Hoy Santander se cataloga como la mayor región avicultora del país. Por ejemplo, de los 17 mil millones de huevos que se producen, Santander aporta 3 mil millones.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
De los 17 mil millones de huevos que produce Colombia en promedio en este momento, Santander aporta 3 mil millones. Representa el 23% de la producción total, por lo que el departamento lidera esta industria en el país.
Asimismo, según Fenavi, uno de cada cuatro pollos que se producen en Colombia sale de las granjas de Santander. Lo que equivale al 25% de la producción nacional.
Con estas cifras de antesala, Vanguardia conversó con Gonzalo Moreno, presidente ejecutivo de Fenavi, quien desde ayer y hasta mañana está al frente del XX Congreso Nacional Avícola, en Medellín, donde 2.700 personas entre avicultores, proveedores, entidades gubernamentales e invitados internacionales se reúnen para hablar de esta industria, que es la principal actividad pecuaria del país con una representación de 14,3%.
¿Cómo ha hecho la industria para mantener el abastecimiento en Colombia, teniendo en cuenta que los insumos se han encarecido y la inflación ha frenado el consumo?
Colombia es un caso de ejemplo. El país tiene un consumo per cápita de 334 huevos y 35 kilos de carne de pollo al año. Cuando uno compara estas cifras hace 20 años, hemos duplicado el tamaño. Pasamos de 140 y 150 a 300 en huevos, y para el pollo, pasamos de 14 kilos a 36 kilos.
El 80% del costo de producción es maíz y soya. Colombia se volvió muy experto en ser eficiente para las dietas. Los avicultores y nutricionistas de las compañías ahora son expertos en convertir ese maíz o esa soya para que los animales sean sanos.
Además, la avicultura colombiana tiene una característica peculiar, tenemos productores en todo el país. En uno de cada tres municipios del país hay una granja avícola, eso hace que tanto la producción de huevo como de pollo esté repartida en todo el territorio. Hoy son las dos proteínas más consumidas en Colombia.
Hablemos del precio del dólar. ¿Cómo impacta al alza de la divisa estadounidense en los costos de producción e importaciones de la industria avícola?
El alimento que hoy está entrando al país se compró hace tres o cuatro meses, no obstante, los avicultores tienen un efecto en flujo de caja que impacta el bolsillo. El tema es que todo está subiendo. Al final no es solo pollo y huevo, sino los insumos; incluso, no es solo Colombia, sino todo el mundo.
Es un esfuerzo grande porque al final el precio en el mercado se determina por oferta y demanda, tenemos una oferta alta de huevo y de pollo, no obstante, habrá un rezago en trasladarle esos sobrecostos a los consumidores que se verá seguramente en tres o cuatro meses porque los insumos están muy costosos.
Lo grave no solamente es el dólar, sino las tasas de interés, que también afectan porque muchos empresarios y productores, para poder apalancarse en crecimiento o sostenerse, también tienen créditos bancarios, y pues estos han aumentado. Todo esto hace que al final sí haya un efecto en precios. Esperemos cuando se traslade finalmente a los consumidores. Creemos que a principios del otro año se estará viendo.
¿Más o menos de cuánto sería el aumento precio?
Eso depende de la oferta y la demanda y no depende de cada productor. También el costo de transportarlo porque no es lo mismo estar cerca una granja a estar lejos.
El costo de los insumos está pasando una crisis por cuenta de Brasil porque la existencia de soya ha disminuido, y este abastece la región; y también por la guerra entre Rusia y Ucrania. ¿Qué pasará en el país, sabiendo que para la producción avícola se necesita sí o sí la soya y el maíz?
Viene una producción más alta. Lo que nosotros consumimos en su mayoría es torta de soya, nos decían que se va a duplicar la producción en los próximos cuatro o cinco años, que cada vez sacan más aceite para el etanol y nos queda la torta. También el maíz de tenerse en cuenta. Solo hay cinco productores exportadores de maíz en el mundo y de soya es igual el número. Al final, lo que se hace es tener el acceso, ojalá se sigan desarrollando las producciones locales a precio de paridad.
