La coyuntura económica que atraviesa Colombia ha afectado la capacidad de pago de los hogares colombianos y esto se ha reflejado en los mayores niveles de vencimiento de cartera de consumo en los últimos 14 años.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
La coyuntura económica que atraviesa Colombia ha afectado la capacidad de pago de los hogares colombianos y esto se ha reflejado en los mayores niveles de vencimiento de cartera de consumo en los últimos 14 años. Así lo reveló recientemente Asobancaria en su informe Banca & Economía.
El reporte titulado ‘Deterioro de cartera: medidas de acompañamiento a deudores’ da cuenta que hay un incremento considerable en las modificaciones y restructuraciones de créditos.
“Este mayor nivel de riesgo exige, por su puesto, una adecuada gestión, algo que han venido realizando las entidades financieras de manera prudencial y que se refleja en niveles de cubrimiento que superan el 100% de la cartera vencida, mayores exigencias para otorgar créditos e indicadores de solvencia, liquidez y fondeo que cumplen holgadamente las exigencias regulatorias”, precisó el informe del gremio de la banca colombiana.
Los productos de libre inversión y tarjeta de crédito, especialmente para personas de menores ingresos, son los que han presentado mayor tendencia de vencimiento.

¿Qué ha pasado?
El poder adquisitivo de los colombianos se ha visto afectado por la inflación alta y persistente (11,8 % a julio de 2023), y ya completa 24 meses por fuera del rango meta del Banco de la República.
De hecho, por niveles de ingresos, los hogares pobres y vulnerables han sido los más perjudicados por el alto crecimiento de los precios.
El incremento de la tasa de interés del Emisor inició en septiembre de 2021 y continuó hasta alcanzar niveles restrictivos para el crédito y el crecimiento económico desde el año pasado.
Ese ciclo alcista llevó la tasa de referencia de 1,75 % a 13,25 %, lo que se transmitió hacia las tasas de interés del mercado, con la presión adicional de las medidas prudenciales del Coeficiente de Fondeo Estable Neto que generaron un encarecimiento del fondeo, explicó Asobancaria.
Deudores morosos
Asobancaria estimó que alrededor de 2 millones de personas podrían quedar excluidas del crédito por cuenta de esta coyuntura, lo que desde luego sería contraproducente en medio de los esfuerzos del sector financiero y el Gobierno para otorgar créditos por primera vez a 1 millón de personas en el marco del financiamiento a la economía popular y comunitaria.
La dificultad de los hogares para pagar sus obligaciones podría generar reportes negativos en centrales de riesgo y, de no normalizarse la situación, esto podría traducirse en exclusión financiera.
Según el gremio bancaria, aunque no se trata de niveles alarmantes para el sistema financiero, sí aumentan el riesgo percibido por las entidades, pues el elevado endeudamiento y la disminución del ahorro reducen la capacidad de respuesta de los hogares ante choques negativos en sus ingresos.

A mayo de 2023, la cartera total decreció 1,3 real anual, confirmando la primera tendencia negativa desde 2002, exceptuando el periodo de 2021 que se vio afectado por una alta base de comparación.
El informe detalló que otra forma de evidenciar la afectación en la dinámica de la cartera de consumo es a través de los desembolsos. Acumulando el monto de los créditos de consumo otorgados durante el último año con corte a julio de 2023 ($179,7 billones), se observa una caída de 16,7 % real anual.
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Propuestas
Además, el mismo sector propuso a la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) una serie de medidas encaminadas a seguir atendiendo a los consumidores y habilitarles mayores oportunidades para cumplir con sus obligaciones.
El propósito es conservar tanto su perfil crediticio como la posibilidad de continuar accediendo a productos del sistema financiero.
1. Ampliar, provisionalmente por un año, el límite de 30 días de mora a 60 días de mora para que un crédito modificado sea reestructurado. Esto permitirá una ventana mayor para que el consumidor pueda normalizar su situación crediticia ante una afectación en la capacidad de pago.

2. Ayudar en la divulgación de la Circular Externa 026 de 2017, que contiene las disposiciones sobre modificación y reestructuración de créditos, para que los clientes y las mismas entidades comprendan a cabalidad las medidas con las que cuenta el sistema financiero para brindar alternativas de pago oportunas. Esto teniendo en cuenta que dicha divulgación funciono muy bien con los hogares y empresas en el periodo de la pandemia.
“Además, hace un llamado a la Superintendencia de Sociedades y la Superintendencia de Industria y Comercio para lograr la expedición de la normativa que asigne la supervisión a empresas “reparadoras de pago”, con el fin de proteger a los consumidores gestionados por estas”, dijo el gremio.















