Durante los incidentes con los gallinazos, se han visto afectados fuselajes, motores, parabrisas, hélices y radomes (cúpula de la nariz del avión). El último caso ocurrió el miércoles.

Publicado por: Julio Alvarado
El incidente que el pasado miércoles en la mañana sufrió el vuelo 9461 de Avianca, el cual fue impactado por un gallinazo en pleno vuelo cuando cubría la ruta Bucaramanga – Bogotá, dejó nuevamente en evidencia el riesgo al que están expuestos pilotos y pasajeros, al aterrizar o despegar en el Aeropuerto Palonegro, que sirve a Bucaramanga.
La situación es tan delicada que, de acuerdo con las autoridades, la presencia de gallinazos en el cono de aproximación a la pista del Aeropuerto Palonegro, han ocasionado 84 incidentes con aviones y avionetas desde 2014 a la fecha.
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Según cifras de la base de datos para reporte de incidentes de aerolíneas, en lo que va del año, contando el incidente del pasado miércoles, seis aviones han sido impactados por gallinazos, durante el ascenso, descenso o despegue del Aeropuerto Palonegro en Lebrija.
Las estadísticas señalan además que durante 2016 ocurrieron 26 incidentes de este tipo, en 2015 hubo 31 y en el 2014 se registraron 22.
Los registros de estos incidentes, que según los expertos en aviación pone en riesgo la seguridad del vuelo, indican que los impactos con los gallinazos se han producido en los fuselajes, los motores, los parabrisas, las hélices y en los radomes (cúpula de la nariz del avión).
Gallinazos en el perímetro
De acuerdo con integrantes del Comité de Peligro Aviario, del cual hacen parte la Aeronáutica Civil, la Defensoría del Pueblo, la Contraloría, la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, entre otras entidades, los incidentes de los aviones con los gallinazos, se debe a la cercanía del relleno sanitario El Carrasco, con la cabecera sur de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Palonegro.
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“La norma establece que en un rango de 13 kilómetros, que hace parte del cono de aproximación de las aeronaves con la pista, no deben existir sitios para disposición de basuras. En este caso, el Carrasco está 5,9 kilómetros de la cabecera de la pista. Esto hace que el riesgo sea latente durante el aterrizaje y el despegue”, explicó una fuente consultada por Vanguardia.com.
Mauricio Galván Gómez, ingeniero de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, aseguró que la única salida a esta situación que atenta contra la seguridad de pilotos y pasajeros, es cerrar El Carrasco.
“La Cdmb, desde el primero de octubre de 2011, ha mantenido la postura de cerrar El Carrasco, atendiendo lo dispuesto en el fallo del Tribunal Administrativo de Santander”, indicó Galván Gómez.
Otro de los factores que contribuye a la proliferación de gallinazos en el cono de aproximación de las aeronaves al Aeropuerto Palonegro, son los ‘mataderos clandestinos’ en zonas aledañas del área metropolitana de Bucaramanga.
“En zonas rurales de Girón se han ubicado ‘mataderos’ clandestinos de ganado que no cuentan con un manejo adecuado de los residuos, lo que atrae a los gallinazos. Estos sitios están en ese cono de aproximación”, agregó un experto consultado.

“Paños de agua tibia”
Mientras se resuelve la situación en El Carrasco, las autoridades trabajan con el fin de disminuir el riego de los aviones, ahuyentando los gallinazos.
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“Esos son paños de agua tibia. En El Carrasco, por ejemplo, en el día tratan de ahuyentar a los gallinazos con pólvora, ya que el ruido los espanta. Lo mismo hacen en la pista del Aeropuerto Palonegro, donde con la ayuda de un biólogo vienen trabajando en diferentes maniobras de dispersión”, puntualizó el funcionario.
El incidente más reciente
El pasado miércoles en la mañana, el vuelo AV 9461 de Avianca, que cubría la ruta Bucaramanga – Bogotá, debió regresar al Aeropuerto Palonegro, tras chocar con un gallinazo.
Avianca confirmó que el choque se produjo en la parte frontal de la aeronave, cuando se encontraba en etapa de ascenso.
El avión aterrizó sin ninguna novedad y los viajeros fueron transportados a Bogotá en otra aeronave de la misma compañía.













