América Latina y el Caribe reivindican su aporte histórico al multilateralismo y buscan una mayor representación en la conducción estratégica de Naciones Unidas.

Mientras el mundo observa cómo se reconfiguran los equilibrios de poder global, una región que históricamente ha jugado un papel secundario en la conducción de Naciones Unidas decidió esta semana alzar la voz con fuerza.
El escenario elegido no fue casual: la apertura de la Asamblea General más importante del año se convirtió en la plataforma perfecta para plantear una demanda que lleva años gestándose.
La Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños remarcó este lunes la importancia de que una persona de esa región ocupe el cargo de secretario general de las Naciones Unidas, al considerar que ese nombramiento fortalecerá la capacidad del organismo para afrontar los desafíos globales.
La posición quedó consignada en una declaración conjunta emitida por los cancilleres de los Estados miembros de la Celac, reunidos en Nueva York en la víspera de la apertura del 81.º período de sesiones de la Asamblea General de la organización. Además: Nicaragua enfrenta ocho años de represión y cierre del espacio político

Un reclamo histórico toma fuerza en Nueva York
El documento resulta contundente en su planteamiento. “Convencidos de la importancia de promover un sistema internacional más inclusivo y representativo, ratificamos que ha llegado el momento de que una persona nacional de América Latina y el Caribe asuma la responsabilidad de ocupar el cargo de Secretario General de las Naciones Unidas, en coherencia con el principio de balance geográfico equitativo y con el fortalecimiento de la diversidad en la conducción de la Organización”, señala la declaración.
Los cancilleres subrayaron, además, que ese nombramiento permitiría promover la paz, el desarrollo y la justicia, consolidar el multilateralismo y el derecho internacional, y garantizar que todas las regiones del mundo tengan voz en la orientación estratégica de Naciones Unidas.
En la misma línea, reiteraron su firme apego a los propósitos y principios de la Carta de la ONU y destacaron la histórica contribución de América Latina y el Caribe a la consolidación del multilateralismo, la paz, la seguridad y el desarrollo sostenible.
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La declaración también resaltó el compromiso de la región con su estatus como zona libre de armas nucleares, en virtud del Tratado de Tlatelolco, así como con los postulados de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, que refrenda la voluntad de fomentar relaciones de amistad y cooperación tanto entre los miembros de la Celac como con otras naciones del mundo. Siga informado: Egipto busca abrir una vía diplomática entre Estados Unidos e Irán

Un frente global se une por el multilateralismo
El mismo lunes, en un movimiento paralelo que refleja la preocupación internacional por el estado actual del orden mundial, la Unión Europea, Canadá, Brasil, India y otros países firmaron una declaración que sella el compromiso de crear un frente común en defensa del multilateralismo, frente a amenazas como la polarización, la propagación de conflictos, el proteccionismo y las violaciones del derecho internacional.
La Declaración de los Socios por el Multilateralismo, impulsada también por Australia, Kenia y Barbados en el marco de la Asamblea General de esta semana, aspira a sumar el respaldo de otros socios internacionales en los próximos meses.
Los firmantes advierten sobre los rápidos cambios en el orden mundial y los retos que enfrentan la paz y la seguridad internacionales, además de señalar que la interdependencia económica se está utilizando cada vez más como fuente de influencia, lo que perturba el comercio, las cadenas de suministro y la financiación del desarrollo. Además: Yemen vuelve a atacar a Arabia Saudita y aumenta la tensión en Oriente Medio

El texto también pone el foco en desafíos globales como la emergencia climática, la pérdida de biodiversidad y el rápido desarrollo de tecnologías emergentes, particularmente la inteligencia artificial, fenómenos que, según los firmantes, requieren una cooperación más sólida y una provisión más eficaz de bienes públicos globales.
Por ello, se comprometieron a trabajar conjuntamente en apoyo de la paz, la estabilidad, el desarrollo inclusivo y sostenible, la prosperidad compartida, la dignidad humana y los derechos para todos.
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Entre los compromisos asumidos figura también la reforma y el fortalecimiento de las instituciones multilaterales, con el objetivo de que estén mejor preparadas para prevenir conflictos, responder a crisis y promover el comercio justo.
Asimismo, respaldaron una cooperación económica abierta, resiliente e inclusiva, con cadenas de suministro globales más diversificadas y una coordinación más sólida en materia financiera e inteligencia artificial, en momentos en que el sistema internacional atraviesa lo que los propios firmantes describen como una etapa de transformación global y creciente presión sobre el orden establecido.
















