Los expertos coincidieron en que donde más se comienzan a sentir las consecuencias del fenómeno de El Niño es en los caudales de los ríos que alimentan los embalses.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
Estas semanas, Colombia ha experimentado el inclemente impacto del alza de las temperaturas, la sequía, cientos de incendios forestales y la reducción en los niveles de los embalses por el cese de las lluvias. Todo esto en medio del fenómeno de El Niño.
Esto ha traído diferentes preocupaciones ligadas al tema ambiental, como son los costos de la energía, que por estas fechas suelen elevarse tras las altas temperaturas, así como el aumento en el consumo de energía y la contracción en el volumen de agua para la generación de luz eléctrica.
Por ejemplo, el embalse de Topocoro, ubicado en Santander y operado por Isagén, pasó de un volumen de 1.056,45 gigavatios hora por día a 905,88 gigavatios hora por día en los últimos 30 días, es decir, una reducción de 150,57 gigavatios hora por día.
Esta tendencia es similar en el porcentaje de volumen de la capacidad del embalse, que descendió de 84,51 % a 72,46 %, equivalente a 12,05 puntos porcentuales menos.
Esta realidad se replica en las decenas de embalses que tiene Colombia por cuenta de la escasez de lluvias, que se traduce en una presión al alza del precio de la energía eléctrica.
El pasado 15 de enero, el promedio ponderado del precio de la energía en bolsa se ubicó en $621,69 por kilovatio hora y esta semana ya cayó a $497,04 por kilovatio hora.
Sin embargo, según los expertos, estos precios están casi $300 por encima de lo que deberían estar, si se hablara de valores normales. Entonces, el kilovatio por hora debería rondar los $200 por kilovatio hora.
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¿Ese precio es alto?
Julio César Vera, presidente de la Fundación Xua Energy, consideró que el precio de la energía en bolsa, que está en niveles de $471,16 por kilovatio hora, sigue alto por efecto del fenómeno de El Niño, que está en pleno desarrollo y en su punto más alto hasta el momento, pero con condiciones que se pueden ir agravando aún más.
“Además, el nivel de los embalses sigue cayendo al llegar a 60,07 %, es decir, casi 10 puntos porcentuales menos de lo que se tenía a principios del mes y 0,54 % menos que el martes y 1,04 % menos de lo que se tenía hace tres días. Si bien aún no se está en el punto más crítico, el cual se alcanzaría cuando los embalses lleguen al 50 %, a este ritmo, en menos de 20 días, estaríamos en dicho nivel”, describió el experto del sector minero-energético.
fue la variación anual del precio de la electricidad en el 2023 para Bucaramanga, según el Dane.
En esa misma línea, Orlando Palomino Prieto, director de la Maestría en Recursos Energéticos de la Udes y magíster en Sistemas Energéticos Avanzados, indicó que los volúmenes de embalses entre el 26 de julio de 2023 y el día 24 de enero de 2024 evidencian una disminución. Por ejemplo, del 74,5 % al 60 % del volumen útil diario para Topocoro.

“Lo anterior hace que la oferta de energía disminuya por parte de los generadores hidráulicos, manteniendo una tarifa tope de $532 kWh en bolsa y trasladando a los demás usuarios un posible incremento en el concepto de generación del 80 %”, precisó Palomino.
Los expertos coincidieron en que donde más se comienzan a sentir las consecuencias del fenómeno de El Niño es en los caudales de los ríos que alimentan los embalses.
Sin embargo, los precios se mantienen por debajo de los vistos en octubre del año pasado, cuando superaron los $1.500 por kilovatios hora, como consecuencia de la percepción de escasez de agua.
Y frente a los temores de posibles aumentos en las tarifas, desde el ministerio de Minas y Energía aseguraron que esto no ocurrirá.
“Estamos tomando también medidas para garantizar que los precios no se incrementen, desde temas regulatorios hasta incluir más energía y competencia en el sistema”, dijeron desde la cartera, para reiterar luego que “no suben las tarifas”.
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Palomino, con base en los datos de XM (operador del Sistema Interconectado Nacional, SIN, y administrador del mercado de energía mayorista de Colombia), detalló que se observa una generación de energía en el SIN, entre 1 de julio de 2023 y 23 de enero de 2024, con un aumento en la generación con combustibles fósiles.
Mientras que de manera paralela se da una disminución en la generación hidráulica, así como un aumento en la generación de energía solar, con un aporte máximo de 8 gigavatios hora, “dado el aumento de proyectos de esta naturaleza y también un incremento con participación sostenida de la biomasa”, reseñó el docente.
En cuanto a la generación térmica, según el experto Vera, esta ha aumentado en los últimos días, con un valor de 78,5 gigavatios hora por día y un promedio al mes de 64,29 gigavatios hora por día, es decir, unos 6 gigavatios hora por día por encima de diciembre.

“Se debe aclarar que la generación térmica tiene un límite, que le permitiría llegar a cubrir como máximo aproximadamente el 55 % de la demanda del país. Esta situación y el mayor uso de generación térmica más costosa, por supuesto, tendrán un efecto sobre los precios de la energía y en especial sobre aquellos comercializadores que tienen mayor exposición a la bolsa y menor cobertura en contratos de largo plazo, en especial en zonas de la periferia del país y la Costa Atlántica”, explicó Vera.
Palomino agregó que el recibo de energía que reciben en sus casas cobra la generación, transporte, distribución y comercialización de la misma, evidenciando un notable aumento, ya que se prevé que el fenómeno de El Niño vaya hasta mayo.
“Se deben establecer mecanismos de aprovechamiento útil de energía, incrementando la eficiencia, la cultura, la conservación de la biodiversidad, el uso disminuido de energía y las pérdidas del sistema, igualmente el incremento de proyectos de energía eólica, solar y de biomasa para no depender o vernos afectados por los fenómenos naturales recurrentes, estacionarios y que cada vez se presentan con frecuencias de tiempo mayores”, invitó el docente de la Udes.

Ante esto, Vera se sumó diciendo que es fundamental que el país avance en desarrollar programas de ahorro de energía en todos los sectores y algo similar a lo que se hizo en el 2016 con el programa “Apagar paga”.
No obstante, la preocupación del sector recae en que los peores meses pueden ser los de marzo y abril, alertando sobre el riesgo de racionamientos en un marco en el que el fenómeno está sorprendiendo por temperaturas arriba de las esperadas.














