¿Quiere saber cómo queda su estado de ánimo cuando algo que soñó y por lo que trabajó con mucho esfuerzo no se le da? Queda como la textura que se aprecia en el fondo de este texto; mejor dicho, se ve como una hoja de papel arrugada
Publicado por: Euclides Ardila Rueda / euclidesardila@hotmail.com
Lo peor es que si no hace algo por sobreponerse, su entusiasmo jamás recobrará la lozanía; por el contrario, seguirá lleno de pliegues.
Digámoslo de otra forma: no se llene de emociones negativas, porque su espíritu también se cuartea. Además, para lograr mejores resultados, debe aprender a autocontrolarse de manera emocional.
Evalúe la calidad de sus pensamientos; defina qué tan conveniente es seguir deprimido; entienda que si no decide salir de ese enredo, nadie lo hará por usted, así le contraten al más experto sicólogo.
Cultive emociones superiores y más valiosas.
¿Cuáles? la actitud positiva, la fe, la esperanza o, como dicen algunos jóvenes, la buena vibra.
No se trata de ignorar sus problemas, la idea es buscarles las salidas más oportunas y prácticas.
¿Sabe una cosa? Una de las fuerzas más poderosas para su transformación emocional, es la oración. Esta es la razón por la cual le corresponde orar.
¡No! la idea ahora no es que tome un rosario y se ponga a pronunciar frases que, a lo mejor, ni siente ni conoce. Es claro que elevar una Avemaría al cielo ayuda bastante; pero la oración es un acto íntimo, es una conversación espiritual.
Es dialogar con el Ser Supremo, es pedirle con fe y conocer, a través de la plegaria, lo que suele llamarse la Voluntad de Dios, a fin de que pueda seguirla y cumplirla en todas las situaciones difíciles.
Cuando ora, usted hace más fluidos los canales del amor, la fuerza y la sabiduría Cuando ora, poderosas transformaciones pueden ocurrir a su alrededor.
Guíe sus emociones en una dirección más elevada, más útil y más real. Conviene enfrentar las situaciones difíciles con serenidad, paciencia y, sobre todo, con mucha fe. Así podrá levantar el ánimo y, con seguridad, esas cosas que tanto sueña serán posibles.
¿... Y CÓMO SALIR DEL ATOLLADERO?
* No se tiene que ir muy lejos ni gastar mucho dinero para recobrar la paz perdida. Basta con respirar, hacer un balance de su real situación y analizar cómo tranquilizarse.
* Luego debe identificar si su forma de tratar los problemas es la más adecuada. A veces usted es terco e insiste en solucionar las vicisitudes de una sola forma y olvida otras opciones que pueden ser más útiles.
* Deje que las cosas se enfríen; en casi todas las situaciones es mejor esperar, que desesperar.
* No se pre ocupe. Es decir, no se ocupe antes de tiempo. Hay quienes no comen ni duermen, pensando en el problema, cuando muchas veces éste ni siquiera existe.
* No huya, no sea cobarde: hay que tener valor para afrontar las cosas.
* Conserve la serenidad. Quien posee la actitud de la calma, puede disfrutar la vida aún en medio de las difíciles condiciones que afronte.
* Usted puede recomenzar y desenvolverse constructivamente en su ajetreada vida; tiene la posibilidad de remplazar el caos.
* Comparta su angustia: no lo haga para descargarse en los demás, sino para encontrar un poco de consuelo.
* Actúe: no estalle en improperios violentos; más bien ponga sus manos a la obra y comience a resolver sus angustias.
* Pídale a Dios: es una fórmula que nunca falla, siempre y cuando lo haga con respeto y devoción.
REFLEXIÓN
Es cierto que la vida da golpes fuertes. Pero recuerde que la espada más fuerte es producto del acero forjado a punta de fuego.
Un fracaso no es la muerte y aunque es difícil volar después de la caída, existe un mundo nuevo más allá del nuestro horizonte. De hecho, para ver un nuevo día tiene que primero ponerse el sol.
La esperanza reza que cada nuevo amanecer es más bello que el anterior. Y mientras se espera la claridad, existen miles de estrellas para iluminar la noche.
Hay gente al lado de uno que siempre está dispuesto para ayudarlo a ver las estrellas cuando baje el sol.
Levante la cabeza y siga adelante que mañana brillará el sol de un nuevo día. Y cada jornada trae consigo miles de oportunidades.
No se rinda ni piense que su mundo no tiene sentido, pues existen mil razones para disfrutarlo.
Usted tiene razones para vivir, un camino por seguir, una voz que escuchar y hasta un te quiero por pronunciar.
Existen mil motivos para amar, soñar y hasta llorar; porque las tristezas también hacen parte de nosotros.
No se enfoque en las puertas cerradas, que cuando Dios cierra una, se abren diez más; lo que pasa es que hay que tocarlas. ¡Sonría! es difícil de hacerlo en situaciones adversas; pero cuando se pinta una sonrisa, el mundo empieza a sonreír para usted.














