En La Purnia Chiquita, una escuela rural entre las montañas de Santander, los niños no solo aprenden música: hoy convierten su historia en una canción que busca defender el patrimonio hídrico y cultural de la Mesa de Los Santos.

En la vereda La Purnia, una de las que se refugia entre las montañas de Los Santos, un grupo de niños y niñas está componiendo una canción. Pero no cualquiera: una melodía tejida con la memoria del agua, con las voces de quienes aún recuerdan los ríos que fluían libres, los nacimientos cristalinos, los pozos sin fondo y las historias que reafirman la riqueza de este municipio santandereano.
El lugar testigo de esta composición es La Purnia Chiquita, una escuela rural en la vereda del mismo nombre, sede del Colegio Mesa de Jéridas, donde el músico y formador Miguel Durán ha iniciado un taller transformador junto a sus estudiantes.
Se trata de “Cantemos la memoria del agua”, un proyecto liderado por la Corporación El Tejido del Papel, en alianza con la Fundación La Cabuya y con el apoyo del Programa de Concertación Cultural 2025 del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes de Colombia. Lea: La UIS abre las inscripciones para su XX Concurso Nacional de Literatura
“Este taller busca hacer memoria a través del arte, rescatar las historias de lo que vivían las personas con los ríos, los nacimientos, con los arroyos que pasaban y que se han acabado de manera abrupta por la represa que se construyó a lo alto de la Mesa de Los Santos para diferentes usos, sobre todo para galpones”, dice el músico.
Son historias que los abuelos contaban, que los niños y niñas han heredado, y que hoy quieren convertir en canción para que no queden en el olvido.
“Lo que buscamos es traer esas historias al presente y usarlas para recordar por qué es tan importante defender el agua y cuidarla de tanto maltrato. Ese es el eje principal, desde La Purnia Chiquita, un lugar que también sufre todas estas consecuencias de la falta al agua por la contaminación. Eso incluso afecta sus hogares”, explica Durán.
A través del diálogo con los y las estudiantes, se han recogido memorias transmitidas por abuelos, madres, tías y otros familiares sobre un tiempo en que el agua fluía libremente. Le puede interesar: La ruta para conocer el sur de Santander: donde la magia de la tierra cobra vida
Miguel Durán contó que surgieron historias mágicas y significativas: como la madre serpiente de Pila Honda, una figura mística que protege las aguas del territorio, o el pozo sin fondo donde “llueve hacia arriba”.
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El proceso creativo partió de una lluvia de ideas en la que cada estudiante compartió sus recuerdos y percepciones.
A partir de esas voces, se está construyendo la canción que, una vez finalizada, será grabada por los propios estudiantes de La Purnia Chiquita y difundida en redes sociales.
El objetivo es también presentarla en la Fiesta por el Agua, un evento organizado por la Mesa por el Agua de la región.
La idea es que el taller no se quede solo en el aula, sino que pueda llegar a otros espacios, y que esta canción sirva como una herramienta para fortalecer los procesos que dichos colectivos han adelantado en esta zona de alta vulnerabilidad, con el fin de proteger el patrimonio biocultural campesino de esta meseta que abraza el Cañón del Chicamocha.

















