La artista puertorriqueña compartió su álbum más poderoso e íntimo, hasta ahora: Puerta Abierta. El próximo 30 de julio estará en Bucaramanga.

Encarnita García de Jesús, la niña que nació en Toa Baja y fue criada con su familia materna de Morovis, Puerto Rico, nos removió el alma.
Kany García decidió mirar hacia adentro y dejar que su niña interior tomara la palabra y llenara de esencia un álbum que nos hace regresar a la infancia, a donde empezó todo.
Cuando un artista crea desde esa postura tan honesta, vulnerable y propia, abre una puerta que es imposible volver a cerrar.

Ella misma lo ha dicho: este álbum la ilusiona. Es algo que, quizás en otro momento, no se hubiera atrevido a hacer. Pero abrazó sus raíces, su historia, su infancia, su Puerto Rico del alma, y dejó que esa niña, Encarnita García de Jesús, guiara el camino.

Cada letra de este álbum abraza y llega justo donde el alma lo necesita. Muchos seguidores incluso han admitido, en miles de mensajes en redes sociales, que Kany García acaba de abrir, con su décimo álbum, una puerta que no sabían cómo abrir solos.
“Espero que lo disfruten, que se identifiquen, que les haga también a ellos y ellas querer tener conversaciones importantes con su niña y con su niño interior”.
En este momento que atravesamos, en el que es necesario recordar que la humanidad debe sobrepasar cualquier avance tecnológico y que nada logra trascender tanto como el arte, celebramos que la artista puertorriqueña nos regale esto. Aplaudimos que ponga su bandera, sus sonidos, sus instrumentos y su historia sobre la mesa para entrar en terrenos que incomodan. Lo hace con sutileza, pero sin dejar de ser la fiera que se dibuja en cada escenario que pisa.

Puerta Abierta revuelve tantas emociones que es imposible no sentirse atravesado: “Nunca me fui del barrio, va conmigo a diario”. Es inevitable escucharlo sin sentirlo propio, pues escribo estas palabras desde una sala de redacción, a seis horas de la casa donde crecí, a la que durante tantos años he tenido miedo de volver.
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“Con la puerta abierta nos criamos todos, pues no había nada. Qué iban a robarse, aquella nevera estaba vacía. Yo me crié pensando que tenía todo aunque no bastaba”, esos primeros minutos de la canción que le da nombre al álbum resuenan en el alma.
A la niña que fui, fue otro de los temas que me rompió, sacudió y armó. “Si te lo cuento, no lo crees, todo lo que te espera por poner el corazón muy a tu manera. Tú siempre fuiste dura con lo que querías y eso aún lo estás pagando todavía… ay, niña, lo tienes todo, lo llevas ahí dentro, deja que te guíe el sentimiento… una estrellita te brilló”. Y ahí está otra vez Encarnita, mirándonos, obligándonos a mirar a nuestra propia niña interior.
Atravesar el camino sin miedo
Kany tiene un público tan intrépido como ella. En este álbum hay 11 historias que le pertenecen a ella, a sus raíces, a su infancia, a su isla, pero que también nos pertenecen a otros que, sin conocernos, nos encontramos en ellas.

“Hay que seguir. Eso es lo que siempre en casa a mí me decían”, reza en Tierra Mía, donde regresa una y otra vez a sus raíces.
¿Cómo se vuelve universal algo tan personal? Cuando hay humanidad y honestidad, es posible.
La ganadora de siete Latin Grammy abraza su infancia, sonidos de campo, instrumentos puertorriqueños y dialoga con ritmos latinoamericanos como la cumbia, la ranchera, la plena o el seis chorreao.
También nos regala La culpa, con Rawayana, llena de ritmo; Gatita, con Nathy Peluso, que se mueve entre la bachata y el merengue; La mala era yo, junto a Yuridia, que la acerca al regional mexicano, género que ha confesado que le encanta.
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Confesó que Amor bonito, con Juan Luis Guerra, es su sueño cumplido, ese cierre de ciclo con la niña que alguna vez imaginó ese momento.
Deja ver quién es y lo que le importa: los migrantes, la comunidad LGTBIQ+ que representa, las mujeres que levanta en Fiera y la gentrificación que denuncia en Tierra Mía porque su primer amor fue Puerto Rico.

Este es un momento en el que Latinoamérica está volviendo a sus raíces, a su infancia, a su tierra, haciendo de su cultura, su tradición y sus costumbres una bandera. Pero lo de Kany ha sido de siempre.
Muchos crecimos con ella. Yo, por ejemplo, la heredé en tardes compartidas con mi madrina y luego se convirtió en un gusto compartido con mi hermana.
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Kany tiene esa capacidad de acompañar generaciones, y nosotros la fortuna de sanar con ella. Es una contadora innata de historias, con el poder de hacernos contar la nuestra.
Por eso, en Bucaramanga la esperamos el 30 de julio con la puerta y el corazón abiertos para que nos confiese más de lo que hay detrás de estas 11 canciones.
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