martes 08 de marzo de 2022 - 12:00 AM

Así está la brecha de género: por cada 10 hombres que encontraron trabajo en el país, solo lo hizo una mujer

La brecha de género se agudizo durante la pandemia en contra de las mujeres, poniéndolas en desventaja para conseguir empleo. Dentro de las razones está el hecho de que las mujeres deben asumir en la mayoría de los casos las labores del hogar y el cuidado de los hijos y otros miembros de la familia

De las 513 mil personas que salieron del desempleo en enero, solamente 52 mil fueron mujeres. Es decir, que por cada 10 hombres que encontraron trabajo, solo lo hizo una mujer.

Este dato del Dane es consecuente con lo que se evidenció en estos dos años de pandemia: que la brecha de género en el mercado laboral se agudizo. Hoy en día esa brecha en el desempleo está 8,2 puntos porcentuales en contra de las mujeres.

A enero de este año hay 12,4 millones nhombres empleados y 8,1 millones mujeres empleadas. Aunque en comparación con el año pasado, ingresaron más mujeres (913 mil) a la fuerza laboral que hombres (671 mil), las mujeres tienen mayor dificultad para emplearse.

Además, hay 1,9 millones de mujeres desempleadas versus 1,5 millones de hombres desempleados. Esta brecha se acentúa cuando se revisan los datos de la población fuera de la fuerza laboral, las mujeres suman 4,2 millones, de las cuales 3 millones se dedican a los oficios del hogar; mientras que los hombres llegan a la mitad de ese total: 2,1 millones.

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En Bucaramanga, por ejemplo, la tasa de ocupados está a favor de los hombres con 66,7%, mientras que en mujeres es del 51%. Esta tendencia se mantiene en la tasa de desempleo, mientras en los hombres es del 7,9%, la de las mujeres es 12,2%, para un brecha de 4,3 puntos porcentuales.
Así está la brecha de género: por cada 10 hombres que encontraron trabajo en el país, solo lo hizo una mujer
¿Qué pasó en pandemia?

De acuerdo con el Dane, las tres actividades con mayor pérdida de empleo para las mujeres estuvieron relacionadas con las labores de cuidado: actividades de los hogares individuales como empleadores de personal doméstico, expendio a la mesa de comidas preparadas y asistencia social sin alojamiento. En la lista siguen peluquería y tratamientos de belleza, actividades de hospitales y clínicas con internación, y educación básica primaria.

Esto significa que en las actividades de cuidado remunerado se perdieron gran parte de los empleos de mujeres durante la pandemia, mientras que la pérdida de empleos masculinos estuvo concentrada en otros sectores diferentes al cuidado.

Ana María Tribín, Tatiana Mojica y Gabriela Díaz, del Grupo de Enfoque Diferencial e Interseccional del Dane, concluyeron que las mujeres continúan soportando la mayor parte de la carga de cuidado y tras la llegada de la pandemia se observa un incremento en la brecha de género en tiempos de cuidado, por lo que están en desventaja en el mercado laboral.

La pandemia afectó más a las mujeres que a los hombres, pues si bien ambos aumentaron sus tiempos de cuidado, los tiempos de las mujeres aumentaron más que los tiempos de los hombres.

Consideraron que el incremento en la carga de cuidado del hogar, junto con otros aspectos de la emergencia sanitaria, además de impactar negativamente las oportunidades de las mujeres en el mercado laboral y su probabilidad de acceder a empleos formales de tiempo completo y bien remunerados, tiene efectos adversos en su salud física y mental.

¿Qué está pasando?

Yudy Gamboa, docente de Economía de la Unab, precisa que la participación de las mujeres en el mercado laboral ha sido, desde tiempo atrás, mucho menor que la de los hombres. Asimismo, las mujeres perciben un menor salario, aún con la misma cualificación.

