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Domingo 31 de julio de 2011 - 12:00 AM

"En los negocios hay que innovar constantemente"

Desde uno de los sitios más acogedores del Hotel Ciudad Bonita, don Benjamín Flórez Flórez tiene la costumbre de sentarse a atender sus negocios y saludar frecuentemente los clientes que visitan el hotel y el restaurante Doña Petrona.

Publicado por: DIANA C. LEÓN DURÁN

Inclusive lo espera uno de los ciclistas con los que suele entrenar varias veces al mes, un señor sencillo al que le robaron la bicicleta y al que ayudó a conseguirle algunos repuestos para que comprara una nueva.

A todo el que llega lo saluda con una amplía sonrisa y parece conocer la vida de cada uno con detalle.

Y pese a que en cuestión de negocios no todos los caminos fueron exitosos, en el sector turístico hoy está recogiendo los frutos que cosechó durante más de 25 años.

Actualmente es gerente del Hotel Ciudad Bonita, del restaurante Doña Petrona, del Hotel Asturias y de la pizzería que lleva su mismo nombre.

Su historia en el mundo de los negocios empezó, según cuenta, a corta edad.

Tenía 10 años cuando  vendía miel y algunos productos que cultivaba él mismo en el municipio de Santa Cruz de la Colina (Santander) ubicado cerca de Rionegro.  Su padre era barbero y construía casas de tapia pisada, su mamá mientras tanto tenía un pequeño restaurante.

"Desde que hacía mi primaria comenzaron mis inquietudes por formar mi empresa entonces fui apicultor, tenía mis abejas y tenía unos cultivos y yo mismo vendía mis productos y la miel de abejas los domingos en la plaza de Santa Cruz de la Colina. De allá nos fuimos porque la familia quería buscar un mayor bienestar, entonces nos trasladamos a Bucaramanga, pero yo nací en Tona", cuenta el empresario.

Para ese entonces, era el año 1965, al llegar a la ciudad ya no tenía ninguno de sus negocios, así que empezó a trabajar en un almacén veterinario. También trabajó en un depósito de drogas repartiendo medicinas a domicilio y empezó a incursionar en el ciclismo.

En su búsqueda por la independencia montó después una carpintería. "Cuando pintamos los primeros ataúdes me asusté y vendí el tallercito con todo y obreros, así que me quebré. Cuando uno no tiene vocación y no le gusta algún negocio no progresa", asegura.

Igualmente tuvo un pequeño galpón pero por sus cortos conocimientos no le fue bien.

Así que finalmente empezó a trabajar en una empresa reconocida en el ámbito del comercio de electrodomésticos, inclusive hizo un curso de ventas en el Sena en 1974.

"Vendiendo electrodomésticos me fue muy bien y al poco tiempo fui jefe de ventas. Hice mi base con eso para despegar con un pequeño restaurante, porque un hermano tenía también uno. Monté entonces el restaurante Kaprisse en la calle 36 con 18 y tuve algunos otros negocios de ventas de comida", dijo.

Con algunos cursos que hizo en el Sena le empezó a llamar la atención el negocio de la hotelería, ya que le parecía un negocio rentable.

Así que en una aventura se decidió por alquilar un edificio en la calle 33 con carrera 18, según él, 'muy mal ubicado'. Un año después de haber lanzado el Hotel Continental, el negocio quebró y finalmente le tocó entregar todo lo que tenía, inclusive casa y carro.

"Me endeudé más de lo que podía pagar y no sabía del negocio.  Yo juré que nunca más iba a tener un hotel". Sin embargo, pudo comprar más adelante un restaurante que también vendió.

Con este panorama adquirió el Hotel Asturias, validó el bachillerato y pudo iniciar una carrera profesional. "Las cosas empezaron a marchar bien, ya conocía algunas cosas de administración y terminé mi carrera como economista. Con eso hice un estudio de factibilidad y pude sacar un crédito y empecé a construir el Hotel Ciudad Bonita", según cuenta.

El Hotel Asturias en propiedad de él cumple 25 años, mientras que el Ciudad Bonita, 15 años.

"A pesar del incremento en el número de hoteles en Bucaramanga, el hotel Ciudad Bonita sigue siendo un ícono y ahora tenemos el restaurante Doña Petrona", dijo.

En este momento, para don Benjamín es importante que su familia, y especialmente sus hijas, se involucren en el negocio, ya que considera que el relevo generacional es fundamental para garantizar la trascendencia de los negocios. "La idea de nosotros es que la sociedad de familia que tenemos en este momento perdure", dijo.

Hotel Asturias, un enclave de la historia

Propiedad de Don Enrique Borrás (Q.E.P.D)  el hotel Zulima, actual hotel Asturias, fue vendido a Flórez Flórez.

Era una casa a la que posteriormente se le hicieron algunas modificaciones como remodelación de habitación y cambio de mobiliario, además de adecuar los sistemas de comunicaciones.

"En la pizzería, que fue fundada también por los antiguos propietarios y un italiano, empezamos a enriquecer las fórmulas y nos fue bien", dice.

Poco tiempo después de que fue reabierto el Hotel Asturias tenía una de las mejores ocupaciones de la ciudad, casi del 80% durante todo el año.

Sin embargo, por su experiencia con el Hotel Continental, que lo llevó prácticamente a la ruina, pensó en un principio en demoler la casa y construir unos quioscos para que funcionaran como un restaurante de carnes.

"Cuando me hicieron la entrega yo veía que llegaba bastante gente. Una vez llegaron unos señores del instituto Agustín Codazzi, preguntaron que si el hotel había cambiado de dueño, así que empezamos a hablar y me dijeron que cada vez que llegaran a la ciudad iban a ser clientes y que la familia también. Eso me motivó y desistimos de la idea de demolerlo. Comencé a ver utilidades y me motivó muchísimo. A esta época y no queremos demoler el hotel. Todavía tiene clientela de hace 25 años", expresó.

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Publicado por: DIANA C. LEÓN DURÁN

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