Cultura
Viernes 07 de marzo de 2025 - 01:25 PM

La voz truncada de los Guane: un mural que revive la memoria ancestral

El mural más grande de arte rupestre latinoamericano en Europa, creado por el santandereano Marcello Chaparro Santana, rinde homenaje a la ancestral cultura Guane en el Consulado de Colombia.

La voz truncada de los Guane: un mural que revive la memoria ancestral
La voz truncada de los Guane: un mural que revive la memoria ancestral

Compartir

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

Dicen que, cada cuatro lunas, el cañón del Chicamocha retumba con el último grito de los Guane, un eco que se niega a morir. Hoy, ese grito resuena en el corazón de Madrid, en el mural de un santandereano que entendió que la memoria es un acto de resistencia. Lea también: La película santandereana Adiós al amigo fue seleccionada en el 64º Festival Internacional de Cine de Cartagena

El mural “La voz truncada” está dedicado a su hermano, Sergio Ernesto Chaparro Santana, quien ya no está. Y quizás, en algún rincón del viento que atraviesa el Chicamocha, él también escucha ese susurro ancestral.

Porque la historia de los Guane no ha terminado. Sigue latiendo en cada pincelada, en cada grieta, en cada trozo de oro que brilla en el consulado de Colombia en Madrid.

Desde niño, Marcello jugaba en las cuevas del Cañón del Chicamocha. La Mesa de los Santos era su territorio de exploración, donde su padre, un boyacense enamorado de las raíces santandereanas, le señalaba los garabatos de los antiguos y le hablaba de símbolos que el viento parecía susurrar entre las piedras. Aquel niño, absorto en los relatos de su padre, creció, cruzó océanos, se convirtió en profesor y divulgador cultural en Europa. Pero el eco de su infancia jamás se apagó.

El destino, con sus giros inesperados, lo llevó a reencontrarse con su esencia en Bucaramanga, en la Casa del Libro Total. Allí, entre páginas de historia y tinta fresca, conoció a Alejandro y Daniel Navaz. Fue Alejandro quien, con su fotolibro sobre el arte rupestre en Colombia, encendió en Marcello un fuego que ya ardía desde sus días de infancia: el legado de los Guane.

Así comenzó un viaje sin retorno, uno que lo llevaría a traducir las cartelas del Museo Guane en Floridablanca y el Museo Guane en el pueblo de Guane. Allí, junto a la historiadora Angélica Díaz, tejió un puente entre el pasado y el presente, dando voz a los pictogramas que siglos atrás fueron esculpidos en piedra. Pero el legado de los Guane no se detuvo en aquellos muros. Cruzó fronteras hasta Francia, donde sus estudiantes plasmaron su cosmogonía en telares, recordando que estos antiguos habitantes de la meseta de Xerira no solo pintaron rocas, sino que hilaron su mundo en mantas y cerámicas.

Sin embargo, la culminación de esta travesía no se daría sino en Madrid. En una de las calles más céntricas de la capital española, en el nuevo Consulado de Colombia, se erige el mural más grande dedicado al arte rupestre latinoamericano en Europa. Un mural de 11 metros de ancho por 3 de alto, titulado “La voz truncada”, que cuenta en seis escenas la historia de los Guane: su génesis, su esplendor y su trágico final en 1542 con la muerte del último cacique.

La voz truncada de los Guane: un mural que revive la memoria ancestral
La voz truncada de los Guane: un mural que revive la memoria ancestral

El mural: una historia tallada en pigmentos

Para enfrentar el desafío de llenar aquel lienzo colosal, Marcello recurrió a la meditación. Cerró los ojos y dejó que los recuerdos lo transportaran de vuelta a las cuevas de su niñez. Se documentó con los estudios de Alejandro Navas y los textos de historiadores como Emilio Arenas y Luis Domingo Pencón. Entre grietas y pinceladas, representó la historia de los Guane en cinco secciones: La génesis, el origen del pueblo a orillas del río; La inundación de la laguna de Fúquene, con sus ranas y vegetación; El asentamiento en la meseta de Xerira, el florecimiento de su cultura; El panteón Guane, su cosmovisión y espiritualidad y El final trágico, la llegada de los conquistadores y la desaparición de su pueblo. Lea también: “Naturaleza, religión, ser humano”: un viaje musical a lo más profundo de la existencia

Publicidad

Cada pictograma, cada grieta, cada trazo, está impregnado de memoria. Entre las fisuras del mural, Marcello incrustó pepitas de oro, un símbolo del precio que pagaron los Guane por su derrota. “No quería embellecer la historia ni blanquearla. Quería que doliera, que conmoviera”, confiesa el artista.

El mural no es solo una obra de arte. Es un testimonio. Un recordatorio de que la historia de los Guane no debe quedar relegada al olvido. A diario, cientos de personas pasan por el Consulado de Colombia en Madrid. Muchos, hijos de colombianos que jamás han oído del Cañón del Chicamocha ni de la cosmogonía de los Guane. Ahora, frente a este mural, se detienen, preguntan, aprenden.

“La visión de un país en el exterior suele ser una amalgama reducida. En España y Francia, Colombia se asocia con el Caribe, con el acento paisa, con la cumbia. Pero somos más que eso. Nuestra historia indígena es vasta y desconocida”, explica Marcello. Por ello, a través de talleres con niños en Europa, continúa sembrando la semilla del arte rupestre Guane. Los pequeños plasman pictogramas en camisetas, transformando la moda en un vehículo de memoria ancestral.

Marcello Chaparro con el cónsul Rodrigo Pinzón Navarro. Foto suministrada/VANGUARDIA
Marcello Chaparro con el cónsul Rodrigo Pinzón Navarro. Foto suministrada/VANGUARDIA

El mural en el Consulado no es solo un homenaje al pasado. Es un faro para el futuro. Con códigos QR que enlazan a narraciones en español, inglés y francés, el proyecto busca expandirse, atraer más miradas, generar diálogos.

En el centro de Madrid, donde la modernidad y la historia se entrelazan, resuena la voz truncada de los Guane. No en piedra, sino en pigmentos sobre un muro imponente. Un mural que, como un susurro del viento en el Cañón del Chicamocha, nos recuerda que la historia de un pueblo no muere mientras haya quien la cuente.

Marcello Chaparro Santana ha dejado su marca, no solo en un edificio diplomático, sino en la memoria colectiva. Y, en el fondo de su corazón, este mural lleva una dedicatoria personal: a su hermano, Sergio Ernesto Chaparro Santana, cuya ausencia también es una voz truncada en su historia.

Pero mientras haya quien contemple el mural y se haga preguntas, la voz de los Guane seguirá resonando. En Madrid. En Santander. En cada rincón donde alguien decida recordar.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whatsapp acá.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad