Once artistas de distintas regiones del país se reúnen en Colectiva: multiverso artístico, una exposición itinerante que viaja por Santander llevando arte, memoria y territorio a cada rincón donde el talento necesita un lugar para florecer.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
Un proyecto cultural nace de la confluencia de cuatro espacios de gestión independientes, con raíces en Bogotá, Bucaramanga, San Gil y Barichara. Cada uno con su propia historia, cada uno con su propia fuerza, pero unidos por un mismo propósito: hacer del arte una forma de conexión entre territorios, comunidades y memorias. Lea también:Carlos Quintero: el requinto que también sueña con la Libertadores
No es un colectivo, ni una fundación, ni una empresa cultural. Es algo más orgánico: una articulación entre gestores que entienden la cultura como un flujo de ida y vuelta. Un puente. Una conversación continua entre lo urbano y lo rural, entre la academia y lo popular, entre el creador y el territorio. A partir de allí nace “Colectiva: multiverso artístico”, que acoge a cuatro casas culturales: Casa Cultural Independiente El Solar (Bucaramanga), Galería Espacio Compartido (Bogotá), Casa de la Cultura Emilio Pradilla González (Barichara) y Circuito Cultural Independiente (San Gil).
La exposición se inaugura el 4 de abril en Barichara.
La Casa Cultural Independiente El Solar fue fundada y dirigida por Alfredo Ortiz Rodríguez, referente histórico de la autogestión cultural en la ciudad. Desde 1996, ha sido un espacio de resistencia frente a la mercantilización del arte, con una programación constante que va del cine al teatro, de la literatura al activismo comunitario. Un lugar donde los márgenes encuentran su centro.
La Galería Espacio Compartido fue creada en 2007 por Jaime Ruiz Montes, gestor y curador que ha logrado una proeza: articular exposiciones de artistas emergentes y consagrados en múltiples formatos, espacios y ciudades, incluyendo Barcelona y Florida, abriendo posibilidades reales de circulación y visibilidad para más de 300 artistas.
Por su parte, la Casa de la Cultura Emilio Pradilla González fue dirigida por el Licenciado Humberto Muñoz Muñoz, con una historia que honra a uno de los intelectuales más notables del siglo XX santandereano. Ubicada en una casona colonial de más de 300 años, esta casa es epicentro de exposiciones, conciertos, conferencias, y es también un museo y oficina de turismo. Barichara encuentra aquí no solo su memoria, sino también su proyección cultural.
Y Circuito Cultural Independiente (San Gil) es liderado por María Esperanza Rodríguez Ávila y es la arteria que conecta las actividades urbanas con las zonas rurales del sur de Santander. En una década de trabajo, este circuito ha logrado llevar expresiones artísticas a municipios como Charalá, Mogotes, Guane, Curití, entre otros, enriqueciendo el paisaje cultural con voces y miradas diversas.
Lo que fluye cuando el arte se mueve
La exposición, cuya itinerancia toma cuerpo en exposiciones, encuentros, talleres y acciones comunitarias, ha permitido que el arte no se quede en los centros, sino que viaje, dialogue, se transforme y vuelva a su origen con nuevas capas de sentido. Porque aquí no se trata solo de mostrar obras, sino de activar procesos culturales duraderos, de generar complicidades entre gestores, artistas, públicos y territorios.
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Es precisamente desde ese espíritu de colaboración y descentralización que nace esta exposición colectiva conformada por 11 artistas provenientes de diferentes regiones del país, con trayectorias y estéticas muy diversas, que dialogan en una exposición itinerante curada con sensibilidad y visión de futuro.
La nómina de la exposición es tan diversa como potente: desde el surrealismo latinoamericano del chileno Mario Murúa, hasta la sensibilidad territorial de Lester Terry, cubano radicado en Miami, cuya obra explora la identidad a través de mapas y símbolos insulares. Pasando por la obra visionaria de Samuel Cadena Martínez (q.e.p.d.), centrada en el legado precolombino, o la poética crítica del joven sangileño Sergio Iván Méndez, que se abre paso con una estética neosurrealista desafiante.
A ellos se suman figuras como Hernando Vergara (q.e.p.d.), histórico artista y diseñador, cercano a Gabriel García Márquez, con quien trabajó como ilustrador en La Oveja Negra. También Carlos Alberto Cano, con su relectura quijotesca de la utopía, y Luis Daniel Hernández, cuya obra aborda las profundidades de la mente y la condición humana desde lo visual y lo escrito.
Otros nombres como Jorge Russinke, Alfredo Saldarriaga, Gerardo Arenas, y una artesana anónima de Galán, aportan miradas que oscilan entre la pintura, la fotografía, el arte popular y el collage, reafirmando que el arte es múltiple, inclusivo y, sobre todo, vivo.
En palabras de María Esperanza Rodríguez, “tenemos hambre de arte en la provincia, pero también producción valiosa”. Y justamente eso es lo que demuestra esta alianza: que en lugares como Barichara, Charalá, Galán o San Gil hay potencia creativa, saberes profundos y un deseo genuino de encontrarse a través del arte.
Alfredo Ortiz lo dice con claridad: “El artista no puede ser a la vez creador, promotor, gestor. Para eso estamos nosotros”. Y allí radica el sentido profundo de esta red: acompañar, impulsar, abrir puertas. Ver donde otros no ven. Apostarle al talento cuando aún es semilla.













