Cultura
Viernes 07 de agosto de 2026 - 01:58 PM

Una niña quería jugar fútbol y terminó llevando a Santander a un premio nacional

Ximena solo quería un lugar para jugar fútbol, pero tuvo que enfrentarse al machismo, la xenofobia y la idea de que una cancha no les pertenece a las niñas. Esa historia llevó a la producción santandereana Juegan como niñas a ganar uno de los principales Premios Príncipe de los Páramos 2026.

Una niña quiere jugar fútbol y lo que encuentra no es una cancha abierta, sino el retrato completo de un país. Juegan como niñas, serie santandereana nominada a los India Catalina, convierte esa pelea en una historia imposible de ignorar. Foto suministrada/VANGUARDIA
Una niña quiere jugar fútbol y lo que encuentra no es una cancha abierta, sino el retrato completo de un país. Juegan como niñas, serie santandereana nominada a los India Catalina, convierte esa pelea en una historia imposible de ignorar. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Cultural

Una niña que solo quiere jugar fútbol volvió a abrirse paso. Esta vez no tuvo que disputar un lugar dentro de la cancha, sino entre algunas de las producciones audiovisuales más destacadas del país. Juegan como niñas, la producción santandereana que habla de machismo, migración y prejuicios, ganó el premio a Mejor Película en los Premios Príncipe de los Páramos 2026.

La ceremonia se realizó la noche del 5 de agosto en el Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, en Bogotá. La producción compitió en su categoría con Entre 2 Aguas y Rodrigo Branquias.

Aunque fue concebida como una serie web de ocho capítulos, Juegan como niñas participó en el certamen con su versión de película para televisión o telemovie. Esa adaptación explica por qué una producción estrenada inicialmente como serie fue incluida y premiada en la categoría de Mejor Película.

Juegan como niñas está protagonizada por las jóvenes actrices Mariale Aizpurúa, Smith Cuenca, Annie Ortega y Tania Villamizar. El elenco lo completan Julio Pachón, Juliana Posso y Paola García, junto con actores juveniles y futbolistas pertenecientes a clubes de Santander, departamento donde fue rodada la producción. Foto suministrada/VANGUARDIA
Juegan como niñas está protagonizada por las jóvenes actrices Mariale Aizpurúa, Smith Cuenca, Annie Ortega y Tania Villamizar. El elenco lo completan Julio Pachón, Juliana Posso y Paola García, junto con actores juveniles y futbolistas pertenecientes a clubes de Santander, departamento donde fue rodada la producción. Foto suministrada/VANGUARDIA

El galardón se suma a un recorrido que comenzó antes de su estreno. El proyecto fue uno de los ganadores de la convocatoria Abre Cámara 2024 del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. En 2025 fue emitido por diferentes canales del sistema público de televisión colombiano y posteriormente quedó nominado como Mejor Serie de Ficción Web en la edición 42 de los Premios India Catalina 2026, realizada en Cartagena.

La producción también fue seleccionada para la décima edición del Tercer Tiempo Fest, Festival Mundial de Cine de Fútbol y Deportes, un espacio dedicado a las historias que exploran la relación entre el audiovisual, las prácticas deportivas y las transformaciones sociales.

Detrás de Juegan como niñas está un equipo de profesionales de la industria audiovisual encabezado por Mario Mantilla como showrunner. La dirección estuvo a cargo de Isabel Martínez; la producción, de Maye Cely y Andrea García; y la realización, de David Carlier.
Los guiones fueron escritos por Catalina Serrano y Smith Cuenca. Charly Galván asumió la dirección de fotografía; Yennifer Camacho, la dirección de arte; y el estudio Casa Resonante, la dirección y masterización del sonido. La dirección actoral estuvo en manos de Paola García, profesora del área de teatro de la Escuela Municipal de Artes de Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA
Detrás de Juegan como niñas está un equipo de profesionales de la industria audiovisual encabezado por Mario Mantilla como showrunner. La dirección estuvo a cargo de Isabel Martínez; la producción, de Maye Cely y Andrea García; y la realización, de David Carlier. Los guiones fueron escritos por Catalina Serrano y Smith Cuenca. Charly Galván asumió la dirección de fotografía; Yennifer Camacho, la dirección de arte; y el estudio Casa Resonante, la dirección y masterización del sonido. La dirección actoral estuvo en manos de Paola García, profesora del área de teatro de la Escuela Municipal de Artes de Bucaramanga. Foto suministrada/VANGUARDIA

Una cancha atravesada por el machismo y la migración

Enmarcada en el género coming-of-age o relato de formación, la serie sigue a Ximena, una adolescente venezolana de 15 años que acaba de llegar a Colombia y quiere entrar al equipo de fútbol del barrio donde vive.

