Cultura
Viernes 06 de septiembre de 2024 - 02:28 PM

El tiple, patrimonio de los colombianos

Esta semana, un informe del periodista Daniel Coronell desató una polémica sobre el origen del tiple: ¿es este instrumento oriundo de Antioquia o de Santander? Más allá de la controversia, los expertos intérpretes del tiple en Santander aseguran que su melodioso sonido es un patrimonio de todos los colombianos.

Tiplistas de Santander.
Tiplistas de Santander.

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Publicado por: Paola Esteban

Entre los caminos montañosos que unen Vélez con Chiquinquirá, las antiguas romerías traían más que peregrinos: los campesinos, en su andar, cargaban instrumentos que acompañaban las voces agudas de las mujeres, resonando como ecos en el viento. En este entorno de devoción y música, surgió el requinto, un instrumento que, con su tono más alto que el tiple, buscaba capturar la esencia de esas voces etéreas, pero el tiple no fue olvidado: ambos instrumentos se alzaron como guardianes sonoros de fiestas y celebraciones, entrelazando la música folclórica que aún palpita en el alma de campesina de Colombia. Lea también: “Aquello que no se dice”: Carolina Jaimes Branger revela las entrañas de una Venezuela oculta en su nueva novela

El maestro Gustavo Gómez Ardila decía que “la voz es el único instrumento con alma”, esa alma que se materializa cuando un músico virtuoso toca el tiple y el requinto, haciendo que el sonido no solo vibre, sino que respire, como si el instrumento hallara su propia voz, capaz de tocar el espíritu y trascender lo terrenal.

El tiple, alma sonora de la música folclórica colombiana, resuena con fuerza en el bambuco, el pasillo y la guabina. Descendiente de la antigua “vihuela” española, fue transformado por artesanos locales para reflejar el paisaje y la cultura colombiana. Más pequeño que la guitarra y afinado una cuarta más alta, el tiple emite un sonido agudo y brillante, con cuerdas metálicas dispuestas en órdenes triples, tejiendo un timbre inconfundible que evoca las montañas y valles que lo vieron nacer.

Recientemente, una polémica sobre el origen del tiple estalló y quiso desafinarlo luego de un comentario del periodista Daniel Coronell, quien afirmó que “nadie puede dudar que el tiple es antioqueño”. También dijo que no solo era “paisa”, para hacer honor a la verdad, pero el intenso debate entre Antioquia y Santander, regiones históricamente defensoras del instrumento, no se hizo esperar.

Incluso, en el informe se señaló que un grupo de antioqueños intentó registrar el tiple como un bien inmaterial de la Nación, reclamando para su región el origen del instrumento.

Para mediar en aguas turbulentas, Luis Guillermo Aguilar, director de Cortiple, subrayó que el tiple es un instrumento nacional. Aunque reconoció el valioso papel de los antioqueños en su promoción, destacó que los santandereanos son los principales exponentes del tiple moderno.

Presentación de intérpretes de tiple y requinto en el Festival Folclórico Estudiantil.//Suministrada Alcaldía de Vélez.
Presentación de intérpretes de tiple y requinto en el Festival Folclórico Estudiantil.//Suministrada Alcaldía de Vélez.

¿De dónde viene realmente el tiple?

Orlando Serrano, reconocido investigador, sociólogo y músico, explicó que no existen pruebas concluyentes que respalden la idea de que el tiple proviene de una región específica de Colombia: “Cualquier intento de atribuirle un origen geográfico específico carece de fundamento y es una mera conjetura. Sin embargo, una cosa es hablar del origen, y otra muy distinta es reconocer el arraigo que este instrumento tiene en distintas regiones del país”.

En Santander, el tiple arraigó desde mediados del siglo XIX. José Caicedo Rojas, en un texto de 1949 sobre la Guerra de los Supremos, revela cómo el tiple estaba presente en casi todas las casas campesinas de 1840. Su sonido, constante y envolvente, susurraba el eco de las guabinas, tejiendo melodías que resonaban en los valles y montañas.

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“Atribuir su origen a regiones como Antioquia o Santander es complicado, aunque es innegable que en Santander el manejo, la ejecución y la interpretación del tiple han alcanzado un nivel destacado, reconocido no solo en la región, sino también en otras partes del país, como Antioquia”, explica el reconocido músico Puno Ardila, integrante del Grupo Los Muchos y promotor del Festivalito Ruitoqueño.

El tiple, nacido del pueblo, se convirtió en un símbolo profundo de la identidad musical colombiana. Pedro Nel Martínez, virtuoso con más de seis décadas de dedicación, vio esta transformación. Para él, el debate sobre su origen es trivial frente a su inmenso valor cultural. Martínez, cuya vida ha sido un tributo al tiple, enfatiza la importancia de transmitir este legado a las nuevas generaciones, para que continúen tejiendo el alma de Colombia con sus notas.

“En todas las regiones ha habido grandes músicos que han dado fama al tiple, como el maestro Pacho Benavides. De hecho, artistas de gran renombre como José Luis Martínez y Mario Martínez han tocado este instrumento, y gracias a su dedicación, han contribuido a su promoción tanto en Colombia como en el exterior”, asegura el músico, que se presentará el 25 de octubre en el Teatro Santander para un concierto de despedida de los escenarios que reunirá a un selecto grupo de artistas que rendirán un homenaje a la trayectoria y dedicación del “Tiple de Oro”.

El tiple sigue siendo vital en muchas regiones de Colombia, especialmente en Santander, donde su interpretación ha alcanzado niveles sobresalientes. Su renacimiento se ha visto impulsado por escuelas de música y festivales como el Festival del Tiple en Charalá y el Encuentro Nacional del Tiple en Bogotá.

Carlos Quintero, músico y promotor del tiple en Santander, resaltó el impacto del maestro Francisco “Pacho” Benavides, cuya dedicación llevó al tiple a escenarios internacionales. Este instrumento, ligado a la evolución de la guitarra española y al tres cubano, sigue siendo un símbolo de la tradición cultural colombiana.

“En los últimos años, el auge de la música carranguera en Vélez, San Gil y Boyacá ha revitalizado el interés por el tiple y el requinto. Las escuelas y festivales locales, como el Festival de la Guabina y del Tiple y la Parranda Veleña, celebran estos instrumentos y su importancia cultural. Las universidades también han comenzado a ofrecer programas de música popular que incluyen el tiple, permitiendo a los jóvenes músicos estudiar y perfeccionar este instrumento tradicional. Este compromiso académico ha contribuido a elevar el nivel del tiple a nivel mundial, igualándolo con instrumentos clásicos en Europa”.

Publicado por: Paola Esteban

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