De acuerdo con Planeación Nacional, históricamente los alcaldes en el país han comprimido la densidad poblacional, para evitar invertir más recursos en aspectos como servicios públicos.

Publicado por: REDACCIÓN ECONOMÍA
Las cifras de densidad poblacional en el área metropolitana de Bucaramanga, es decir la cantidad de personas que viven por kilómetro cuadrado, desbordaron los pronósticos y pusieron en alerta a entidades como el Departamento Nacional de Planeación, que tiene el desafío de estructurar las ciudades del futuro.
Y es que en la lista de municipios de Colombia, Floridablanca y Girón entán entre los 10 con mayor densidad poblacional; incluso, si se comparan con las principales capitales del mundo, los niveles de densidad de estas últimas llegan a la cuarta parte de lo que se registra en los municipios del área metropolitana de Bucaramanga.
Según Planeación Nacional, los índices son de 17.333 habitantes por kilómetro cuadrado enFloridablanca y 19.542 habitantes por kilómetro cuadrado en Girón, mientras que capitales como Tokio albergan 4.440 habitantes por kilómetro cuadrado y Londres, que tiene un índice alto, llega apenas a los 5.800.
Sin embargo, las cifras van más allá, si se desagregan y se tienen en cuenta problemas como el desplazamiento forzado, ya que el área ha acogido a 110 mil personas que han padecido ese flagelo durante los últimos años.
Según Planeación Nacional, los expertos han alertado que es el momento de ponerle orden a la casa y establecer cifras claras, para que el crecimiento urbano no siga mermando la calidad de vida de los habitantes.
Por ejemplo, se calcula que solamente para absorver el problema que se evidencia con los altos índices de densidad poblacional, se requiere, a 2050, la construcción de 186 mil unidades de vivienda adicionales, por lo que también habrá que poner en cintura a las autoridades municipales y ajustar los planes de ordenamiento territorial, ya que, según el director del DNP, Simón Gaviria, los alcaldes del país, históricamente, han forzado las densidades para evitar invertir más recursos en aspectos como los servicios públicos. “Esto ha ocasionado que el precio de la tierra se infle artificialmente y los desplazados tengan que entrar a vivir en áreas de invasión”, afirmó Gaviria.


















