Cultura
Martes 20 de mayo de 2025 - 03:04 PM

Exposición en Bucaramanga revela el valor cultural y simbólico de la reparación a lo largo de la historia

Una exposición en Bucaramanga explora la reparación de objetos en culturas prehispánicas y su relación con la memoria, la paz y el patrimonio.

Exposición en Bucaramanga revela el valor cultural y simbólico de la reparación a lo largo de la historia. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA
Exposición en Bucaramanga revela el valor cultural y simbólico de la reparación a lo largo de la historia. Foto tomada de redes sociales/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Cultural

Una exposición arqueológica, que estará abierta hasta febrero de 2026 en el Centro Cultural del Banco de la República en Bucaramanga, busca pensarse sobre el concepto de cómo reparar no es ocultar la fractura, sino abrazarla. Se trata de una curaduría sensible y cargada de significado, a cargo de María Alicia Uribe y Héctor Andrés García Botero, que nos invita a pensar el remiendo como un lenguaje universal, una memoria adherida a los objetos y también a las heridas del alma colectiva.

Bajo el título no dicho de una metáfora constante, la muestra se despliega en la Sala de Exposiciones con un guion que entrelaza piezas arqueológicas, textiles, objetos metálicos y cerámicas, junto con reflexiones contemporáneas sobre la reparación simbólica y la construcción de la paz. Porque reparar, nos recuerda esta exposición, ha sido siempre una forma de resistir al olvido.

Aquí el enlace al taller.

Arreglar lo roto: una práctica ancestral

Lejos de ser un gesto moderno, la reparación es tan antigua como la fragilidad. En las sociedades prehispánicas, el remiendo de un objeto no respondía solo a la utilidad práctica. Una copa ceremonial rota o una nariguera fracturada podían volver a ensamblarse por medios técnicos, sí, pero también por motivos rituales, políticos y cosmogónicos.

Técnicas como la perforación, el amarre o la contención, registradas en piezas de oro, cerámica o textiles, muestran no solo una sofisticación técnica, sino una ética. La estética de lo incompleto que se completa con manos humanas. La belleza de lo remendado con cuidado.

Así, un fragmento de oro cosido con fibra vegetal deja de ser una simple reliquia para convertirse en un espejo de cómo entendían nuestros ancestros el equilibrio entre forma, función y espiritualidad.

Más allá de su riqueza material, la exposición también apuesta por el diálogo interinstitucional. Reúne piezas del Museo de Arte Miguel Urrutia (Mamu) y de la Biblioteca Luis Ángel Arango, trazando un puente entre el patrimonio arqueológico y las prácticas curatoriales del presente.

En ese gesto, el acto de reparar se extiende del objeto al discurso: se repara el olvido de estas técnicas, se repara la visión lineal del tiempo, y se repara, al menos simbólicamente, un país que todavía sutura sus fisuras sociales.

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No es casual que entre las palabras clave de esta muestra figuren “paz” y “reparación simbólica”. En un país que ha transitado procesos de conflicto y reconciliación, esta exposición ofrece una mirada alternativa: la paz también se construye con las manos, con la paciencia del que cose, del que pega, del que no renuncia a lo quebrado.

Detenerse ante un objeto reparado puede parecer un acto revolucionario. Pero más que rebelde, es profundamente humano. Lo dicen las costuras visibles en un manto antiguo, las cintas que unen las hojas sueltas de un libro, los hilos que sostienen el borde de una vasija rota. Cada uno de ellos cuenta una historia, no solo del objeto, sino de quien decidió conservarlo.

La exposición es gratuita, abierta al público, y más que una muestra para observar, es una invitación a contemplar. A mirar distinto lo que se ha roto y, en lugar de desecharlo, pensar en cómo volver a unirlo, a nuestra manera.

Publicado por: Redacción Cultural

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