Nacional
Domingo 09 de junio de 2024 - 08:08 AM

El balance de la economía es agridulce, casi que bipolar: José Manuel Restrepo

El rector de la EIA y exministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, ha sido muy crítico con las reformas sociales impulsadas por el Gobierno Petro. Con Vanguardia habló de dichas reformas y de la economía del país.

El exministro de Hacienda y Comercio, José Manuel Restrepo.
El exministro de Hacienda y Comercio, José Manuel Restrepo.

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El exministro de Hacienda José Manuel Restrepo estuvo esta semana en Bucaramanga y diálogo con Vanguardia sobre la economía del país y las reformas sociales del Gobierno.

El economista y actual rector de la Universidad EIA aseguró que Colombia está en un escenario de bipolaridad, con algunos indicadores con una leve mejoría, pero con sectores claves como la construcción, la industria y el comercio muy golpeados.

También opinó sobre la política de hidrocarburos del Gobierno Nacional, la cual calificó de suicidio colectivo, y sobre la situación fiscal del país, donde el gasto público ha aumentado un 22 %, mientras que el recaudo apenas llega al 4 %. Esto precisamente llevó a que esta semana se anunciara el congelamiento del gasto público y a gestionar el trámite en el Congreso de un aumento del cupo de endeudamiento.

A continuación, algunos apartes de la entrevista que le concedió a esta redacción.

Bogotá 16 de noviembre de 2018. José Manuel Restrepo, Ministro de Comercio, Industria y Turismo. (Colprensa- Foto: Mincit).
Bogotá 16 de noviembre de 2018. José Manuel Restrepo, Ministro de Comercio, Industria y Turismo. (Colprensa- Foto: Mincit).

Vanguardia: Desde el Gobierno dicen que “lo peor ya pasó” y ahora lo que viene es un proceso de recuperación de la economía. ¿Qué lectura tiene al respecto?

Es una especie de balance agridulce, casi que bipolar, en donde hasta 2023 Colombia venía avanzando en un esfuerzo de ajuste fiscal, reduciendo el déficit de balance en cuenta corriente y con ello generando menos presión sobre la tasa de cambio. Un avance importante también en desempleo, con la llegada de inversión extranjera directa creciente, y un proceso de desaceleración del fenómeno inflacionario con cifras anualizadas mes a mes que iban cayendo.

Pero por el otro lado, el escenario bipolar es con el último trimestre del 2023 y lo que va hasta ahora con sectores de la economía muy golpeados como la industria, que está en terreno negativo. El comercio, también cayendo. La vivienda nueva, cayendo, sobre todo en vivienda VIS. El sector de infraestructura, con dificultades por un menor nivel de ejecución del Gobierno. Y lo mismo los financieros.

Es la bipolaridad de unos sectores que ya están en dificultades, con una tasa de desempleo desestacionalizada que viene creciendo en los últimos seis meses con algunas intermitencias, lo cual significa que hay menos capacidad de la economía para generar ocupación. Y todo esto tiene un almendrón, una inversión privada que no lleva uno, ni dos, sino cinco trimestres cayendo.

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Luego, es posible que la economía tenga ligeramente mejores cifras, pero son cifras en una profunda trampa de estancamiento, porque los indicadores llevan cuatro trimestres cerca del cero.

Esto se confirma con la decisión del bloqueo temporal y provisional del gasto público por parte del Gobierno. Eso tiene sólo una razón, que el crecimiento no está ayudando a la generación de recaudo tributario. Obvio también hay un nivel de gasto muy alto, pero no estamos teniendo la capacidad para generar el recaudo suficiente para que la economía se dinamice.

Vanguardia: Ya se habla que el déficit fiscal a fin de año podría ser mayor al proyectado.

Los dos desafíos más importantes del 2024 son: crecimiento y el desafío fiscal. El carro fiscal está casi que al borde del precipicio, asumiendo unos riesgos muy altos. Por ejemplo, asumimos un riesgo muy alto al aprobar un presupuesto de la nación excesivo: $502 millones es un presupuesto brutal.

Segundo, aprobamos un presupuesto con unos ingresos de los cuales no teníamos certeza. Se incluyó un arbitramento de litigios por poco más de $15 billones donde no existía ni siquiera el sustento legal para poder incluirlos. Y como dice el exdirector de la Dian, vamos a lograr cero. Sí, cero de $15 billones.

Y, tristemente, la reforma tributaria del 2022 tuvo algunas dificultades anunciadas, como la deducibilidad de las regalías en el sector petrolero. Era una medida absurda porque pone a tributar al sector productivo sobre un ingreso que no recibe. Entonces, todo eso se fue cayendo en la Corte Constitucional.

