El exministro de Minas y Energía, Tomás González, analiza las perspectivas que tiene el país frente al cambio de las fuentes de energía. Plantea que el incremento en los precios por el gas importado se sentirá en el bolsillo de los ciudadanos.

El futuro energético del país ha estado en el centro del debate por los avances y los pendientes que hay con la apuesta del Gobierno por cambiar la matriz energética, para priorizar las energías limpias.
Una de las entidades que sigue de cerca esos cambios en Colombia es el Centro Regional de Estudios de Energía (Cree), que junto al Centro de Estudios Económicos Anif presentaron una radiografía sobre la política energética que se ha adoptado en los últimos dos años.
Ante este panorama y otros asuntos, el exministro de Minas y Energía y actual director del Cree, Tomás González, se refirió al posible desabastecimiento de gas que habría en 2025. Destaca que el impacto podría sentirse en el bolsillo de los colombianos.
Un cálculo aproximado de esa entidad es que podría aumentar en 28 % el valor en las facturas, una vez empiece a emplearse el gas importado, que implica mayores costos.
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Preguntas y respuestas
Vanguardia: ¿Qué tan avanzada va la transición?
La mejor medida de la transición es saber qué pasa con las emisiones. Nosotros tenemos unas metas, una es reducir a 51 % las emisiones en 2030 y luego llevarlas a cero en 2050. Los datos que tenemos parecieran indicar que las emisiones han empezado a estabilizarse y dejar de crecer, pero todavía tenemos una brecha muy grande entre lo que hay que hacer y lo que estamos haciendo. Eso requiere una mirada urgente y una conversación realista para ver qué cosas adicionales se tienen que hacer.
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Vanguardia: El Gobierno ha decidido frenar los contratos de exploración de gas y petróleo, por el panorama actual, ¿cree que esta esta determinación se puede mantener?
Creo que el Gobierno debería hacer lo que más le conviene para sus propias metas y es ayudarle al máximo posible al gas, para que se pueda encontrar, producir y desarrollar. Esa ambivalencia que ha tenido que a veces quiere al gas y a veces no lo quiere, hace muy díficil las cosas.
El presidente hace poco decía que quería que la inversión en el sector fuera cero y unos días después su ministro de Minas y el de Hacienda estaban diciendo que querían producir un millón de barriles por día. Hay días que quieren no hacer más exploraciones, hay días que están más abiertos. Es difícil porque los inversionistas no saben qué esperar. Y la verdad es que un gobierno que quiere descarbonizarse, que quiere ayudar a los más pobres, debería ayudar a que el gas tenga los mejores precios. Y eso solo se logra con inversión y esta se consigue con buenas señales del Gobierno.
Vanguardia: Ante la necesidad de importar gas ante falta de oferta local, ¿cómo podría afectar al bolsillo de los colombianos y en lo que pagan mensual?
La factura se compone de varias cosas: una parte es el gas, otro el transporte, la distribución y la comercialización, eso es lo que compone la tarifa. El gas pesa cerca de un 45 % y, según las cifras del propio Gobierno, si sube de precio entre un 60 % o 70 %, lo que va a pasar es que eso puede implicar entre un aumento del 28 % o 30 %, aproximadamente. El Gobierno tendrá que ver si quiere intervenir de alguna manera. Pero, en la medida en que el gas que se consume de los hogares empieza a ser de ese gas más caro (importado), pues va a ser inevitable que suban los precios para la gente.
Vanguardia: ¿Cree que estas circunstancias de escasez y estrechez en el gas en Colombia puede abrir la puerta a los proyectos de fracking?
Me parece que el país se equivocó con la forma en la que se alejó del fracking. La razón es porque se estaba haciendo una evaluación técnica, independiente y objetiva sobre si eso puede tener unas consecuencias ambientales tan nefastas como nos decían o no. Lo que terminó pasando es que simplemente se paró el fracking sin haber dejado que se terminara esa evaluación.
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Es como si uno dice que ‘no’ a las vacunas del COVID sin ensayarlas, sin hacer la evaluación de si pueden ser útiles o no.
Vanguardia: En Santander, el presidente Gustavo Petro afirmó que Ecopetrol debería entrar a producir energía eléctrica, ¿ve viable esa posibilidad?
Hay unas restricciones sobre en qué segmento de las cadenas energéticas se puede estar y en cuáles no. Y esas no son unas restricciones caprichosas. Por ejemplo, si uno tiene generación y distribución, no debería tener transmisión. Las razones por las que existen esas restricciones es porque cuando usted permite que una empresa, sobre todo una muy grande, esté en todos los segmentos de la cadena, la evidencia internacional demuestra que eso puede ser malo para la competencia (...) Es difícil entender que a este Gobierno le preocupan las tarifas altas, pero le gusta que haya más concentración en los mercados.















