Neryth Yamile Manrique, Jorge Torres González y Adolfo Cifuentes hacen parte de Irrupciones, la exposición de Casa Hoffmann que revisa la historia del performance en Colombia y pone a Santander en el centro de esa conversación artística.

Publicado por: Redacción Cultural
El performance colombiano ocupa por estos días uno de los espacios expositivos más visibles de Bogotá. En Casa Hoffmann, la muestra Irrupciones reúne a varias figuras del arte de acción en el país, pero para Santander hay un dato central: entre los artistas seleccionados están Neryth Yamile Manrique, Jorge Torres González y Adolfo Cifuentes. No es una presencia menor. Los tres entran en una exposición que busca revisar la historia de un lenguaje artístico incómodo, fugaz y muchas veces relegado a los márgenes.
La exposición fue inaugurada el 10 de abril y está curada por Mildred Durán, historiadora y crítica de arte, quien plantea una pregunta de fondo: cómo exhibir, preservar y leer una práctica que ocurre en el instante y que, aun así, deja huella. Desde esa idea, Irrupciones no se limita a colgar nombres en una sala. Lo que propone es una mirada amplia al performance en Colombia, a sus tensiones, sus rupturas y su lugar dentro del arte contemporáneo.

En ese recorrido aparecen tres obras de artistas santandereanos: “Vestida de rojo”, de Neryth Yamile Manrique; “El traje del emperador”, de Jorge Torres González; y “Matrimonio y mortaja”, de Adolfo Cifuentes. Las piezas entran en diálogo con una selección amplia de creadores colombianos y ayudan a marcar algo que durante años ha costado reconocer: que el arte contemporáneo hecho desde las regiones también ha sido decisivo para construir la historia del performance en el país.
El valor de esa participación también está en el contexto. Durante décadas, la conversación artística nacional se ha concentrado en unas pocas ciudades, mientras muchas trayectorias regionales quedan fuera del foco. Por eso, la presencia de Manrique, Torres y Cifuentes en una muestra de esta escala tiene peso propio. Santander no aparece aquí como nota al pie, sino como parte activa de una escena que ha empujado los límites del cuerpo, la acción y la imagen como formas de pensamiento artístico.

Irrupciones funciona como una toma de posición: reconocer a artistas que han trabajado desde la experimentación, lejos de la idea de un arte cómodo o decorativo. En ese mapa, los tres santandereanos confirman que desde esta región también se ha producido obra capaz de entrar, con fuerza, en la conversación nacional.
La exposición estará abierta al público hasta el 16 de mayo de 2026 en Casa Hoffmann, en Bogotá, con entrada libre. Puede visitarse de lunes a viernes, de 11:00 a. m. a 6:00 p. m., y los sábados, de 11:00 a. m. a 4:00 p. m.