El gobierno tiene un gran momento para mostrar sus finanzas públicas, que es el Marco Fiscal de Mediano Plazo, que lo tiene que presentar el próximo mes. Allí tiene que dar absoluta claridad sobre cuál es el estado de las finanzas públicas y cómo se van a manejar los desafíos en este momento. Para ello deben llegar ya con una meta clara y precisa de cuánto vamos a disminuir el gasto público y cómo vamos a compensar los ingresos que no vamos a recibir. Si esa información no se da con claridad, allí sí se genera una incertidumbre grande en las calificadoras, donde sí hay riesgo de que aumente la primera riesgo y, por qué no, una afectación a la tasa de cambio.

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Vanguardia: El Gobierno plantea aumentar el cupo de endeudamiento, un tema que llegó al Congreso con mensaje de urgencia.

Yo le doy la razón ahí al Gobierno. El cupo de endeudamiento es un procedimiento normal cada cuatro años. Si el PIB crece, pues la deuda también va creciendo. Y tú necesitas acudir a deuda para financiar deuda y para financiar mayor exceso de gasto sobre ingreso. En el primer trimestre del año, ese gasto público está creciendo al 22 %, mientras que el recaudo tributario está creciendo al 4 %.

¿Qué puede hacer un gobierno? Pues se financia con deuda, la local son los TES y están los bonos internacionales. Pero con deuda local hay unos límites, porque le quito espacio de financiamiento al sector privado o hago costoso ese financiamiento. Luego tengo que acudir a bonos internacionales. Eso no implica que uno desborde la regla fiscal, porque ese cupo está en el marco de la Regla Fiscal

Vanguardia: Pero en algún momento el Gobierno habló de modificar la regla fiscal.

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Ahí sí hay un mensaje innecesario e inapropiado porque claramente flexibilizar la regla fiscal no tiene otro propósito distinto a tener más deuda pública y más déficit fiscal. La única justificación es porque quiero gastar más o derrochar más o porque quiero endeudarme más. Y ninguna de esas razones es válida.

Vanguardia: Un tema que es de mucho interés para Santander es el de los hidrocarburos, donde Petro ha sido claro con su nueva política de descarbonización. ¿Qué opina al respecto?

Es un suicidio colectivo. No firmar nuevos contratos de exploración de gas y de petróleo es una mala decisión porque los sectores de hidrocarburos y gas representan 5.6 % del PIB, 20% de los ingresos fiscales y 80% de las regalías, de las cuales viven departamentos como Santander. También representan 35% de la inversión extranjera directa y 40% de las exportaciones.

No existe hoy en Colombia un sector que sea capaz en el corto, ni siquiera en el mediano plazo, de sustituir el sector de hidrocarburos.

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Y no me pueden contestar que es el sector del turismo, porque es un sector totalmente insuficiente para ese propósito. Es un sector que representa sin restaurantes 1.5 % del PIB. Habría que multiplicar cuatro veces los turistas, pero a día de hoy no caben cuatro veces más turistas, no caben en nuestras vías, no caben en los hoteles, que están en una ocupación del 67 % a 70 %.

Vanguardia: Recientemente, el exministro Mauricio Cárdenas dijo en una entrevista que si tuviera que apostar algo, es a que a final de año el dólar iba a terminar al alza. ¿Qué opina al respecto?

Es difícil opinar sobre el dólar porque dicen que en el mundo hay dos clases de tontos, el que dice para dónde va el dólar y el que le cree. Pero hay razones que explican por qué el dólar ha tenido un comportamiento bajo: unas son positivas y otras no tan positivas.

Primero, ha habido menos importaciones, pero porque no hay inversión. Las importaciones incluyen los bienes de capital y los bienes intermedios. Segundo, por las remesas, derivado de un muy buen comportamiento del mundo y también una parte de una migración de capitales de Colombia al exterior. Y puede haber un impacto que no lo puedo medir, por el crecimiento de cultivos ilícitos en Colombia, que ya desbordan las 300.000 hectáreas.

La mala noticia es que las importaciones van a volver a crecer. ¿Y eso qué va a generar? Que perdamos de nuevo el avance en reducción del déficit de balance en cuenta corriente, por lo tanto va a haber una mayor presión sobre la tasa de cambio. Si yo a eso le agrego un escenario de más incertidumbre materializado, por ejemplo, un escenario fiscal caótico o crítico, ahí sí el riesgo es mucho mayor.

Vanguardia: Hablemos de las reformas. La primera es la que está más adelantada, pero usted ha hecho algunas críticas. ¿Qué nos puede contar?

Yo lo que he dicho es que la reforma pensional se necesita. Es una necesidad para atender a los adultos mayores que no van a tener ninguna opción a futuro, para atender la informalidad y aquellos que no alcanzan a cotizar las semanas, para evitar esa competencia malsana entre fondos privados y Colpensiones.

