Tras efectuarse la primera exportación avícola por tierra entre Colombia y Venezuela, Santander se prepara para sumarse a recuperar el mercado del vecino país.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
En dos furgones se transportaron 66.000 pollitos de un día desde Colombia hasta Venezuela, el 17 de febrero del 2023, convirtiéndose así en la primera exportación del sector avícola, tras la reapertura de la frontera, el 26 de septiembre del 2022.
Luego de cruzar el puente internacional Simón Bolívar, se terminaron siete años de cero relaciones comerciales de esta actividad agroindustrial entre los dos países.

Jonathan Beltrán Morales fue el empresario gestor de este hito del comercio exterior colombiano y quien se abrió camino en la frontera en la exportación de animales para que otros también lo hagan. “Hicimos la tarea y lo logramos. La primera exportación fue una maravilla, esto fue un aprendizaje”.
Él es gerente general de Maxcotalandia, la empresa que arrancó las negociaciones hace un par de meses para concretar este envío a Venezuela, dedicada a la alimentación para animales, en especial pollitos de un día. Y la complementó con su otra compañía: Avimax, un negocio de transporte y distribución de pollitos de un día y concentrados para granjas.
Hoy, como lo describe Analdex, Venezuela se consolida como un mercado atractivo para los empresarios colombianos, en el que pueden expandir sus negocios.
Tal es el caso, según el Dane, que las exportaciones al vecino país tuvieron un crecimiento del 55 % en enero del 2023, al pasar de 26,6 millones en enero de 2022 a 41,3 millones de dólares en el mismo periodo de este año 2023.
La historia de la primera exportación avícola de Colombia a Venezuela
Para llegar a ese logro, Beltrán tomó el liderazgo hace tres años e hizo alianzas con empresas colombianas que proveen genética avícola, pollitos bebés y gallinas ponedoras. “Así logramos sostener el negocio entre los dos países, a pesar de que no había un acuerdo comercial bilateral”.
Su empresa, que lleva 10 años en el mercado fronterizo y desde el 2018 se enfocó específicamente al sector avícola, soportó la crisis económica venezolana, que se inició cuando Estados Unidos les impuso un bloqueo económico. “Para poder sobrevivir nos tocó venir a Colombia, nuestro hermano y vecino para rebuscar la producción”.
Luego de revisar los dos furgones y presentar la documentación exigida, Beltrán recordó que su negocio nació en el municipio San Josecito del estado Táchira (Venezuela). Ocho años después, se mudaron a la capital, San Cristóbal. Y en el 2020 llegaron a Colombia para abrir nuevos rumbos.

“Así batallamos por tres años y trabajamos para fortalecer el sector avícola de las regiones fronterizas, a crecer porque estaba muy deprimido al mercado. Y cuando se escuchó que venía la reapertura de la frontera, eso nos impulsó aún más”, rememoró el empresario avícola.
Contó que para la exportación se preparan meses antes de la reapertura con los permisos de comercio exterior tanto en Venezuela como en Colombia. Y cuando llegó el 17 de febrero, ya tenían todo listo.
“Nos tomó más o menos cuatro meses la transición y el empalme entre las empresas colombianas y venezolanas para definir los protocolos sanitarios, los documentos legales de los dos países y concretar el comercio internacional de manera legal y formal”, dijo el gerente general.
Es así, enfatizó Beltrán, que esta fue la primera exportación del sector avícola que cruzó el puente de Colombia a Venezuela, tras la reapertura de la frontera.

De acuerdo con el Dane y el análisis de Procolombia, las exportaciones avícolas de Colombia en el 2022 registraron un incremento del 36,1 % respecto al 2021. Y si se revisa por destino/países, Venezuela se ubica en el segundo lugar, detrás de Ecuador, con un aumento del 39,1 %, para un total de 1.250.928 de dólares exportados.
Apuestas para las relaciones comerciales entre los dos países vecinos
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Una de las principales apuestas del Gobierno Petro es el restablecimiento total de las relaciones comerciales entre Colombia y Venezuela, para los próximos cuatro años.
En su mejor momento, el intercambio bilateral llegó a 7.000 millones de dólares, pero hoy el panorama es distinto. La meta del Ministerio de Comercio es cerrar el 2023 entre 1.000 millones de dólares y 2.000 millones de dólares.
Para Santander, los años 2008 y 2009 fueron los de ‘la bonanza’ comercial con Venezuela, porque era el principal mercado para la región, pero tras las rupturas diplomáticas, las exportaciones se fueron a ‘pique’.

Para hacerse una idea, en el 2009, las exportaciones de Santander a Venezuela alcanzaron los 340 millones de dólares. El golpe fue tan duro que las exportaciones en el 2010 cayeron por el orden del 70%, según el Dane.
Las relaciones comerciales tuvieron un respiro en el 2013, cuando Santander exportó 124 millones de dólares, pero de nuevo hubo otro impacto negativo en las operaciones comerciales de Santander y Norte de Santander, que pasaron de 1.331 millones de dólares en 2015, cuando se dio el cierre unilateral de la frontera por Venezuela, a 237 millones de dólares en el 2019, cuando hubo la ruptura definitiva de las relaciones políticas y diplomáticas.
Esta situación le enseñó al empresario Beltrán a no resistirse a los cambios y empujar a otros para retomar lo perdido.
“Arrancamos esa gran tarea teniendo en cuenta que los procesos administrativos públicos son demorados, más aún con siete años de retrasos en actualización de protocolos, aranceles y otros trámites tributarios. Había que poner todo eso al día con los organismos venezolanos y colombianos”, narró el exportador.
Hoy le dio gracias al ICA, la Dian, la Zona Franca de Norte de Santander, la Cámara Colombo Venezolana, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo; y por Venezuela, agradeció al Viceministerio de Agricultura Productiva, el Instituto Nacional de Salud Agrícola Integral y la Gobernación del Estado Táchira.