El entrenador se opone. Argumenta que Ximena ya superó la edad para integrar un equipo mixto, pero detrás de esa aparente regla también está su convencimiento de que las niñas no son buenas para el fútbol.

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Una niña quería jugar fútbol y terminó llevando a Santander a un premio nacional. Foto suministrada/VANGUARDIA
Una niña quería jugar fútbol y terminó llevando a Santander a un premio nacional. Foto suministrada/VANGUARDIA

Acompañada por sus nuevas amigas Wendy, Kimberly y Shirley, Ximena decide crear un equipo femenino para competir contra los chicos del barrio. La convocatoria, sin embargo, no resulta sencilla. Las jóvenes deben enfrentarse a los prejuicios de algunos padres, las desigualdades sociales del sector, la condición migrante de la familia de Ximena y el machismo del entrenador de Los Cuervos.

La cancha se convierte así en algo más que el lugar donde se disputa un partido. Allí se cruzan las preguntas por la pertenencia, la amistad, la adolescencia y el derecho de las niñas a ocupar espacios que todavía siguen siendo presentados como exclusivamente masculinos.

Una niña quiere jugar fútbol y lo que encuentra no es una cancha abierta, sino el retrato completo de un país. Juegan como niñas, serie santandereana nominada a los India Catalina, convierte esa pelea en una historia imposible de ignorar. Foto suministrada/VANGUARDIA
Una niña quiere jugar fútbol y lo que encuentra no es una cancha abierta, sino el retrato completo de un país. Juegan como niñas, serie santandereana nominada a los India Catalina, convierte esa pelea en una historia imposible de ignorar. Foto suministrada/VANGUARDIA

Un elenco joven acompañado por actores reconocidos

Juegan como niñas está protagonizada por las jóvenes actrices Mariale Aizpurúa, Smith Cuenca, Annie Ortega y Tania Villamizar. El elenco lo completan Julio Pachón, Juliana Posso y Paola García, junto con actores juveniles y futbolistas pertenecientes a clubes de Santander, departamento donde fue rodada la producción.

En el proyecto también participaron intérpretes vinculados a la Escuela Municipal de Artes de Bucaramanga, EMA, entre ellos Annie Ortega, Smith Cuenca, Hanell Herrera, Carlos Blanco, Erick Martínez, Elizabeth Castillo y Paola García.

La participación de actrices en formación y jóvenes futbolistas aporta cercanía a una historia que busca ser vista en familia, pero que no evita las preguntas incómodas. ¿Qué ocurre cuando una niña decide practicar una actividad que todavía se considera “de hombres”? ¿Cuántas veces debe demostrar que merece el lugar que a otros se les entrega sin discusión?

Una niña quiere jugar fútbol y lo que encuentra no es una cancha abierta, sino el retrato completo de un país. Juegan como niñas, serie santandereana nominada a los India Catalina, convierte esa pelea en una historia imposible de ignorar. Foto suministrada/VANGUARDIA
Una niña quiere jugar fútbol y lo que encuentra no es una cancha abierta, sino el retrato completo de un país. Juegan como niñas, serie santandereana nominada a los India Catalina, convierte esa pelea en una historia imposible de ignorar. Foto suministrada/VANGUARDIA

Un equipo audiovisual hecho desde Santander

Detrás de Juegan como niñas está un equipo de profesionales de la industria audiovisual encabezado por Mario Mantilla como showrunner. La dirección estuvo a cargo de Isabel Martínez; la producción, de Maye Cely y Andrea García; y la realización, de David Carlier.

