Detrás de personajes de apariencia infantil, humor y trazos aparentemente sencillos, el artista bumangués Jim Pluk construye una mirada crítica sobre la cotidianidad.
Publicado por: John Arias
La nueva exposición del artista bumangués, “Lea Grafiti, Pinte Cómics”, reúne las vertientes que han marcado su trabajo: el arte urbano y la narrativa gráfica. La muestra estará abierta hasta el 31 de agosto en la Alianza Francesa de Bucaramanga.
Un personaje de apariencia infantil puede hablar de política, religión, inconformidad o de las contradicciones de la vida cotidiana. Puede aparecer en las páginas de un cómic, ocupar una pintura o trasladarse a una pared de la ciudad. En el universo creativo de Jim Pluk, esas fronteras parecen cada vez más difusas.
El artista, autor e ilustrador bumangués Jaime Sanabria Galvis, conocido como Jim Pluk, presenta en la Alianza Francesa de Bucaramanga la exposición “Lea Grafiti, Pinte Cómics”, una muestra que reúne dos de los intereses que han atravesado su trabajo en los últimos años: el arte urbano y el cómic.
La exposición, abierta al público hasta el próximo 31 de agosto, incluye nuevas pinturas de mediano formato, intervenciones relacionadas con el grafiti y la posibilidad de acercarse a Canosa Cómics, una antología de historietas protagonizadas por uno de los personajes más reconocibles del universo de Pluk.
Pero, más allá de los formatos, hay un hilo conductor en la obra del artista: la utilización de una estética aparentemente infantil para hablar de asuntos que no necesariamente lo son.
“Es intencional. Me gusta jugar con los contrastes y tomar la estética infantil, ya que por medio de esta intento cuestionar e incomodar con diferentes temáticas y contextos: desde lo político y religioso hasta lo más cotidiano”, explica Jim Pluk.
Una niña para desahogarse
En el centro de buena parte de su obra está Canosa, la niña que aparece una y otra vez en sus pinturas, cómics e intervenciones. Preguntado por la relación con su personaje, Pluk responde con una frase que resume la dimensión personal de su creación. “Jim Pluk encontró una forma de desahogarse. Canosa, no sabría. Tocaría preguntarle a ella”, dice.
Publicidad
Canosa se convierte así en un vehículo para observar y comentar el mundo. A través de ella aparecen el humor, la sátira, las situaciones absurdas y también una mirada crítica sobre la sociedad.
Para el curador de la galería Léopold Sédar Senghor de la Alianza Francesa, Ciro Miguel Caballero, esa es una de las particularidades del trabajo del artista: sus personajes e historias permiten acercarse a situaciones cotidianas desde otra perspectiva.
“Vamos a ver unas historias y unos personajes que los podemos analizar y que nos pueden hacer reflexionar sobre diferentes situaciones de nuestra vida cotidiana”, señala Caballero.
La exposición muestra además una evolución en el trabajo de Pluk. Sus personajes, acostumbrados a circular entre las páginas, los muros y el espacio urbano, llegan esta vez a la sala de exposición sin abandonar del todo el lenguaje de la calle. “Podemos encontrar la expresión artística en un cómic o en un grafiti, en una calle o en una sala de exposición”, añade el curador.
Del muro a la galería
La relación de Jim Pluk con el arte urbano ocupa un lugar central en “Lea Grafiti, Pinte Cómics”. Incluso el título de la muestra funciona como un homenaje a Ladislao Gutiérrez, considerado pionero del grafiti en Bucaramanga, quien utilizaba la firma “¡Lea!” como una invitación a la lectura.
Pluk recuerda con especial cariño un mural realizado hace algunos años en Girón en homenaje a Gutiérrez, una obra que ya no existe, pero que se mantiene como una referencia importante dentro de su trayectoria.
Publicidad
“Le tengo especial cariño al muro que hice en Girón hace un tiempo, homenaje a Ladislao Gutiérrez, pionero del grafiti en Bucaramanga que con su firma ‘¡Lea!’ quería incentivar a la lectura”, cuenta.
Ese homenaje y otro de los temas que atraviesan su obra reciente, la defensa de los animales, son dos de los conceptos que confluyen en esta nueva exposición. En este sentido, el artista también destaca los murales que ha realizado alrededor del mensaje “¡Adopta, no compres!”, una causa con la que tiene una conexión personal. “El tema animalista me interesa y tengo una manada de siete”, afirma.
