Si bien el ministro de Agricultura, Aurelio Iragorri Valencia, anunció la siembra de 30 mil hectáreas de cebada en los próximos cuatro años, la Federación Nacional de Cultivadores de Cereales y Leguminosas, Fenalce, estimó que es un área bastante ambiciosa y que además, el precio de la tonelada aún no se ha acordado con la empresa Bavaria.

Publicado por: REDACCIÓN AGROPECUARIA
Para los cerealeros, esa cotización que se logre acordar sería el motor para futuras siembras, siempre y cuando sea favorable para los cultivadores.
De acuerdo con Henry Vanegas Angarita, presidente ejecutivo de Fenalce, un precio justo sería $800 mil la tonelada, ya que los costos de producción por hectárea son del orden de los $2 millones y la producción puede estar, cuando se tienen óptimas condiciones, bordeando las tres toneladas.
El directivo estimó que el primer año se iniciaría con 3.000 hectáreas que corresponden a un convenio que tiene Fenalce con Bavaria; sin embargo, consideró que en esta oportunidad se perfeccionó.
Las mayores áreas se tendrían en Boyacá y Cundinamarca por estar cercanas a la maltería de Tibitó, donde se llevaría la materia prima.
“Volver a recomponer ese tejido social alrededor de la cebada no es nada fácil, pues como es bien sabido este sector tiene más de 25 años de abandono. Estimamos que es una alternativa que sirve para quitarle presión a las siembras de papa y cebolla”, agregó.
Vanegas Angarita expresó que Bavaria importa 280 mil toneladas y que con la futura cosecha nacional, solo se lograría cubrir el 30% de esa necesidad.
Espiga de oro en Santander
En las zonas frías de Santander como Carcasí, Carrito, Concepción, Guaca y Tona, las siembras de cebada y trigo eran una constante.
“Carcasí fue llamado la espiga de oro por la calidad de siembras que se tenían. El pan antes era amasado, pesado y puesto a madurar; con la entrada de granos importados, ahora el pan es inflado”, agregó.
Vanegas Angarita expresó que esas zonas de Santander podrían volver por la senda de la cebada. Para lograr reconvertir se necesita de una ayuda estatal comprometida.
“No es de la noche a la mañana. Esa labor nos llevaría una década. Para empezar, hay un gran atraso tecnológico”, dijo.