Dentro de las razones está el hecho de que las mujeres deben asumir en la mayoría de los casos las labores del hogar y el cuidado de los hijos y otros miembros de la familia, lo cual limita su participación en el mercado laboral y las lleva a optar por trabajos de tiempo parcial. Con frecuencia las mujeres están ocupadas en sectores con baja remuneración o son víctimas de discriminación de género.
Yudy Gamboa, docente de Economía de la Unab

Por su parte, La economista Angélica Benavides plantea que las mujeres se enfrentan a obstáculos adicionales para entrar al mercado laboral, ya que históricamente se les han asignado tareas de economía del cuidado que dificultan que puedan tener un horario laboral fijo, “si no tenemos a alguien que nos reemplace en esas labores, ya sea pagando u otra persona de nuestra familia”.

A eso se suma, precisa Benavidez, que las mujeres en edad fértil son menos contratadas, debido a que las empresas prefieren evitar, en lo posible, tener que pagar por reemplazos, mientras la mujer está en licencia de maternidad por los costos adicionales que les representan.

Ante este panorama, Gamboa, considera que existe la necesidad de implementar políticas públicas que impulsen el empleo femenino y propicien la igualdad de género en el mercado laboral.

“Se requieren alternativas que permitan conciliar la vida laboral y la vida familiar, como horarios de trabajo flexible; acceso a un servicio de cuidado de los hijos o miembros de la familia de calidad; romper con los roles y estereotipos de género y garantizar la igualdad en la remuneración de hombres y mujeres a través de una regulación adecuada y mayor transparencia, entre otras medidas”.

Así está la brecha de género: por cada 10 hombres que encontraron trabajo en el país, solo lo hizo una mujer

Maternidad

En esta misma línea expone sus argumentos Gladys Mireya Valero Córdoba, decana de la Escuela de Economía, Administración y Negocios de la UPB Bucaramanga. Para la doctora en Administración y Dirección de Empresas, la posición de las mujeres en su vinculación al mercado laboral tienen una limitación y es la maternidad. “En un mundo donde la cultura machista es muy evidente, la maternidad sesga la vinculación laboral, nos afecta, pero el embarazo no es una enfermedad, es una condición propia de las mujeres y no la limita intelectualmente. Esta realidad ha llevado a que las mujeres se preparen mucho más para nivelarse y no estar en desventaja con los hombres”.

13 y 15

puntos porcentuales en el área metropolitana de Bucaramanga es la diferencia en la tasa de ocupación de hombres y mujeres en los últimos cinco años.

La académica agrega que se ven más mujeres estudiando posgrados que los hombres, pero se vinculan más ellas, que las mujeres.

“Lo positivo es que las mujeres han logrado poco a poco cambiar la dinámica de muchas compañías, ya se ven más mujeres en cargos directivos y de mando. Sin embargo, tendrá que pasar mucho tiempo para que se logre cerrar esa brecha y haya igualdad. Todavía se sigue discriminando a las mujeres para acceder a puestos de trabajo”.

Esta realidad, según Valero Córdoba, ha llevado a que las mujeres tengan menos hijos y se enfoquen más a actividades que mejoren su calidad de vida y su parte afectiva.

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Desventaja sistemática

Andrea Ariza, directora del laboratorio para periodismo feminista Redacción Morada, en Bucaramanga, explica que los roles de género influyen en las aspiraciones laborales y posibilidades dentro del mercado.

“Incluso, a la hora de recibir educación. En muchas circunstancias, las niñas no reciben la misma información que los niños y desde las primeras edades se les imponen los roles de género que limitan sus ideas, motivaciones y perspectivas”.

Según Ariza, a muchas niñas, tanto en el colegio como en la casa, les dicen que aprender a arreglar carros es de varones y lo suyo es ser una señorita para complacer a su esposo y poder tener un hogar, porque esa es su función. Mientras que a los niños les dicen que tienen que trabajar, que no se cuiden ni cuiden a otros, porque eso es trabajo de las mujeres y que si no consiguen dinero, no van a poder tener mujer, ni hijos, ni casa.

“Esto sin contar el nivel de deserción escolar de las niñas, sobre todo en los territorios más vulnerables, donde son obligadas a abandonar sus estudios para dedicarse a labores de cuidado, en donde muchas veces se ven sometidas a abusos”.

La experta considera que esto ya es una desventaja sistemática a la hora de la “competencia laboral” y más adelante, con el mito de la meritocracia y la mercantilización del mercado con el “empoderamiento femenino”.