El gran problema es que eso toma un largo espacio de tiempo, solamente para cubrir lo que nosotros necesitamos. El crecimiento en los próximos años tendría que duplicarse en el país. Esperemos a ver qué pasa en Brasil, donde en este momento tiene 270 bloqueos, lo que puede afectar el suministro de granos y la proveeduría de genética.
¿Cuál es el balance económico del sector?
La producción de pollo ha crecido este año en un 9%. En cuanto la producción huevo decrecimos en un 5% frente al año pasado. No obstante, cerraremos el año con 50 millones de ponedoras. Como el ciclo es mucho más largo, que son seis meses, ahí tendremos una producción más alta hacia el primer semestre del 2023.
¿Desde el paro nacional, qué tan afectado sigue el sector avícola?
La producción de huevo fue la más afectada. Bajamos el hato de gallinas ponedoras de 50 millones a 45 millones. Solamente hasta finales de este año vamos a volver a tener 50 millones. En el 2022 vamos a disminuir la producción más o menos de 334 a 321 huevos per cápita, es una reducción del 5%, consecuencia de eso. Esto lo recuperaremos al primer semestre del 2023.
El ciclo es tan largo que a veces las personas no lo entienden, pero desde que una gallina nace hasta que empieza a poner huevos son seis meses, pero muchas de las aves que estaban en el paro nacional no recibieron todo el alimento. Entonces hubo una afectación y se sigue teniendo, y hasta principios del otro año lograremos llegar otra vez a 50 millones de ponedoras.
En el caso de pollo, ya logramos llegar a niveles de antes del paro. Vamos a cerrar este año con la producción más alta cercana a mil millones de aves, un crecimiento de este año del 9%.
¿La industria avícola cómo asume al articulado de la tributaria, los impacto en algo?
Particularmente, teníamos unos temas que nos afectaban, como el plástico de un solo uso, pero ya lograron armonizarlo con la legislación de plásticos.
También con embutidos de pollo se hicieron unas excepciones, de las cuales también quedamos incluidos los subproductos de pollo. En el tema de alimentos ultraprocesados, sí hay umbral con el sodio, grasas saturadas y azúcares. A nosotros nos pega por el sodio.
Pero no hay una afectación directa para la industria. Sí hay afectaciones para personas naturales y personas jurídicas en general. Para el sector avícola, la afectación que eran esos dos artículos, ya en el texto final quedaron exentos y un tema general sobre gravar embutidos.
¿Cómo está la avicultura en Santander?
Reitero, la avicultura nace en Santander, en Lebrija. En el departamento estamos viendo una alta presión por el uso del suelo, muchas granjas se están moviendo para el Magdalena Medio santandereano. Ahí vemos un desarrollo muy interesante, tenemos productores allá y otros que están pensando irse para esa zona.
Santander tiene que seguir siendo productora avícola, es por excelencia uno de los principales renglones económicos de la economía de la región. Lo bonito de Santander es que es un orgullo y es uno de los mayores consumidores per cápita del país de huevo y pollo, precisamente porque lo tienen tan cerca y es muy cultural en comparación con otras regiones. En Santander está la costumbre de ir un domingo a comer pollo asado. Hoy Santander es el principal productor avícola de Colombia.
¿Qué oportunidades tienen ahora con la reapertura de la frontera con Venezuela?
Es un tema bien particular porque con Venezuela nos toca tener cuidado con los requisitos sanitarios. A hoy no hay un acuerdo sanitario, pero una vez se pase este, hay otro obstáculo: no hay un acuerdo comercial entre los dos países. Si usted quiere importar no hay un marco legal que lo permita. Entonces, se tienen que pasar todos esos retos.
Y una vez se den esos pasos, la gran pregunta es cómo nos van a pagar. Hay un gran temor con los pagos, el producto tiene que pagarse en Cúcuta porque no sabemos cómo será. Los avicultores de Santander y Norte de Santander se están preparando, venimos trabajando con ellos, porque la gran preocupación es el tema sanitario. Ya el ICA y el Invima empezaron a hablar con el Gobierno venezolano sobre requisitos sanitarios, pero se tienen que poner de acuerdo. Reconstruir esas relaciones no es tan fácil, esa institucionalidad. Primero sanitario, paralelo lo arancelario. Entender cuál será el marco legal, y después, para nuestros productores, cómo les van a pagar.
