ejecución y riesgos crecientes para la seguridad energética.
1/10 Colombia ha descendido 8 puestos entre el 2022 y el 2026 en el #EnergyTransitionIndex 2026 del @wef, pasando del puesto 35 al 43 entre 120 países. Aunque mantiene fortalezas importantes gracias a una matriz eléctrica mayoritariamente hidríca, dicho informe advierte señales…
— Natalia Gutierrez (@NGutierrezJ) June 19, 2026
“Gracias al aporte de la hidroelectricidad y otras fuentes de baja emisión, Colombia se destaca por la participación de energía limpia en su generación”, pero advirtió que el desafío consiste en lograr que la transición energética avance sin comprometer la confiabilidad del sistema.
“Esto es especialmente importante en un contexto de crecimiento récord de la demanda y retrasos en proyectos estratégicos”, señaló Gutiérrez.
En otras palabras, en Colombia cada vez consumimos más energía y los proyectos de generación previstos para cubrir esa demanda no avanzan al mismo ritmo.
EL FRACASO DE LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA
— Amylkar Acosta (@amylkaracosta) June 20, 2026
La Transicion energética, principal bandera del Gobierno Petro fracasó. Como se suele decir dato mata relato. El último Informe del Foro Económico Mundial muestra un retroceso desde el puesto 29 en 2022 al 43 en 2027. pic.twitter.com/AZQzHNXemJ
Cabe recordar que el país ha enfrentado reveses por retrasos en iniciativas clave como Hidroituango. Además, en épocas de sequía, como durante el fenómeno de El Niño, el sistema eléctrico se resiente y aún depende en gran medida de las termoeléctricas.
En ese contexto, si bien ya se han implementado algunos proyectos de energía solar, estos no avanzan al ritmo esperado, mientras que otras modalidades, como la energía eólica, están prácticamente estancadas.

Falta inversión y cada vez es más costoso generar energía
Según el Foro Económico Mundial, la inversión energética mundial alcanzó los US$3,3 billones en 2025, mientras que las energías renovables y la energía nuclear ya generan el 42 % de la electricidad mundial.
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En el caso colombiano, el informe identificó desafíos relacionados con la estabilidad regulatoria y el compromiso político para consolidar la transición energética. Unas reglas de juego claras e incentivos para atraer inversión serían clave para el futuro del país, especialmente en un escenario en el que producir energía implica retos financieros cada vez mayores debido al alto costo de las tasas, según los expertos.
“El Energy Transition Index muestra que solo el 24 % de los países logró mejorar simultáneamente en seguridad energética, sostenibilidad y equidad. La transición energética se está volviendo más compleja en todo el mundo”, agregó Gutiérrez.

Los líderes del ranking Energy Transition Index del Foro Económico Mundial
Suecia encabeza la clasificación con un puntaje de 75,3, seguida por Finlandia (74,1) y Dinamarca (72,6). También sobresalen Estonia, Noruega, Suiza y Letonia, todos con calificaciones superiores a 70 puntos.
Para Gutiérrez, el informe deja una conclusión clara: la transición energética requiere mucho más que metas y anuncios.
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“Se necesitan redes de transmisión, almacenamiento, capacidad institucional, financiamiento y estabilidad regulatoria para convertir los objetivos en realidad”, concluyó.
¿Qué mide el Índice de Transición Energética?
El Índice de Transición Energética (ETI) evalúa tanto el desempeño actual del sistema energético de un país como su nivel de preparación para avanzar hacia una economía baja en emisiones.
La calificación, que va de 0 a 100 puntos, refleja qué tan cerca está una nación de alcanzar un sistema energético seguro, sostenible y accesible.
Un puntaje más alto indica un mejor equilibrio entre los resultados actuales y las capacidades necesarias para enfrentar los desafíos del futuro. En el caso de Colombia, el resultado evidencia cuellos de botella en aspectos como infraestructura, regulación y ejecución de proyectos.