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Los guiones fueron escritos por Catalina Serrano y Smith Cuenca. Charly Galván asumió la dirección de fotografía; Yennifer Camacho, la dirección de arte; y el estudio Casa Resonante, la dirección y masterización del sonido. La dirección actoral estuvo en manos de Paola García, profesora del área de teatro de la Escuela Municipal de Artes de Bucaramanga.

El proyecto fue producido por la casa Tiempo de Series, una iniciativa que ha buscado fortalecer la creación de contenidos de ficción desde Santander y llevar historias regionales a escenarios de circulación nacional.

Un equipo que lleva años contando la región

La alianza entre los creadores de Juegan como niñas no comenzó con esta producción. Mario Mantilla, Catalina Serrano y David Carlier ya habían coincidido en El juicio del Conde, miniserie inspirada en la vida de José María Rueda, conocido como el Conde de Cuchicute. Aquella producción, dirigida por Mantilla, obtuvo recursos de una convocatoria de la Autoridad Nacional de Televisión en 2019 y posteriormente fue nominada a los Premios India Catalina.

Mario Mantilla Barajas es comunicador social, docente universitario y realizador audiovisual. Su trayectoria ha estado vinculada especialmente con la creación de historias sobre personajes, acontecimientos y memorias de Santander. Entre sus trabajos se encuentran Pienta, la hormiga y el coronel, proyecto ganador de la Beca Bicentenario; El juicio del Conde, primer puesto en la convocatoria de la ANTV para productoras independientes, y Mi Negro, miniserie web reconocida en SmartFilms.

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Mantilla también ha trabajado en la defensa de las audiencias y en la reflexión sobre la responsabilidad de los medios de comunicación, una experiencia que atraviesa su manera de entender las historias, sus públicos y las representaciones que llegan a la pantalla.

Catalina Serrano Vásquez es comunicadora social, guionista, productora de televisión y radio, docente y creadora de contenidos digitales. Antes de Juegan como niñas participó en la escritura de producciones como Pienta, El Encanto, Algo contigo y El juicio del Conde.

Serrano también creó el videoblog Tiempo de Series by Cats, un espacio dedicado al análisis y la conversación sobre la ficción televisiva. Su trabajo como guionista ha estado atravesado por personajes que enfrentan conflictos sociales, familiares y generacionales desde escenarios cotidianos.

David Carlier, por su parte, es un realizador y director audiovisual bumangués que ha desarrollado buena parte de su carrera en producciones realizadas desde Santander. Fue asistente de dirección de El juicio del Conde y dirigió Macho, una serie web que puso a los hombres a conversar sobre sexualidad, masculinidades y los mandatos asociados con la hombría. También ha trabajado en cortometrajes como El Caracolí y en proyectos televisivos dirigidos a públicos jóvenes.

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El recorrido compartido de los tres creadores muestra una apuesta sostenida por producir ficción desde Santander. Sus trabajos han transitado por la memoria histórica, las masculinidades, la adolescencia, la migración y las desigualdades de género, sin abandonar los paisajes, los personajes y las preguntas que nacen en la región.

El galardón representa además un reconocimiento para el sector audiovisual santandereano y para las historias producidas fuera de los grandes centros de la industria. Juegan como niñas consiguió llevar a la pantalla una experiencia local atravesada por problemas que desbordan cualquier frontera: el derecho de las niñas a ocupar el espacio, la experiencia de la migración y la pelea cotidiana contra los estereotipos.

Los Premios Príncipe de los Páramos reconocen producciones de cine, televisión, teatro, animación, videojuegos y contenidos digitales que reflejan la diversidad cultural, social y territorial de Colombia. En su segunda edición reunieron proyectos de canales públicos, productoras independientes y creadores de distintas regiones del país.

El premio confirma la fuerza de una historia que comienza con una niña frente a una cancha cerrada. Ximena quiere jugar y el mundo insiste en decirle que ese lugar no le pertenece. Juegan como niñas demuestra que, a veces, basta con que una niña se niegue a abandonar el balón para poner en evidencia todos los prejuicios de una sociedad.

Publicado por: Redacción Cultural

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