La divisa estadounidense registró un descenso frente a la TRM y los analistas anticipan un comportamiento estable durante agosto.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El mercado cambiario colombiano retomó la tendencia bajista este martes, luego del fuerte repunte registrado en la jornada anterior. La moneda estadounidense perdió terreno frente al peso y volvió a ubicarse sobre la línea de los $3.200, en una sesión marcada por factores internacionales, la mayor oferta de divisas en el mercado local y el comportamiento del precio del petróleo.
Al cierre de la jornada, el dólar terminó en $3.204,61, lo que representó una caída de $25,83 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM), fijada para el día en $3.230,44. Durante las negociaciones alcanzó un mínimo de $3.192 y un máximo de $3.228, en medio de 1.544 operaciones que movilizaron cerca de US$1.206 millones.
Factores locales y externos marcaron la jornada
El retroceso del dólar se produjo apenas un día después de haber subido $86, reflejando la alta volatilidad que continúa caracterizando al mercado cambiario. Aunque en Colombia el Banco de la República ha venido adoptando medidas para intervenir el mercado, el comportamiento reciente de la divisa también responde a decisiones adoptadas por otras economías.
Las acciones de las autoridades monetarias de Estados Unidos y Japón para contener la depreciación de sus monedas volvieron a influir en el desempeño global del dólar, confirmando que los factores externos siguen teniendo un peso determinante sobre la cotización de la divisa en Colombia.
A ello se sumó un mayor flujo de dólares en el mercado local. De acuerdo con un análisis de Grupo Cibest, durante julio empresas del sector real e inversionistas institucionales realizaron ventas netas de moneda extranjera, aumentando la oferta disponible y ejerciendo presión a la baja sobre la tasa de cambio.
El informe también señala que el dólar registró una pérdida de impulso a nivel internacional durante julio. El índice DXY, que mide el comportamiento de la moneda estadounidense frente a una cesta de divisas, retrocedió 1,5% en ese periodo. Paralelamente, el precio internacional del petróleo Brent acumuló un incremento de 23,5%, mientras el cambio de gobierno fortaleció el optimismo entre los inversionistas.

Otro elemento que favoreció la apreciación del peso colombiano fue el entorno de tasas de interés. Según el reporte, el ciclo de incrementos de la tasa de política monetaria iniciado en enero de 2026, junto con los elevados rendimientos de los TES, incrementó el atractivo de las estrategias de carry trade, una operación mediante la cual inversionistas aprovechan las diferencias entre tasas de interés de distintos mercados.
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Incluso, la medición de carry-to-risk, que relaciona la rentabilidad esperada con el nivel de riesgo asumido, se estabilizó desde junio en 3,1, reflejando una menor percepción de riesgo para este tipo de inversiones en Colombia.
Con este panorama, Grupo Cibest estima que durante agosto la tasa de cambio podría oscilar entre $3.150 y $3.350, a medida que algunos de los factores que impulsaron el fortalecimiento del peso comiencen a moderarse.

El petróleo rebotó tras la caída previa
Mientras el dólar cedía terreno en Colombia, el mercado petrolero mostró una recuperación parcial después del fuerte descenso registrado en la sesión anterior.
Los futuros del Brent, referencia para Colombia, avanzaron US$1,12, equivalente a un incremento de 1,3%, hasta ubicarse en US$84,89 por barril, luego de haber caído cerca de 7% en la jornada previa y tocar su nivel más bajo en tres semanas.
El repunte estuvo impulsado por la preocupación de los inversionistas frente a posibles riesgos para el suministro de crudo en Oriente Medio, en un contexto donde una salida diplomática al conflicto entre Estados Unidos e Irán sigue siendo incierta en el corto plazo.
Sin embargo, el mercado continúa atento a las señales políticas provenientes de Washington. Los precios del petróleo habían retrocedido después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara que suspendería nuevos ataques contra Irán mientras avanzan las negociaciones para poner fin al conflicto y resolver las diferencias relacionadas con el control del estrecho de Ormuz, uno de los corredores estratégicos para el comercio mundial de petróleo.
















