Cultura
Sábado 30 de abril de 2016 - 12:01 AM

Las formas de la vida

La talla en madera, tal como la ejerce Víctor Julio, es la búsqueda del espíritu de las cosas.

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Publicado por: DOMINGÓ

Algunas veces, las sombras de los tiempos no alcanzan a oscurecer viejas tradiciones. La talla en madera es una de esas prácticas culturales que aún, en los límites del olvido, sobrevive con dignidad. Los cultores de esta expresión artística tan antigua son a veces inmunes a las exigencias modernas del uso y el desecho. Todavía esta rica tradición cuenta con admiradores que aprecian el trabajo paciente del artista tallador que de forma pura extrae de la madera formas y sensaciones guardadas en su interior.

Uno de esos artistas reveladores de signos es Víctor Julio Quiroga, artista apreciado en Contratación, Santander, el pueblo en donde vive y trabaja, y en donde su obra forma parte del imaginario colectivo. Víctor se define como «artista polifacético», ya que cultiva otras expresiones artísticas, como la pintura, la música, el canto y la práctica de las artes marciales como filosofía de vida; pero es con la talla en madera como su talento se siente más cómodo, y como logra que su inquieto y sensible espíritu comunique las esencialidades de la vida que considera importantes.

Sus tallas resultan ser una amalgama reveladora de los gustos de nuestros pueblos. Es como un viaje a través del tiempo, puesto que sus obras de madera dejan visibles marcas antiguas, como el mito de Acanto, de la Grecia clásica, según el cual Acanto era una ninfa amada por el dios Apolo, que la transformó, tras su muerte, en una hierba amante del sol, y que los escultores recrearon infinitas veces en forma de volutas de mármol que en nuestros días todavía los talladores reproducen, pasando por las tracerías arquitectónicas de la edad media, especialmente elaboradas para ventanas y arcos que culminaban con rosetones, bóvedas, gabletes y pináculos.

Para este artista, la talla en madera actualmente se ha extendido a otros usos menos ampulosos, como pequeñas decoraciones de madera ensambladas en muebles o representaciones artísticas escultóricas de animales que sus clientes exponen en oficinas como objetos representativos de laboriosidad, esfuerzo y constancia. Víctor explica que esto es así porque la talla en madera es un trabajo que implica en su elaboración estas cualidades, ya que su técnica esencial es por medio del desgaste y el pulido. «Se parece a la vida en cuanto a las dificultades que todos debemos sortear; estamos en constante desgaste de nuestras energías; debemos trabajar mucho para conseguir lo que queremos, pero también debemos pulir constantemente lo que hacemos para que todo se vea mejor». Por ello sus obras son una combinación armónica entre habilidad técnica y expresión artística, que continúa con la tradición y con la búsqueda constante de los artistas talladores en madera que siempre se han inspirado en la naturaleza, ya que sus formas orgánicas, caprichosas y llenas de misterio, son para ellos su principal fuente de inspiración.

Cada proceso de la talla es para Víctor Julio casi una ceremonia, desde los dibujos preliminares, pasando por la elaboración de las plantillas, el afilado de las gubias, la realización de cargas o el trazado de la profundidad, el vaciado o relieve que va a tener la talla, el modelado, los calados, el rizado o el hallazgo de la expresión de la talla, hasta el emparejado y finalmente el retoque o el pulido de la pieza. Es un rito, un diálogo continuo con la materia y las formas que implica conocer la clase de madera que se está utilizando y comprender sus vetas, la mayor o menor presión que ha de ejercerse, que culmina con el estallido de alegría por encontrar el resultado final deseado. La talla en madera, tal como la ejerce Víctor Julio, es, en suma, la búsqueda del espíritu de las cosas. Un trabajo noble. Cada talla es una conquista de conocimiento que Víctor comparte esperanzado con todo su pueblo, y que este, afortunadamente, valora como signo de identidad y de orgullo, pues sus obras son para los habitantes de Contratación un símbolo de trascendencia que les permite entender el presente y superar las restricciones del olvido. Gran ejemplo de la utilidad del arte en el desarrollo de los pueblos.

Publicado por: DOMINGÓ

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