Para Pluk, sin embargo, el muralismo y el arte urbano también conservan una dimensión que va más allá de lo decorativo.
“Pintar en la calle es ilegal, pero se normalizó tener dirigentes corruptos”, dice al hablar de las contradicciones que rodean la percepción del grafiti y las intervenciones no autorizadas en el espacio público.
Publicidad
La experiencia de pintar en la calle, explica, implica velocidad, autogestión y una dosis de adrenalina: crear atentos a la posibilidad de la llegada de la Policía y sin las condiciones controladas de una sala o un estudio.
Una vez terminada, la obra entra en otra etapa. “Ahí ya pertenece efímeramente a la comunidad y a las críticas o halagos que la obra y su discurso comunique”, señala.
Para el artista, ese proceso cambia cuando se trata de murales realizados legalmente y con fines decorativos, paisajísticos o realistas. Son experiencias distintas dentro de una práctica que puede tener múltiples propósitos.
Una obra que también pertenece a la ciudad
La posibilidad de reconocer una obra de Pluk en una galería y luego encontrarse con uno de sus personajes en una calle es, precisamente, uno de los aspectos que destaca Ciro Miguel Caballero.
Publicidad
Según el curador, el trabajo del artista permite establecer un diálogo entre la sala de exposición y el espacio público, entre el espectador que decide entrar a una galería y el ciudadano que se encuentra inesperadamente con una imagen durante su recorrido por la ciudad.
“Cuando estemos en la calle, muchas veces nos encontramos con esta expresión y ya vamos a saber que es nuestra, que es una identidad de nuestro contexto sociocultural y regional”, afirma.
En esa transición entre el muro, el papel y el lienzo también está una de las claves del trabajo de Jim Pluk. Sus personajes pueden cambiar de escala y de soporte, pero mantienen una misma intención: llamar la atención sobre aquello que suele pasar desapercibido.
La aparente inocencia de sus dibujos funciona como una puerta de entrada. Detrás del humor y de los trazos que remiten al universo infantil aparecen preguntas, comentarios y críticas sobre la realidad.
Talento y falta de apoyo en Santander
Después de más de dos décadas de trabajo artístico, Pluk también observa con preocupación las dificultades que enfrentan quienes desarrollan su obra en Santander.
“Hay muchísimo talento en todos los ámbitos artísticos en Santander. Muchísimo”, asegura.
Sin embargo, considera que el talento no siempre encuentra las condiciones necesarias para desarrollarse y circular.
“Lo que falta es apoyo, tanto de los clientes que no respetan la labor y procesos artísticos, así como de parte de lo institucional; que ponen muchos pereques burocráticos y filtros innecesarios en las convocatorias artísticas de recursos que son destinados para el gremio cultural”, cuestiona.
La exposición en la Alianza Francesa llega, en ese contexto, como una oportunidad para acercarse a una obra que ha transitado por diferentes técnicas y formatos sin perder una identidad reconocible.
En “Lea Grafiti, Pinte Cómics”, Jim Pluk invita al público a detenerse en las pinturas, pero también en los detalles y las conexiones entre las obras y las historias de Canosa.
“Que pasen a la Alianza Francesa a ver las obras. Que se fijen en los pequeños detalles que están plasmados tanto en las pinturas como en el libro, que se fijen cómo se conectan entre sí”, invita el artista.
La muestra estará abierta hasta el 31 de agosto de 2026 en la Alianza Francesa de Bucaramanga, ubicada en la calle 42 #37-19. Las obras expuestas también están disponibles para la venta a través de la cuenta de Instagram @jimpluk.
Al final, la propuesta parece resumirse en la misma tensión que ha acompañado buena parte de su trayectoria: un dibujo que puede parecer sencillo, un personaje que parece infantil, una imagen que invita a sonreír y que, después de mirarla un poco más, también puede incomodar.
Porque en el trabajo de Jim Pluk, el arte no solo está para decorar una pared o llenar una sala. También puede aparecer en una esquina de la ciudad, en las páginas de un cómic o en la mirada de una niña llamada Canosa para recordar que, incluso detrás de los trazos más simples, siempre puede haber algo más por leer.















