Si hay una plaga letal para el maíz y sorgo es el gusano conocido como cogollero.

Publicado por: REDACCIÓN AGRÍCOLA
Como su nombre lo indica, ataca la parte esencial de la planta causando graves pérdidas económicas, pues para su control se requiere una gran cantidad de químicos.
Datos dan cuenta que en las 170 mil hectáreas de maíz plantadas en Colombia, para su control se consumen 500 toneladas de fungicidas.
Pero desde 2008, investigadores de Corpoica y Ciat, con el auspicio del Minagricultura y Fenalce, están tras un bioplaguicida que contiene un virus específico que ataca las larvas del gusano cogollero (Spodoptera frugiperda) y que hoy se encuentra en periodo de prueba.
No afecta a los insectos benéficos, que son polinizadores y biocontroladores naturales. Es decir, la guerra es directa contra el cogollero.
De acuerdo con Laura Villamizar, investigadora del Ciat y coordinadora del proyecto, se “desarrolló de una dieta más económica para la cría del insecto, el aumento de la productividad viral mediante el ajuste de la temperatura de incubación y el uso de estrategias de potenciación química o biológica”.
Más plata
Otra de las ventajas del bioplaguicida es que es benéfico con el medio ambiente.
Para Manuel Rodríguez Becerra, exministro de Medio Ambiente, este tipo de investigación debe formar parte de un paquete tecnológico, con el ánimo de buscar una agricultura más amigable con el ambiente.
Para Rodríguez, los US$400 millones anuales de regalías destinados para investigación, deberían priorizarse para el fomento y fortalecimiento de proyectos ambientales.
En el caso del maíz, por ejemplo, según datos del Ciat, por cada hectárea sembrada se aplica en promedio tres dosis de un litro de insecticidas que están en la escala entre moderados hasta altamente tóxicos.













