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Martes 10 de marzo de 2026 - 09:14 AM

La música fuerte en el gimnasio no mejora el rendimiento: estudio revela hallazgo sorprendente

La investigación revela que lo importante para motivar el ejercicio no es el volumen de la música.

Un hombre haciendo sentadillas en un gimnasio.
Un hombre haciendo sentadillas en un gimnasio.

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Durante años, la cultura fitness ha mantenido una creencia casi inamovible, para alcanzar el máximo rendimiento, la música debe estar a un volumen que haga retumbar las paredes. Sin embargo, una reciente investigación internacional liderada por la Universidad del Sur de California acaba de derribar este pilar de los centros deportivos.

El estudio confirma que el estruendo en los altavoces no se traduce en un mayor esfuerzo físico, pero sí representa un peligro tangible para la salud auditiva de los usuarios de estos lugares.

El experimento: decibeles frente a esfuerzo percibido

Para determinar si realmente existe un vínculo entre la intensidad sonora y el desempeño, los especialistas analizaron a 189 participantes en clases de entrenamiento con pesas en la ciudad de Los Ángeles. Lea también: Mujer se quedó dormida tres horas en el gimnasio y un hombre la tapó con colchoneta

La metodología fue sencilla pero reveladora. Se compararon sesiones donde la música alcanzaba un promedio de 91,4 decibeles frente a otras donde se redujo a 88,5 decibeles.

Al finalizar cada jornada, los deportistas evaluaron su nivel de esfuerzo percibido. Los resultados, publicados en la prestigiosa revista científica JAMA Otolaryngology – Head and Neck Surgery, fueron contundentes, no hubo una diferencia significativa en la intensidad con la que trabajaron las personas en ambos escenarios. Bajar el volumen no “desinfló” las ganas de entrenar ni redujo la potencia del ejercicio.

La investigación, liderada por especialistas de la Universidad del Sur de California, analizó cómo influye el volumen de la música en el esfuerzo de quienes participan en clases grupales de ejercicio en los gimnasios.
La investigación, liderada por especialistas de la Universidad del Sur de California, analizó cómo influye el volumen de la música en el esfuerzo de quienes participan en clases grupales de ejercicio en los gimnasios.

“Reducir el volumen en las clases grupales puede disminuir drásticamente el riesgo de pérdida de audición inducida por ruido sin sacrificar la calidad del entrenamiento”, concluyeron los autores del informe. Le puede interesar: Alarma por incendio en gimnasio de Bucaramanga: pertenece a exfutbolista del Atlético Bucaramanga

Un riesgo evitable para los oídos

La preocupación de la comunidad médica no es menor. Instituciones como la organización británica RNID, especializada en salud auditiva, han alertado que los gimnasios se han convertido en focos de exposición al ruido excesivo.

Franki Oliver, gerente de audiología de la entidad, señala que la pérdida de audición y el tinnitus (ese zumbido persistente en el oído) son consecuencias directas de estos ambientes.

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La buena noticia, según Oliver, es que este es uno de los daños más prevenibles. Medidas tan simples como alejarse de los altavoces o que los instructores ajusten el dial del sonido pueden marcar la diferencia entre una vejez con buena audición o una dependencia temprana de audífonos. Además: Escándalo en gimnasio: una mujer agredió a entrenador y anuncia acciones legales

La investigación, liderada por especialistas de la Universidad del Sur de California, analizó cómo influye el volumen de la música en el esfuerzo de quienes participan en clases grupales de ejercicio en los gimnasios.
La investigación, liderada por especialistas de la Universidad del Sur de California, analizó cómo influye el volumen de la música en el esfuerzo de quienes participan en clases grupales de ejercicio en los gimnasios.

Lo que sí importa: el ritmo sobre la potencia

Si el volumen no es la clave, ¿qué es lo que hace que la música sea una herramienta útil? Los expertos en psicología del deporte, como el investigador Matthew Stork, explican que la música funciona como un disociador auditivo.

Al entrenar, el cuerpo envía señales de fatiga, dolor muscular y aumento del ritmo cardíaco al cerebro; una buena melodía ayuda a que la mente se distraiga de estas sensaciones molestas.

No obstante, el secreto reside en el tiempo (ritmo) y no en los decibeles, el ritmo ideal, para actividades cardiovasculares, se recomienda música de entre 120 y 140 pulsaciones por minuto (BPM), lo que suele sincronizarse con la frecuencia cardíaca del ejercicio.

La investigación, liderada por especialistas de la Universidad del Sur de California, analizó cómo influye el volumen de la música en el esfuerzo de quienes participan en clases grupales de ejercicio en los gimnasios.
La investigación, liderada por especialistas de la Universidad del Sur de California, analizó cómo influye el volumen de la música en el esfuerzo de quienes participan en clases grupales de ejercicio en los gimnasios.

La preferencia personal: el profesor de kinesiología Christopher Ballman destaca que escuchar canciones que realmente nos gustan genera una respuesta emocional positiva que aumenta la motivación de forma más efectiva que cualquier volumen estridente.

Señales de alerta

Los especialistas recomiendan estar atentos a los síntomas postentrenamiento. Si al salir del gimnasio experimentas sensación de oído tapado, dificultad para entender conversaciones o zumbidos, es momento de consultar a un profesional. La ciencia es clara: puedes esculpir tu cuerpo sin necesidad de sacrificar tus oídos en el proceso.

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