“Esto fue un gran éxito porque trabajar con pollitos bebés es de un tratamiento delicado y especial. Lo hicimos en tiempo récord de entrega para llegar al destino de la granja. Esto, por lo general, se maneja 36 horas después que salen de la incubadora. Y nosotros lo logramos en 24 horas ”, dijo Beltrán.
Insistió en que es un logro porque pudieron mantener el transporte acondicionado para el traslado de los pollitos y tuvieron una tasa de mortalidad baja, de los 66.000 pollitos, se murieron solo 84.
La carga de animales salió del municipio Ricaurte, en el departamento de Cundinamarca, donde hay una planta de incubación. Fueron 33 mil pollitos por cada vehículo y lo exportado es de línea engorde.
“Auguramos un crecimiento exponencial porque este estamos a la vanguardia de ser los importadores a Venezuela de pollito bebé. Esperamos llevar unos 500.000 pollitos semanales para abastecer el sector avícola venezolano”, proyectó el empresario.
Agregó que sigue tocando las puertas de todas las plantas de incubación, especialmente de Santander, “para que den el paso y asumen el reto... queremos que se sumen más empresas porque ‘una sola golondrina no hace verano’, estoy seguro que cuando la demanda crezca, necesitaremos de todos para consolidar las exportaciones desde Colombia hasta Venezuela”.
Maxcotalandia ya está en negociación con otras empresas y una de ellas es Concentrados Espartaco, ubicada en Girón (Santander), con la que lleva el 80 % de avance para hacer exportación de alimentos para animales, “porque ellos tienen buena calidad y esto permitirá que los granjeros y productores medianos y pequeños de Venezuela sean más competitivos”.
Sector avícola santandereano con Venezuela
La directora ejecutiva de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), seccional Santander, Martha Velásquez Quintero, recordó que el sector avícola de Santander era quien, por naturaleza y su cercanía geográfica, atendía los requerimientos de Venezuela, antes del cierre de la frontera. “Desde el punto de vista de los costos, Santander era el llamado a atender esas necesidades”.

Según la dirigente gremial, lo que demandaba el vecino país era pollito o pollita de un día de nacido, es decir pollitos bebés, como así lo llaman los venezolanos; o huevo fértil, que es aquel que se lleva hasta allá para incubarlo y así nazca el pollo, eso se llama genética.
“Así se mantuvo una balanza comercial interesante sobre los años 90, fue una temporada activa porque cada semana se hacían hasta tres despachos. Pero se empezó a afectar con la demora en los pagos, a los cuales tenía que enfrentarse las empresas de la región, se solucionaba y se seguía exportando”, señaló Velásquez.
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“Aunque lo que se exportaba no alcanzaba a ser el 2 % de la producción de Santander, en ese momento, el mercado venezolano era importante por la oportunidad de ampliación. No era más alto porque Venezuela tenía en esa época una capacidad instalada avícola muy grande, lo que ellos importaban era lo que les hacía falta”, puntualizó Velásquez.
Ahora con la reactivación comercial y la reapertura de la frontera, la directora regional de Fenavi consideró que Santander está atento y preparado para atender la demanda del vecino país porque se tienen las condiciones para exportar, especialmente la certificación sanitaria.
“Hoy tenemos el cumplimiento de granjas avícolas bioseguras que son certificaciones que da el ICA, tras un chequeo amplio, estricto y exigente, eso sin lugar a dudas facilitará cualquier exportación”, resaltó la dirigente gremial.

A esto hay que prestarle atención
De acuerdo con Velásquez, habría que tener presente el sistema de pago para no incurrir en falencias y debilidades que se tuvo en años anteriores.
“Lo que sí tienen claro nuestras empresas es que debe la venta exterior debe formalizarse y asegurarse del primer momento. No queremos repetir la historia porque cuando se suspendieron las relaciones comerciales Venezuela le quedó debiendo a empresas nuestras un buen dinero, pero ahí quedó el tema. Eso se perdió y generó desconfianza, como cuando uno presta y no le pagan”, advirtió.
A pesar de esto, la directora de Fenavi Santander afirmó que hoy tienen la disposición y capacidad para exportar, ya que la demanda avícola coge más fuerza en el vecino país y el empresariado debe estar atento a los volúmenes que allá necesitarán.
Al preguntarse si Santander será de nuevo la despensa de Venezuela, Velásquez aseveró que eso depende de las necesidades que demande Venezuela en materia de alimentos, pero también según las condiciones de la negociación.
“Podemos hacerlo siempre y cuando el comercio exterior se enmarque dentro de unas líneas de acuerdos y de pagos muy serias... Esto será poco a poco porque poner a trabajar un galpón no es fácil, se tiene que adecuar y contar con la disponibilidad y oferta de pollitos todos los días, eso obedece a una planeación anticipada, porque primero llega la genética o el huevo fértil y luego se comercializa el pollo y sus derivados”, explicó la líder gremial de Santander.
