Yo creo que se necesita una reforma pensional para acabar con los regímenes especiales y ese modelo de Robin Hood al revés, donde los pobres terminan beneficiando a los ricos.

Esta reforma ataca algunos de esos problemas, pero se quedó corto. Y con el régimen contributivo, sí me parece que ahí se les fue la mano con el umbral, que quedó en 2.3.

Pero mi principal preocupación es que no es responsable aprobar una reforma pensional que sabemos no es fiscalmente sostenible, a menos que en 10 años se presente otra reforma pensional, que va a tener que modificar parámetros como edad, ingreso base de liquidación o aportes. Es que la realidad demográfica yo no la puedo ocultar, o sea, no puedo tapar el sol con las manos.

Si damos la discusión difícil de hacer una reforma pensional, pues hagamos la discusión difícil, pero no incorporemos una reforma pensional que ya de entrada yo sé que me cuesta por el régimen solidario 0.3 del PIB, por el régimen semicontributivo entre 0.3 y 0.8 del PIB y por el régimen contributivo, en la forma como quedó el umbral, que eso significa el fin del ahorro pensional, pues me cuesta 2.5% del PIB. Ese modelo no es estructuralmente sostenible.

Y el fondo público, digamos, al final me cuesta 54 billones adicionales anuales. ¿Quién va a pagar eso?, ¿quién va a pagar la cuenta? Pues los jóvenes. Le estamos endosando a la juventud la obligación de hacer otra reforma pensional, cuando nosotros no fuimos capaces de hacer la reforma pensional que necesitaba en el país. Esa es mi preocupación que es solucionable.

Vanguardia: La otra reforma de la que quiero hablar es la laboral. ¿Qué opinión tiene de ese proyecto?

Yo creo que ni es adecuada la reforma, ni es una buena reforma laboral. Una buena reforma laboral debería tener cuatro propósitos: más empleo, más formalización laboral, más productividad laboral y dignificar trabajadores. Esta reforma no genera empleo, sino que destruye empleo.

Dos no genera formalidad, sino genera más informalidad porque si tú elevas los costos, haces más inflexible la contratación y la desvinculación. Apunta solo a un contrato a término indefinido que es muy inflexible y facilita la huelga. Y esto lo que genera es el sentimiento del micro y el pequeño empresario de decir, mejor me vuelvo informal. Y ahí está el 80% del empleo del país o el tejido empresarial del país.

Tercero, obviamente no genera productividad porque uno no puede generar productividad con un modelo inflexible. Además, protege el contrato a término indefinido, como si los jóvenes de hoy estuvieran de esto, pero ellos buscan otra cosa totalmente distinta.

Sí genera dignificación de algunos trabajadores, sobre todo en apps, sobre todo a un grupo sindicalizado. Entonces termina beneficiando a poco menos de un millón de personas de las 20 millones de personas de la fuerza de trabajo. Al final, esta reforma laboral es más un pliego sindical.

Vanguardia: ¿Y la reforma a la Ley Estatutaria de la Educación?

Yo creo que el proyecto que se aprobó ahorita en Comisión Primera del Senado queda bien, lo que pasa es que veo que hay todavía un debate para tratar de volver y echar para atrás.

La reforma a la Ley Estatutaria de la Educación tiene que ser una reforma que piense la educación para el futuro, no para el pasado. No puede ser para la prehistoria.

La forma como estaba concebida antes de la Comisión Primera del Senado es una reforma a la educación que, por ejemplo, se olvida la educación postmedia, cuando el mundo hoy necesita educación postmedia para mejorar las competencias de los trabajadores y con eso tener trabajadores más pertinentes para el mundo laboral. Claro, ideológicamente algunos dicen que eso no es educación, pero esa es la educación que necesita hoy la sociedad.

Además, no se mete para nada con el tema de calidad. Se concentra en un tema de Gobierno hablando exclusivamente de que en las universidades debe existir democracia directa. Pero, ¿quién dijo que la democracia directa es el camino ideal para gobernar una universidad pública o privada? Eso no está comprobado, por el contrario, la tendencia en el mundo no va en línea con modelos de democracia directa, por las complejidades que significa administrar una universidad.

Por otro lado, no aborda de fondo la problemática de la evaluación docente. Es más, termina desdibujando la evaluación docente que es un camino a través del cual yo garantizo la calidad de los maestros. Y es que los maestros tienen que ser evaluados y tienen que ser evaluados en función de los resultados. Así funciona en el mundo, así funciona una educación con calidad. Pero aquí entonces retrocedemos. Por fortuna la Comisión Primera buscó un consenso y corrigió eso.

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