¿A ustedes, como productores, qué tanto les está pesando producir un huevo?
El costo producir un huevo se duplicó comparado con antes de pandemia. Y cada día aumenta más el costo de producción. Ahora estamos en un alza del 25%, eso por cuenta del alza de precios del 70% del maíz y 50% en soya. Porque a diferencia de otros sectores en los cuales pueden producir y guardar, con nosotros es diferente. El huevo sale y tiene que venderse.
El efecto es: va llegando la materia prima y a medida que llega se tienen que trasladar esos costos al consumidor final, porque entonces el negocio no sería rentable. Pero, aun así, Colombia sigue teniendo los huevos más baratos de la región. Lo que pasa es que nos acostumbramos a tener un precio muy barato.
¿Qué papel jugará el sector avícola con la propuesta del Gobierno Petro de fortalecer la agroindustria y el campo colombiano en exportaciones?
Nosotros fuimos una las tres proteínas o productos escogidos por Colombia para ingresar al mercado americano, priorizaron carne de res, pollo y pimentón. Tenemos una gran oportunidad, por eso estamos trabajando con los gobiernos colombiano y americano para acelerar el proceso de entrada, porque hay unas piezas del pollo que en Colombia no nos gustan tanto como otras, como son las alas de pollo, y los americanos sí tiene un interés particular en estas.
Vemos eso con buenos ojos y nos toca seguir trabajando para en un corto o mediano plazo poder ingresar a ese mercado. Hablan de que se puede llegar a un billón de dólares en el mercado americano con productos colombianos de pollo.
Tras la polémica de la campaña electoral de que Colombia importa huevos, ¿qué ha pasado con ese tema?
Colombia es autosuficiente 100% en huevo fresco. A nivel mundial uno no puede importar huevo porque es como importar agua. Hay productos que son utilizados para panadería como huevo en polvo y deshidratado, pero eso es otra cosa, eso es menos del 1% del consumo nacional.
¿Y con las afectaciones actuales, el tamaño del huevo se ha afectado?
El tamaño del huevo no depende del alimento, sino depende de la edad del ave. Empieza poniendo huevos pequeños, luego más grandes, incluso con yema doble, y después cae. Si está viendo huevo pequeño, es porque son las aves que están empezando a poner. Los huevos más grandes son de las gallinas que estuvieron en este momento con el tema del paro nacional, y esas ponedoras no recibieron suficiente alimento.
¿Qué regiones están jalonando la industria avícola colombiana?
La avicultura nace en Santander, después migra al Valle del Cauca. No obstante, lo que estamos viendo ahora es un desarrollo muy fuerte en la Costa Caribe, que es el futuro de nuestra industria.
¿Por qué la Costa Caribe?
Porque tenemos área para nuestras granjas avícolas y bioseguras, donde podemos resguardar la sanidad de nuestras aves. Lo más importante para nosotros es la sanidad de las aves. Pero tenemos problemas muy grandes de infraestructura, el invierno actual nos estamos mostrando la crisis en todos los sectores agropecuarios del país.
Es un calvario sacar un camión con huevo y entrar alimento por las carreteras del país. Si nosotros queremos ser una gran potencia agroalimentaria, lo primero que hay que hacer es lograr sacar los productos. De nada sirve tener productos de alta calidad, si no logramos sacarlos. Y eso es un sobrecosto que se traslada directamente a todos los colombianos.
Se habla mucho de sostenibilidad en el agro, ¿la industria avícola cómo se encuentra frente a esto?
El sector avícola colombiano es líder en sostenibilidad. Hoy presentaremos el primer sello agrícola de sostenibilidad de Hispanoamérica, no existe en el sector pecuario otro sello igual, porque nosotros utilizamos agua lluvia para alimentar nuestras aves, utilizamos la gallinaza y la pollinaza como fertilizante, y tenemos un modelo de economía circular completamente cerrado. Eso nos permite ser muy sostenibles. La proteína de pollo y huevo son las más sostenibles porque son las de más rápida producción y la de menos consumo de alimento y agua. Estamos dedicados 100% a la sostenibilidad ambiental, social, empresarial y de las comunidades.














