lunes 07 de marzo de 2022 - 10:44 AM

En Colombia, tres de cada 10 mujeres migrantes venezolanas se encuentran desempleadas

Un estudio de Cuso International, apoyado por el Gobierno de Canadá, arrojó que la pandemia acentuó mucho más la precariedad laboral de las mujeres venezolanas. En la víspera del Día Internacional de la Mujer, la ONG de desarrollo señala el derecho al trabajo decente como una deuda histórica con las mujeres en el país.

Las mujeres están lejos de recuperar las condiciones de trabajo que tenían en la época previa a la pandemia, pero son las migrantes venezolanas quienes se mantienen en la situación más grave de precariedad laboral, según un estudio de la ONG Cuso International, apoyado por el Gobierno de Canadá.

De acuerdo con la investigación, basada en los datos de la Gran Encuesta Integrada del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas, aproximadamente tres de cada 10 migrantes venezolanas se encontraba desempleada al primer semestre de 2021. A su vez, cerca de 92% de estas mujeres eran informales, de acuerdo con la no afiliación al sistema pensional contributivo.

Los ingresos laborales demuestran el profundo impacto de la pandemia en la situación laboral de las migrantes venezolanas. Las independientes enfrentaron una caída brusca de los ingresos de 11% durante los primeros meses del año pasado frente al periodo septiembre 2019 – febrero 2020, mientras que este indicador fue de 6% para las mujeres locales –una pérdida también alta.

El estudio muestra cómo el salario mínimo se mantiene como algo inalcanzable para las migrantes venezolanas: en promedio las independientes ganaban una suma inferior a la mitad de esta remuneración (menos de 427.000) en 2021. Por su parte, las asalariadas devengaban ingresos menores a $800.000. En general, las remuneraciones promedio de las mujeres venezolanas fueron las más bajas respecto a quienes trabajaban por cuenta propia y los asalariados/as en el país.

Para Natalia Zúñiga, Gerente de Género e Inclusión Social de Cuso International, es evidente la insuficiencia de los recursos percibidos por las mujeres migrantes venezolanas para cubrir sus necesidades básicas, pues un gran número de ellas ni siquiera puede contar con un salario mínimo.

“No es un mito, las mujeres y especialmente las migrantes han sido dejadas atrás en esta etapa de recuperación del mercado laboral. Por esta razón el Mes de la Mujer es la ocasión para reiterar como el derecho al trabajo decente para las mujeres es una deuda histórica que hoy cobra más relevancia”, aseveró la directiva.

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Cuidado de hijos/as y adultos mayores, barrera para acceder a un trabajo

De acuerdo con Cuso International, la pandemia también visibilizó las brechas de género que impiden que las mujeres migrantes puedan acceder a trabajos formales.

La investigación señala que el 94% de las venezolanas ocupadas desempeñaban actividades domésticas o de cuidado de menores de manera no remunerada en el hogar; en contraste con el 63% de los hombres venezolanos ocupados que realizaban estas actividades. Además, mientras que los hombres migrantes dedicaron 11 horas por semana a estas labores, las mujeres venezolanas dedicaron 27 horas.

“Las brechas de género han incidido de manera directa en la participación de las mujeres migrantes en el mercado laboral. Junto con el cierre y posteriores restricciones en la operación de los centros de cuidado y educación, estas brechas son las causantes de que las migrantes no hayan podido tener las mismas oportunidades para trabajar de tiempo completo y con una remuneración justa durante la pandemia”, agregó Zúñiga.

Los autores del estudio calcularon que la probabilidad de encontrarse empleada en 2021 disminuyó 7,5 puntos porcentuales para las mujeres venezolanas (la tasa de ocupación bajó de 49,1% a 41,6%). Aquellas que laboraban lo hacían en actividades independientes de servicios personales básicos o en empleos del eslabón más bajo de la escala ocupacional. En muchas ocasiones trabajaban como empleadas domésticas, peluqueras y guardianas de edificios. En agricultura un gran número de ellas se ocupaban en el sector floricultor.

En este sentido, Cuso International recomienda que los programas de formación para el trabajo, certificación por competencias y homologación de títulos se encaminen a incentivar a que las personas migrantes se dediquen a ocupaciones con alta rotación y de difícil consecución como cocineros/as y vendedores/as, entre otras, de modo que cuenten con mayores oportunidades laborales en el país.

Si bien el Permiso de Protección Temporal (PPT) ha sido un avance en la garantía de los derechos para la población migrante, la ONG canadiense considera que se deben implementar iniciativas que favorezcan de manera específica la integración de las mujeres migrantes al mercado laboral formal como el incremento del conocimiento y la oferta de servicios de cuidado, entre otras medidas.

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Miguel Orlando Alguero

Periodista económico en Vanguardia. Magíster en Estudios Políticos, de la Universidad de Caldas. Comunicador Social – Periodista, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. De La Guajira.

@MiguelOrlandoAM

malguero@vanguardia.com

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