La nueva versión de El olor de la caléndula, producida por Ágora, es un homenaje escénico a las madres y abuelas que han resistido en silencio. Con música original, talento local y una historia íntima basada en vivencias familiares, la obra reflexiona sobre el duelo, la sororidad y la lucha femenina en un contexto marcado por el conflicto y la ausencia.

¿Es posible que el olor de una hierba, con propiedades para curar y regenerar, sea un presagio para alertar sobre desgracias que acechan a un pueblo consumido por la guerra? Cornelia Castro, quien ansía la libertad en un entorno que la oprime y que la castiga por su irreverencia, lo sabe más que nadie.
“El olor de la caléndula” es una obra que narra la historia de Cornelia, una mujer que huye de una misteriosa maldición en medio de un contexto violento.
Ambientada en los años 40 en el pueblo de Rumalca, la obra explora el conflicto entre libertad e imposición social, y el contraste entre Cornelia y su hermana Reina, que encarna el conservadurismo y choca con las decisiones y voluntad de la protagonista. Lea también: La voz de María Cristina Plata regresa al Teatro Santander con su álbum más personal
“Esta mujer es irreverente, va en contra de la corriente, y por eso muchas personas del pueblo se ponen en su contra. Incluso su madre es muy dura con ella; tienen una relación bastante fuerte y conflictiva. En medio de todo esto, el padre actúa como mediador, tratando de evitar que la madre la castigue, le pegue o incluso la lleve a un orfanato”, adelantó Andes Villamizart, codirector de la obra, sin dar más detalles para que sean los asistentes quien vivan la historia de principio a fin.
El próximo jueves 29 de mayo, en el Teatro Escuela del Teatro Santander de Bucaramanga, se seguirá la historia que sigue su destino y el de su familia, quien en el intento de huir de esa maldición que la ha acompañado desde siempre, sufre pérdidas y vive procesos complejos, pero se encuentra como mujer y se encamina en lo que siempre soñó ser.
La caléndula representa la memoria, la herida abierta y la sanación lenta del dolor. “El duelo es una herida que nunca termina de cerrarse y la caléndula viene siendo como ese recordatorio para continuar sanando los diferentes duelos”, cuenta Lucía Orozco, directora de la obra e intérprete de la protagonista.
Para ella, la obra es un homenaje a las mujeres que sobreviven, luchan y reconstruyen en medio de la ausencia. A las mujeres que han tenido que resistir en una estructura social patriarcal.
“Siento que esta obra es, en el fondo, un poema, una carta de amor a las mamás y abuelas. También plantea una reflexión profunda sobre la guerra, entendida como nuestra maldición colectiva. Es un ciclo que se alimenta a sí mismo constantemente, un bucle interminable de dolor, resentimiento y pérdida del que no sabemos cómo salir.
Publicidad
La obra es producida por la productora y escuela de formación actoral Ágora y dirigida por Lucía Orozco y Andes Villamizart. “Está inspirada en hechos reales ocurridos en mi familia. Es un reestreno, ya que hace diez años se presentó por primera vez en formato de monólogo, centrado en el personaje de Cornelia. En esta nueva versión, fue reescrita y adaptada para tener un enfoque más coral y colectivo”, dijo Lucía.
Un elenco interdisciplinario
En este montaje, el equipo cuenta con talentos de diversas áreas artísticas de Bucaramanga. La dirección musical está a cargo de Henry Rincón, también conocido como Henry O Nicolás, quien ha compuesto cinco temas originales para la obra.
También participa Manuel García, voz líder de la agrupación La Matachera y reconocido ilustrador, quien hace parte del componente musical y visual del montaje. Se suma Alejandro Paipa, quien fue director musical en la obra Vivarium y que en esta ocasión participa como actor y músico.
Asimismo, el elenco incluye a Catalina Barrera, cantante y líder del proyecto She Rocks, así como a dos nuevos talentos egresados de la Escuela Municipal de Artes en artes escénicas: Daniela Maya y Karen LizarDi, quienes aportan frescura y energía a la puesta en escena.
Además, estudiantes de la escuela de formación de Ágora, acompañan el grupo actoral que da vida a la obra: Nicolás Herrera, David Pérez, Andrés Santoyo, Natalia Bermúdez y Valentina Ordoñez.
El olor de la caléndula es una oportunidad para sanar desde el teatro, reconocer la resiliencia familiar y apoyar el talento artístico local. Una obra que abraza la memoria y merece ser acompañada.












