Seguros educativos, fiducias, cesantías e inversiones son algunas de las opciones para cubrir los gastos universitarios de los jóvenes de la familia.

Publicado por: REDACCIÓN VANGUARDIA LIBERAL, BOGOTÁ
Pedro Bernal hace tres años terminó de pagar su crédito con el Icetex que le permitió estudiar arquitectura, pero busca alternativas para desde ahora prepararse para cubrir los gastos de educación superior de su hijo de dos años.
En su investigación, Pedro encontró que existen seguros educativos que ofrecen empresas como Mapfre, Global Seguros, Seguros & Risk Colombia y Seguros Sura entre otros, firmas que incluso permiten que el interesado haga su cotización a través de internet. Cada compañía tiene sus propias condiciones, pero el objetivo es el mismo, garantizar la educación de hijos, sobrinos, ahijados, nietos o incluso el cónyuge.
En el caso, por ejemplo, de Global Seguros, cuenta con diferentes modalidades, que pueden cubrir desde un semestre hasta la carrera completa y en el contrato se establece una cuota de acuerdo con las necesidades del cliente, y al estudiante le deben faltar como mínimo seis años para ingresar a la universidad, pero si el tomador del seguro se retrasa en sus cuotas será reportado a Datacrédito.
Seguros Sura aplica un sistema diferente, en el que quien toma la póliza decide cuánto quiere aportar y se requiere de un capital no inferior a $200.000 para iniciar. En este caso lo que se busca es que el tomador logré realizar un ahorro para la educación superior de sus hijos. Incluso ofrece un plan de vida escolar que ofrece pagos mensuales de entre $400.000 y $3 millones de pesos mensuales para el asegurado en caso de que el padre pierda la vida, hasta el momento en que ingrese a la universidad.
Otro sistema son las Fiducias, como la que ofrece el Banco Caja Social, para lo cual se abre una cuenta que permite acumular recursos para financiar los estudios universitarios. En este producto ofrecen beneficios, como, por ejemplo, un seguro que en caso de muerte del padre titular de la cuenta, cubrirán todos los gastos para que el asegurado termine sus estudios de primaria y bachillerato, y en el momento de ingreso a la universidad se realizan los desembolsos correspondientes a lo ahorrado.
Fasecolda reportó que entre enero y mayo de 2018, los colombianos destinaron $50.587 millones para garantizar la educación de sus hijos a través de seguros educativos.
Muchos padres que ganan el salario mínimo consideran inalcanzables este tipo de medios para prepararse para pagar la universidad de sus hijos, pero la verdad es que en algunas de esas opciones se puede depositar pequeñas sumas de dinero como por ejemplo $50.000 mensuales.
“Desde el momento en que nace el hijo es necesario empezar a pensar de dónde van a salir los recursos para la educación superior, teniendo en cuenta que es costosa, si se busca una universidad de calidad”, según Rigoberto Puentes, planificador financiero personal.
Sebastián también podría estudiar a través de un crédito como el que obtuvo su padre en el Icetex, pero con mejores garantías, gracias a la Ley 911 de 2018, que contempla que la cuota que pague el beneficiado dependerá del salario que le sea asignado en su trabajo y si se encuentra desempleado se congela el pago y no se generan intereses de mora. Además, no podrá ser reportado a Datacrédito, ni se exigirá codeudor para otorgar el préstamo. Los créditos también se consiguen en entidades financieras privadas, como el Banco de Bogotá, con diferentes beneficios en tasas de interés pero que en promedio es del 1%.
Ahorrar las cesantías son otra opción para cubrir los gastos de la educación superior de Sebastián. Según Helmuth Barrios Peña, presidente del Fondo Nacional del Ahorro, FNA, “esa es una de las maneras de invertir en la universidad de nuestros hijos, con cultura previa del ahorro, a la que están acudiendo cada vez más los afiliados de la entidad”.
María Fernanda Restrepo, gerente de crédito educativo del FNA, resalta que la entidad cuenta con 44 convenios con universidades e instituciones educativas que permiten acceder a becas estudiantiles, descuentos en matrículas y créditos con bajo interés en diferentes modalidades.
“El crédito no solo es para el afiliado, sino también para sus familiares hasta tercer grado de consanguinidad, primera de afinidad y único civil, es decir para todo el núcleo familiar”, subraya Restrepo.
Son múltiples alternativas, todas interesantes, por lo que está pensando en mezclar varias de esas posibilidades para garantizar la educación de Sebastián.
Estudiar una carrera universitaria en Colombia cuesta en promedio $100.000.000, pero varía dependiendo de la institución a la que ingrese y la carrera por la que opte.
En la Universidad de los Andes un semestre de medicina en el primer semestre de 2019 costará $24’412.000. En cualquier otra carrera $17’156.000.
En la Universidad Militar el semestre de medicina para 2019 costará $13’197.000. En las otras áreas tienen costos diversos dependiendo la carrera, con un promedio de $5’000.000 el semestre.
En la Universidad Jorge Tadeo Lozano el semestre de administración de empresas tendrá un valor de $6’490.000, arquitectura $8’180.000 y biología marina $6’920.000
En las universidades públicas el valor depende de factores como el estrato o la declaración de renta de los padres.
Las carreras mejor remuneradas
Cuando se empieza a estudiar una carrera universitaria se debe tener en cuenta que se está definiendo el futuro de lo que posiblemente hará el resto de su vida, por eso es necesario analizar que ese trabajo te gusta y te hará feliz.
Pero también es necesario revisar las oportunidades laborales que ofrece o posibilidades de ser un emprendedor y los posibles salarios.
En un análisis del Observatorio Laboral para la Educación del Ministerio de Educación se encontró que las profesiones de medicina y las ingenierías electromecánica, forestal e informática y la administración pública son las que logran salarios de enganche más altos, que oscilan entre los 2.5 y 3.5 millones de pesos.
De acuerdo con el Observatorio Laboral para la Educación (OLE) del Ministerio de Educación, en 2017 se graduaron de programas de educación superior 462.367 colombianos y de ellos el 79% obtuvo un título de pregrado y el 21% de posgrado.
El Sistema Nacional de Información de Educación Superior (SNIES) del Ministerio de Educación presentó un reciente informe, según el cual, 2´351.487 colombianos estaban inscritos a un programa de Educación Superior, el 85% para programas de pregrado y el 15% restante para postgrado.
Sin embargo, es preocupante el alto porcentaje de deserción que llega al 37%, según el más reciente estudio del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, principalmente debido a dificultades económicas, lo que se podría solucionar si se empieza a pensar en la educación universitaria como una inversión a largo plazo.














