De la decisión de ser padres nace Cartas para mi hijo, el libro de William Hernán Yépez Prada. 40 cartas sobre familia, educación, amor, salud mental y vida.

Hay decisiones que lo cambian todo para siempre. Todo empieza a moverse distinto cuando las preguntas, tiempos y prioridades se sostienen en torno a la idea de darle vida al amor.
William Hernán Yépez Prada y Dayana Quintero decidieron tener un hijo y, sin darse cuenta, empezaron a preguntarse qué querían dejarle. Así nació Cartas para mi hijo.

Fue, primero, una forma de ordenar pensamientos, de congelar las memorias antes de que el tiempo pasara. Una necesidad íntima que poco a poco tomó forma.
Detrás de esas páginas está William Hernán Yépez Prada, bumangués, abogado y escritor.
“El libro nació cuando mi pareja y yo tomamos la decisión de tener a nuestro hijo. En mi caso, vivir con lupus también te cambia la mentalidad, te hace entender que las cosas importantes no se deben aplazar y que lo esencial se construye en el presente”, explica.

Willliam Yépez siempre ha tenido el hábito de escribir. A lo largo de los años lo ha hecho para filosofar, cuestionarse y guardar aprendizajes.
“Desde joven he tenido la costumbre de escribir pequeñas notas sobre los aprendizajes que me ha dejado la vida, y siempre las mezclaba con reflexiones de filosofía, derecho, psicología, ciencias políticas e historia. Al principio no pensaba en escribir un libro; eran escritos sueltos, apuntes íntimos, ideas que quería conservar”.
Con el tiempo, esas ideas dejaron empezaron a tener un hilo, una voz, un destinatario: su hijo.
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Dentro de los preparativos para la llegada de su primer hijo estaba la escritura, un cúmulo de cartas que quería compartir con él en cada etapa de su vida.
Mientras cumplía con el ejercicio, amigos cercanos leyeron estas cartas y encontraron en ellas el potencial de llegar a otros hogares.
“Cuando mi familia y mis amigos comenzaron a leerlas, les gustaron mucho y fueron ellos quienes me motivaron a dar el siguiente paso: enviarlo a editoriales como Planeta, Panamericana y Penguin. Finalmente fue Planeta quien me respondió; el manuscrito les gustó y para mí fue un honor inmenso, porque se trata de una de las editoriales más grandes del mundo. Sentí que ese respaldo confirmaba que estas cartas, aunque nacieron desde lo personal, podían tocar y acompañar a muchas más personas”.

Cartas para volver a lo esencial
El libro está compuesto por 40 cartas independientes, que no exigen un orden de lectura. Cada texto funciona como una pieza que se puede abrir en distintos momentos de la vida.
“Son 40 cartas atemporales completamente independientes, concretas y fáciles de entender, pensadas para que el lector pueda acudir a ellas según el consejo o la reflexión que necesite en cada momento”.
Los temas atraviesan distintas dimensiones de la experiencia humana. Van desde la familia hasta la forma de enfrentar el fracaso.
“Las cartas abarcan aspectos fundamentales de la vida: la familia como núcleo de la sociedad; el respeto mutuo entre padres e hijos; comprender que proteger demasiado a los hijos no es ayudarlos, sino privarlos de la oportunidad de descubrir su propia fuerza; la escucha activa; las relaciones sociales y amorosas; la espiritualidad; el amor propio; el bienestar y la paz mental; y temas como Dios y la muerte”.
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También abordan el cuidado del medio ambiente, la protección de los animales, las finanzas personales, las adicciones, la salud, el poder de la mente, el valor del fracaso para alcanzar el éxito, el control de las emociones. Una infinidad de temas que pretende dejar a su hijo como herramientas para abordar la vida.
“Porque en el fondo la tarea más noble y desafiante de un padre es formar fortaleza interior en su hijo. Este libro busca ser una herramienta para eso: para ayudar a construir una mente libre, fuerte y sana. Y es que, sin una mente fuerte, ninguna riqueza será suficiente para hallar la paz ni la verdadera felicidad, que al final es el objetivo esencial de la vida”.

Educar sin competir
Entre las ideas que atraviesan el libro hay una que se repite: la necesidad de replantear la forma en que se educa y se acompaña a los hijos.
“El respeto mutuo y el amor como base de la relación entre padres e hijos”. A eso se suma una crítica a la presión constante por competir. Para Yépez, muchas de las tensiones actuales vienen de esa comparación permanente.
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“Muchos padres, sin querer, presionan a sus hijos a compararse y a ganar; pero lo verdaderamente importante es que aprendan a crecer, a superarse con dignidad y a fortalecer su carácter. En esa línea, aparece una idea muy poderosa: la dicotomía del control, entender qué depende de uno y qué no, para enfocarse en lo que sí se puede construir: hábitos, disciplina, pensamiento y actitud”.
Cartas para mi hijo nació en la intimidad de un hogar santandereano, pero busca llegar a otros espacios y conversaciones donde, como al inicio de esta historia, alguien se pregunte qué vale la pena decir o dejar a quienes empiezan a transitar el camino.

















