Carlos Quintero no solo toca el requinto: lo convierte en bandera. Entre acordes de bolero y cánticos de estadio, este músico santandereano le pone melodía al amor por el Atlético Bucaramanga y demuestra que el arte también se juega con el alma.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
Carlos Quintero no solo pulsa las cuerdas de un requinto: pulsa también el corazón de una ciudad que sigue soñando en amarillo. Músico santandereano, formado en la Universidad Autónoma de Bucaramanga, Quintero ha forjado su carrera a punta de talento, constancia y una pasión que vibra tanto en salas de concierto como en las tribunas del estadio Alfonso López. Lea también:
“El requinto tiene alma”, dice. Y cuando lo dice, no está pensando solamente en técnica o estética. Está hablando de emoción, de identidad. Y en el caso de Carlos, también está hablando de fútbol. Porque si hay algo que suena tan fuerte como sus homenajes a Gardel, Leo Dan o Julio Jaramillo, es su devoción por el Atlético Bucaramanga.
Conocido por llevar el requinto a géneros poco convencionales para el instrumento, vallenato, bolero, tango, música popular, recientemente Quintero ha hecho de su música un espacio para rendir homenaje al equipo de sus amores. Lo hizo con una versión instrumental de “La cumbia de los trapos”, que en la voz de la hinchada leoparda se ha convertido en un himno sentimental, más potente que cualquier cántico oficial.

“La cumbia de los trapos es nuestro grito de aliento, nuestra bandera sonora”, cuenta. Y su versión, ejecutada desde la fibra más íntima de su requinto, ha tenido una acogida que confirma que el fútbol también se puede llorar y celebrar con arte.
Rumbo a la Libertadores… también desde la música
Desde sus redes, cada vez que emprende un nuevo proyecto, Carlos lanza una frase que se ha vuelto parte de su sello: “Rumbo a la Libertadores”. La heredó del humorista José Ordóñez, pero para él no es una broma ni un cliché: es un mantra, una declaración de intenciones.
“Esa frase encierra lo que somos los santandereanos: tercos, soñadores, resistentes”, dice. Y es que este 2024, el Bucaramanga ha devuelto la ilusión a una ciudad que se acostumbró a amar con paciencia. Por eso, para Quintero, lo que pasa en la cancha resuena también en sus cuerdas. “Lo que hace el equipo es arte. Y lo que uno toca debe conectarse con eso”.
Quintero no es un músico que simplemente “le va” al Bucaramanga. Es un artista que lo incorpora a su obra. Que lo convierte en símbolo. Que lo hace sonar con dignidad, desde la madera de su instrumento hasta la memoria sonora de una hinchada que no deja de creer.
Así como elevó el requinto a protagonista en escenarios académicos, gracias a su formación en la Unab y sus estudios en Francia, ahora lo eleva como vehículo de pertenencia, de arraigo, de celebración colectiva. “Cuando toco para el Bucaramanga, siento que el requinto habla por todos nosotros”, dice con el brillo en los ojos del niño que alguna vez soñó con ver a su equipo en una Copa internacional.
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Carlos Quintero sigue tocando, componiendo, investigando, mezclando tradición con modernidad. Pero también sigue soñando, como toda la hinchada auriverde, con una final, con una estrella, con ese anhelo eterno que los santandereanos llevan tatuado en el alma.
Porque si algo ha demostrado este músico, y su requinto que canta, llora y grita gol, es que no hay arte más poderoso que el que nace del corazón colectivo de una ciudad que nunca deja de alentar.
Carlos Quintero: la trayectoria premiada de un requintista santandereano que eleva la música andina
Carlos Andrés Quintero Badillo, nacido en Bucaramanga en 1991 y criado en Zapatoca, Santander, es hoy uno de los referentes más destacados del requinto en Colombia. Su trayectoria como intérprete, compositor e investigador ha sido reconocida en distintos escenarios nacionales, consolidándolo como un músico que ha sabido unir la tradición con la formación académica.
Inició su camino musical a los ocho años, influenciado por su padre y su abuelo, quienes le enseñaron los primeros acordes en el tiple y el requinto. Su talento precoz lo llevó a presentarse en importantes festivales desde la adolescencia. A los 17 años participó por primera vez en el Festival Mono Núñez, el certamen más reconocido de música andina colombiana, al que regresaría en varias ocasiones como protagonista.
Junto a su hermano Manuel Eduardo, con quien conforma un dúo instrumental, ha obtenido el Gran Premio Mono Núñez en la modalidad instrumental en tres oportunidades: 2009, 2013 y 2020. Estos galardones lo posicionaron como uno de los artistas más laureados en la historia reciente del festival.
Gracias a estos logros, Quintero obtuvo una beca de la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), donde se formó como músico profesional, graduándose con distinción *Cum Laude*. Fue uno de los primeros músicos en especializarse académicamente en requinto en el país. También ha adelantado estudios en el exterior, particularmente en Francia, donde profundizó en técnicas de interpretación y arreglos.
Además de su carrera como intérprete, Carlos ha estado vinculado a la gestión cultural. Ejerció como asesor de cultura y turismo en la Alcaldía de Zapatoca, impulsando procesos de formación artística y preservación del patrimonio musical local.
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En los últimos años, ha explorado nuevas formas de acercar el requinto a públicos diversos, interpretando géneros como el vallenato, la música popular y el tango. También ha producido piezas inspiradas en su afición por el fútbol, particularmente por el Atlético Bucaramanga, equipo del cual es hincha declarado.
Con más de dos décadas dedicadas a la música, Carlos Quintero continúa proyectando su arte desde Santander hacia el país y el mundo, con un enfoque que mezcla virtuosismo técnico, sensibilidad artística y un profundo compromiso con la identidad cultural colombiana.