Por eso, muchas caen en la idea neoliberal de la súper mujer ‘multitasking’, cuando realmente esto es la precarización laboral y la perpetuación del desconocimiento de la doble jornada, es decir, labores que realizamos si logramos tener un empleo remunerado: las actividades domésticas y cuidar a niños y niñas, jóvenes y ancianos.
Andrea Ariza, directora del laboratorio para periodismo feminista Redacción Morada.

Insiste en que en el ambiente laboral se puede ver todo: brecha salarial, feminización y radicalización de la pobreza, doble jornada y economía del cuidad, acoso y abuso sexual, y la ineficiencia de las instituciones frente a este panorama.

“Cuando ven que somos competencia, nos pagan menos, porque creen que somos menos aptas, porque creen que lo que hacemos lo hace cualquiera, porque no ven que ser mujer también es más caro que ser, y porque creen que somos más creíbles o válidas en cuanto nuestras relaciones con otros hombres”.

Hacia futuro

La empresaria exportadora Margarita Reyes recuerda que en el ámbito internacional son más productivas las empresas que contratan a más mujeres, por lo que la realidad santandereana y nacional está rezagada.

“Las mujeres le están aportando oportunidades tanto empresariales y laborales al aumento de la producción, que se cumplan metas a corto plaza, a que se hagan los procesos de forma detallada y efectiva”.

Empresas extranjeras, según Reyes, están enseñando a promocionar más el liderazgo femenino dentro de las organizaciones, y que las mujeres y los hombres están en igualdad de condiciones para asumir cargas laborales.

“Sin embargo, el mercado laboral colombiana tiene menos oportunidades hacia las mujeres, eso se ve en sectores como el metalmecánico, que es muy masculinizado”.

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Optimismo

La doctora en Administración Isabel Cristina Rincón, decana de la Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables de la Udes, considera que la brecha entre hombres y mujeres se da en todos los ámbitos de la sociedad, desde lo político hasta lo laboral.

“La Academia es testigo de que hay más mujeres que hombres formándose para entrar al mercado laboral. Esta generación que viene se está preparando más y por encima de la que ahora dirige la sociedad y las empresas. Por eso, soy optimista que la brecha de género se cerrará”.

La decana precisa que Colombia ya tiene la política de género, pero esta no se traduce en más mujeres en cargos públicos, miembros de juntas directivas y más empleadas.

A futuro habrá más mujeres liderando y creando empresas, con más oportunidades laborales, con una visión de empresarias, que no solo son esposas, madres y cuidadoras. Tenemos la tarea de reconocer y valorar más nuestro aporte al mercado laboral. Necesitamos a más mujeres que tomen las banderas de la desigualdad para cerrar esa brecha.
Isabel Cristina Rincón, decana de la Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables de la Udes
Equidad de género

María Juliana Remolina Ordóñez, gerente de la Seccional Santander de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), explica que, en la actualidad, la situación de la equidad de género ha cobrado mayor relevancia debido a la preocupación por el desempleo, la violencia y la caída en los ingresos que se presenta mayoritariamente en casos femeninos.

“Reconociendo la afectación del mercado laboral femenino durante la pandemia, la Andi ha emprendido una serie de iniciativas que velan por entender y visibilizar la importancia del capital femenino en el sector privado”.

En la Estrategia Andi 2021-2025 se incluyó en el pilar de sostenibilidad una iniciativa para promover la equidad de género en el empresariado colombiano. Sus principales acciones se centrarán en: realizar diagnósticos y mediciones, consolidar los comités de equidad de género, formalizar estudios y publicaciones, y consolidar alianzas para liderar esta transformación en el país.

“El Comité de Equidad de Género de Andi Santander se conforma en enero del 2020, con el objetivo de poder acortar la brecha de equidad de género de las empresas en Santander. Impulsando a que las empresas afiliadas logren, primeramente, medirse para poder conocer la realidad interna de cada una de ellas y, en segundo lugar, trazar un plan de acción para las empresas y la región”.

Tasa de desempleo
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Miguel Orlando Alguero

Periodista económico en Vanguardia. Magíster en Estudios Políticos, de la Universidad de Caldas. Comunicador Social – Periodista, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. De La Guajira.

@MiguelOrlandoAM

malguero@vanguardia.com

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