La escritora y docente Paloma Bahamón presenta en Ulibro su nuevo poemario Mística Psicodélica, una obra que refleja su búsqueda espiritual y su pasión por el rock. En este libro dialoga con Dios y con los íconos de la cultura pop.

Publicado por: Paola Esteban
La mística psicodélica ha estado siempre presente en la vida de Paloma Bahamón. De hecho, todo comenzó cuando tenía unos siete u ocho años y vivía cerca de una iglesia que tenía cuadros del Viacrucis de Jesucristo pintados por el premio Nobel de Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel.
El argentino recibió el Nobel en 1980, en plena dictadura. El artista, que además era arquitecto, activista social y católico acérrimo, defendía a las Madres de la Plaza Mayo y a los desaparecidos. Su obra y su vida inspiraron a Paloma Bahamón desde muy joven.

“Cada cuadro de la iglesia narraba una problemática particular de América Latina. Había cuadros que mostraban el problema de la tala de árboles en el Amazonas, otros para las Madres de los Desaparecidos, para los niños habitantes de calle y para el problema de la deuda externa. Yo me detenía en cada cuadro y sentía un llamado. En esa época, era una niña mitad católica mitad comunista, por mi padre comunista y mi madre católica. Mi madre me había inculcado la fe y yo me arrodillaba ante ese Dios en el que creía y le pedía con fervor y lágrimas en los ojos que me permitiera ayudar cuando fuera grande”, dice Paloma Bahamón en una entrevista en su casa, cuyas paredes están adornadas con cuadros de músicos, por supuesto, de la llamada “era psicodélica”, como Jimmy Hendrix.
Mística Psicodélica es el más reciente poemario de la querida escritora y docente Paloma Bahamón y si bien señala que el texto no expresa ni evidencia su situación actual con el Dios judeocristiano, sí narra “la agonía de una mujer que se recuerda niña, que está perdiendo la fe. Hace una diatriba, está enojada, le cuestiona y le confronta, pero al mismo tiempo tiene una necesidad”.

Este libro es una agonía, explica, y hablar de agonía es a lo que se llama “mística”.
“Es un poemario místico, no como los de San Juan de la Cruz o Santa Teresa de Jesús, pero es una mística en poemas a lo divino. Son poemas que también confrontan, que son diatriba”.
A la vez, son poemas que buscan el amor y que confrontan: “por favor, quiéreme”, “¿cómo te atreves a hacer esto?”. Y todo, en un marco de referentes de la cultura pop, el rock y la psicodelia. Otra gran influencia en este poemario es la película Jesucristo Superstar de 1973, dirigida por Norman Jewison.
“Este libro era como una necesidad mía de soltar, de poder soltar”, señala Paloma Bahamón.
Y agrega: “Este libro fue una forma de espiritualidad y poder confrontar el imaginario religioso judeocristiano y el patriarcado. No sé cuándo cuándo escribí el primer poema, pero tuvo que ser un Viernes Santo”.













